Caraduras!

Es increíble como la derecha cuestiona al Dictador ahora que han descubierto que era -junto con todo- un ladrón. Es ciertamente impresentable. Nadie decente puede avalar a un tipo que le ha estado robando al estado por más de veinte años…, pero…

Este vuelco y la nueva condena me resultan incómodos.

¿Por que?

Porque uno de los supuestos de la “transición a la democracia” y “reconciliación” de los chilenos es el mentado “ya nunca más” violaciones a los derechos humanos.

¿Pero cómo creer en quien se rebela frente al robo y toma distancia del ladrón, pero no lo hace de igual forma frente al asesino?

Porque claro… ¡el robo es impresentable, pero las violaciones a los derechos humanos se justifican por el contexto histórico-político (la guerra interna como dicen)!

¡Y ahora resulta que un desaparecido vale menos que un dólar robado!
¡Que la tortura no es tan terrible como el robo! ¡que la violación no es tan mala como la evasión tributaria…!

¿Y esperan que con esa -tácita- distinción aceptemos las nuevas credenciales democráticas de la derecha?

¡¡¡Nadie puede ser tan caradura!!!

Pero bueno; para ser honestos yo tampoco creo en un “nunca más”; después de todo la democracia no ha sido más que un estado de excepción en la historia; un momento, un acontecimiento y no un topos substancial, una posibilidad altamente improbable y de darse, una práctica –al menos- dudosa…

Puede ser que al leer esto se piense que no apunta en la línea correcta; esa que nos señala el camino de la reconciliación. Pero después de todo no puedo no tener presente los últimos versos del poema “Militancia” de Mario Benedetti:

“y si una cosa hemos por fin aprendido
es que el rencor no vale casi nada
pero menos aún vale el perdón

así que será útil que vayan sabiendo
los buenos
los regulares
y los malos
que si de ahora en adelante caminamos y crecemos y buscamos
y hasta cantamos juntos
eso no quiere decir de ningún modo
que hayamos empezado a perdonar

la militancia también es
una memoria
de elefante.”

El Olvido también me sabe a crimen; y ese sabor no puedo -ni quiero- evitarlo.

Un beso en la oscuridad
Alkkáno

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2 comentarios

  1. Sabes? al leerte no puedo evitar recordar. Que junto con perder la capacidad de asombro, tambien hemos perdido la de rebelarnos, la capacidad de indignarnos… y veo lo peligrosamente cerca que estamos de volvernos unas ovejas…

  2. el crimen del olvido, la redencion de la memoria, la reconciliacion posible a partir del develar y la rebeldía de la pregunta…
    2 besos +

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