Día despues

Hace unos días arrastro un problema y es el tema de la píldora del día después. (para ser honestos hay que partir diciendo que he sido usuario, no yo -se entiende- pero para que vamos a dar nombres).

El asunto es que me resulta incomodo el tira y afloja entre gobierno y grupos de presión en su intento de determinar lo que debieran ser los derechos reproductivos del otro, a propósito de la distribución gratuita de la famosa píldora en los consultorios públicos.

Es decir. Si mal no entiendo una de los efectos del Postinol-2 es aumentar la viscosidad del moco cérvicouterino impidiendo la anidación del cigoto; esto ya me parece abortivo porque -sostengo- el cigoto es ya, ontogenetica y filogeniticamente, un ser humano y por tanto el aborto me parece -y siempre me ha parecido- un asesinato.
(también hay que decir que creo en la pena de muerte -que también es un asesinato- y me parece que hay espacios donde el asesinato es necesario y está permitido.)

Pero el tema no es éste; el tema es que cualquiera que vaya al médico, que tenga la receta y el dinero para comprar el medicamento, va a la farmacia de su agrado y lo compra.

Pero si no tiene acceso al medico y no puede conseguir una receta y carece del dinero para comprarlo esta condenada.

Porque si te violaron, o tuviste sexo casual y te embarazaste tienes que tenerlo, porque tu embarazo no es tuyo sino nuestro.

Eso es lo que me parece violento. (y espantoso)

Porque lo que instala es una cierta manera de administración de la corporalidad del otro en virtud de una diferencia de clase.

Osea han llegado a decir, que sí, que se le “podría” entregar a menores de edad con conocimiento y autorización de los padres

¡¡¡¿es decir que los padres son los tutores sexuales y reproductivos de sus hijos?!!!
¿que son ellos los que deciden cuando la niñita va a ser mama?
¡¡¡¿acaso son ellos los que se embarazaron?!!!

¡¡¡¿Y todo esto lo decidió un cura?!!!
O un político ultra-confesional que para el caso es lo mismo.

(mmmm…., leyendo esto entiendo porque mis amigos no me crean que soy creyente)

Pero bue…

Hasta cuando no entendemos que el respeto por los derechos del otro es eso; que la palabra fuerte ahí no es respeto ni derecho, que la palabra fuerte ahí, es otro.
Que son sus derechos y no los que yo estoy dispuesto a concederle.

Se podrá argumentar que el cigoto en tanto vida humana -lo concedo- también posee derechos y que ese derecho esta dotado de una cierta (y esotérica) exigibilidad. Y que la representación de esa exigibilidad recae en la sociedad o en la madre (pero sólo en tanto refrendadora de lo social).

Pero en Chile más de la mitad de los niños nacen fuera del matrimonio y la tasa de abortos es la más alta de Latino-América, así que eso de la moral social como argumento es sospechoso, porque la moral social, de hecho, es otra.

Si el problema no consiste en si la píldora es abortiva o no, ese es un tema importante pero me parece en este caso puramente subsidiario e instrumental respecto a una discusión más contigente pero no por eso menos urgente que es el afán de tutoriaje moral por parte de un sector de la sociedad, que curiosamete es el mismo que en caso de emergencia va la farmacia a comprarle la pastilla a la niñita para que no la echen del colegio de monjas. (que el indice de ventas en farmacia no es bajo).

Bueno me gustaría seguir pero tengo que salir -urgente- a hacer tramites.

AlQáno
Un beso en la oscuridad

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6 comentarios

  1. Sip… si es cierto… pero además de todo eso; esta el tema de la legitimación de esa “moral otra”. La Moral “oficial” impuesta desde el poder, impone dominación; social cultural, discursiva; y no resuelve el tema de fondo; que es la existencia de la moral “real” que expone a ese otro sector social,que es ti tular delos mismos derechos; y al que le gusta tener sexo pero que no quiere embarazarse; o que desea casarse con quien le parezca sea este de su mismo sexo o no. En ese sentido desde donde “se hace exigible” la legitimación de la moral “real” de los menos influyentes, economica, social y politicamente; un sector que no tiene la capacidad de borrar (para ellos mismos) con el codo, lo que escriben (para el resto) con la mano como lo hacen los mas afortunados socialmente.

    Porque tambien esta el tema de:

    “Lo que instala es una cierta manera de administración de la corporalidad del otro en virtud de una diferencia de clase.”

    Que nos remite a una ya casi clásica discusión Focaultiana sobre la residencia del poder. En donde se le estaría dando la razón al Maestro; al imponer el imperio de una clase, por sobre otras, por medio del poder del estado. Porque, ciertamente tienes un punto ahi donde dices que el tema de los derechos del otro es precisamente eso…”el otro”.

    Creo que el fondo de todo esto esta radicado en la capacidad, “real”, de legitimar esta “moral real” por sobre el discurso politico, cultural y social señalado desde el poder.

    El Carnicero de Rostov

  2. Haber…
    Tema… El temita… toy de acuerdo con casi todo lo planteado pero diferenciemos en el tema dela “distribución” de la píldora, primero lo qué esta sea, y segundo los juicios asociados al “asunto” aborto. Creo que la cita del presidario Romanovic (jejeje) es muy asertiva -como me gustó la pongo de nueo- “Lo que instala es una cierta manera de administración de la corporalidad del otro en virtud de una diferencia de clase.” Creo que la cita me gusta por motivos diferentes, a saber, porque esa “administración de la corporalidad del otro” es justamente lo que hay -esto es, lo que se-da- ahí donde se interrumpe un proceso de gestación. Desde dónde, con qué criterio, cómo, por qué, y especialmente con qué jurisprudencia el sí mismo se relaciona con eso otro adminsitrativamente, Me pregunto más cosas de las que creo poder responder en este momento, primeramente veo un problema de si SE trata solamente de una diferencia de estadios casi al modo hegeliano de configuración dialéctica de lo social,o no. Con consecuencias no menores en uno y otro caso, pero más importante que aquello es saber si, ¿¿cabe otro modo de relación? o bien, ¿cabe una posibilidad no violenta -qçuiza apostando todavía a una “buena razón”- de este ir de lo mismo a lo otro, donde los términos párroco-feligreses, conservadores-liberales, poderosos-dominados, etc, hasta quizá él más relevante, moral y cuerpo se anudan? Finalmente y con más intuición que reflexión creoq ue la cuestión fundamental se juega en atender a ¿Qué clase de autonomía es esa se-da en este modo de relación con lo otro? Ello tanto para los “poderes en relación” (Romanovic), como para la condición de “tutoriaje moral” Alkanno, porqué pongo el énfasis en la autonomía en estepunto, sino porque lo que -estimados, uno y otro destacan es jsutamente aquello que EN TERMINOS DE PRINCIPIOS, NO regula EL MERCADO lo que sepretende discutir (hablode cierta trascendencia implícita en estas problemáticas y el modo de relacionarse con ellas, trascendencia de la que tb. participa la expresión “Lo que instala es una cierta manera de administración de la corporalidad del otro en virtud de una diferencia de clase.”), no obstante son quienes tienen posiciones de privilegio en lo social aquellos que con ocasión de este asunto evidencian un operar vertical y premoderno, en el contexto de una pretendida horizontalidad (sistémica o no) de aquello que desde la noción de “principio” (moral)defienden. Insisto, QUÉ AUTONOMÍA ES LA QUE AHÍ SE JUEGA?

  3. Recuerdo haber visto en las noticias a los periodistas metiéndose en los colegios cuicos para preguntarles a las niñitas qué opinaban de la entrega de la pastilla “sin el consentimiento de sus padres”. Las niñas repetían los discursos conservadores de sus padres (y de los políticos que les representan)… extrañamente “ellas” son las que más consumen la famosa píldora. Administración del cuerpo que las lleva a la más asquerosa y temprana de las hipocresías, las niñitas bien aprenden desde pequeñas a “parecer” señoritas bien. Doble standard con las ventajas y “sinsabores” que te dan el status social y el dinero.

    Por cierto: ningún periodista le preguntó a jóvenes “varones” al respecto. Obviamente los hombres no tienen que ver con el tema de la píldora del día después… y a propósito de la administración del cuerpo, y de los hijos “reconocidos”: ¿qué es ser realmente un padre?…

  4. Me pasa que considero la paternidad un asunto cultural. Es decir, uno puede ser el padre genético de un niño(a) pero asumir la paternidad es otra cosa.
    No hablo con esto de falta de afecto (por ningún motivo) pero un padre adoptivo no es menos padre de sus hijos, incluso puede serlo más. Uno puede llegar despues de años a ver a su hijo -por ejemplo- y no ser reconocido por éste -legítimamente- como padre.
    Para mi reencontrarme con mi padre despues de años fue super sanador, junto con el hecho que jamas le recriminé nada y siempre pensé en él -incluso en la distancia- como mi papa. (aunque la figura paterna/masculina fuerte -lo tengo claro- la hubiese constituido en mi infancia, mi abuelo.)
    No se, el tema es super fuerte para mi; para atras y para delante y no lo puedo separar de los afectos por más que defensivamente lo racionalice.

    Pero bueno…
    Como dicen en Conan…: esa es otra historia.

  5. Hace tiempo que no leía tu blog, pero este tema me da rabia… Considero súper care raja que dos fuerzas provenientes de una misma clase social (gobierno y derecha) traten de solucionar sus abrumadores problemas a través de una pastilla. Me refiero a que el gobierno dando la pastillita baja los indices de pobreza y la derecha no dandola, tiene mano de obra para sus empresas y las de sus hijos y nietos.
    El resto, pa mi es paja y en realidad a veces esta es más saludable que un embarazo no deseado (ja,ja,ja)

  6. Sipes, lo que además me parece fuerte es que la voz de las reales implicadas no sea parte del debate.
    Es decir, opinan los curas, opinan unos horables senadores, opina medio chile, hasta opino yo :-p y ¿quién le pide la opinión a las mujeres con embarazos no deseados?

    No se…

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