Estados Unidos: Pena de muerte

En la página de Acciones Urgentes de Amistía Internacional:

Estados Unidos: Pena de muerte Troy Anthony Davis, negro, 38 años El 16 de julio, menos de 24 horas antes de que tuviera lugar la ejecución de Troy Davis en Georgia, la Junta de Indultos y Libertad Condicional estatal concedió una suspensión de la ejecución, que no podrá exceder los 90 días, “con el fin de evaluar y analizar” la información presentada ante la misma durante la vista de solicitud del indulto que tuvo lugar horas antes ese día. 

Troy Davis lleva más de 15 años condenado a muerte por el asesinato de un policía, que, según sostiene, no cometió. Muchos de los testigos presentados por la acusación en el juicio se han retractado posteriormente de sus testimonios o han hecho declaraciones que los contradicen. Entre las miles de personas que han hecho un llamamiento por su indulto se encuentran el arzobispo Desmond Tutu, el ex director del FBI William Sessions y el secretario general del Consejo de Europa. El caso también ha generado amplia cobertura en los medios de comunicación, con el reconocimiento generalizado de que las pruebas contra Troy Davis, según una editorial del periódico Los Angeles Times, son “poco sólidas”.

En su orden de suspensión de la ejecución, la Junta de Libertad Condicional señalaba que sus miembros “no permitirán que una ejecución siga su curso en este estado a menos o hasta que sus miembros estén convencidos de que no existen dudas sobre la culpabilidad del acusado”. Asimismo observaba que “los abogados defensores de Troy Anthony Davis han afirmado que pueden y van a presentar testigos reales y otras pruebas a los miembros de la Junta para respaldar su argumento de que todavía existen dudas sobre su culpabilidad”. La Junta ordenó que la ejecución se suspenda hasta la medianoche del 14 de octubre de 2007 o antes si la junta emite otra orden levantando la suspensión.

Troy Davis fue declarado culpable en agosto de 1991 del asesinato del agente de 27 años Mark Allen MacPhail, que murió por disparos en el aparcamiento de un restaurante de comida rápida de la cadena Burger King en Savannah, Georgia, la madrugada del 19 de agosto de 1989. Davis también fue declarado culpable de agredir a Larry Young, un indigente que fue abordado y golpeado en la cara con una pistola inmediatamente antes de que fuera tiroteado el agente MacPhail. En el juicio, Troy Davis reconoció que había estado en el lugar del suceso, pero afirmó que ni había agredido a Larry Young ni había disparado contra el agente McPhail.

No hay pruebas materiales contra Troy Davis, y nunca se encontró el arma empleada en el crimen. La acusación se basaba íntegramente en las declaraciones de los testigos. En declaraciones juradas firmadas en los años transcurridos tras el juicio, todos los testigos de la fiscalía que no eran policías, salvo tres, se han retractado de sus testimonios. Uno de los tres que no se ha retractado es un hombre a quien los abogados de la apelación de Davis no han podido localizar para ser entrevistado. Otra testigo, pese a no retractarse, ha hecho declaraciones que contradicen su testimonio en el juicio. El tercer testigo no policial que no se ha retractado de su testimonio es Sylvester Coles, que era el principal sospechoso alternativo, según la defensa en el juicio, y contra el cual hay nuevos testimonios de testigos que lo implican como el autor de los disparos.

Otros testigos se han retractado de sus declaraciones contra Troy Davis. En 1989, Kevin McQueen estaba recluido en la misma prisión que Davis. McQueen declaró a la policía que durante ese tiempo, Davis había confesado ser el autor de los disparos que mataron al agente McPhail. En una declaración jurada realizada en 1996, McQueen se retractó de estas declaraciones y dijo que las había hecho porque quería “vengarse” de Davis después de un enfrentamiento entre ellos, según afirmó. Monty Holmes declaró contra Troy Davis en una vista preliminar, pero no declaró en el juicio porque, según una declaración jurada realizada en el 2001, no quiso repetir ese testimonio falso. Jeffrey Sapp testificó que Troy Davis le había dicho que había disparado contra el policía. Cuando se retractó de su testimonio en una declaración jurada firmada en 2003, dijo que había declarado contra Troy Davis bajo “mucha presión” de la policía.

 En el juicio, la testigo presencial Dorothy Ferrell identificó a Troy Davis como la persona que había disparado contra el agente McPhail. En una declaración jurada realizada en el 2000, Ferrell dijo que no había visto quién fue el autor de los disparos, pero que había declarado contra Davis por miedo a que, de no hacerlo, fuera devuelta a prisión, puesto que en aquel momento estaba en libertad condicional. En una declaración jurada realizada en el 2002, Darrell Collins, que tenía 16 años en el momento en que se cometió el crimen, afirmó que al día siguiente del tiroteo, llegaron a su casa 15 o 20 policías y “muchos de ellos llevaban las pistolas desenfundadas”. Se lo llevaron para interrogarlo y “después de un par de horas en que los detectives me gritaron y me amenazaron, me derrumbé y les dije lo que querían oír. Me contaban las cosas que según ellos habían pasado y yo repetía todo lo que decían […] declaré contra Troy en su juicio […] porque aún tenía miedo de que la policía me encerrase como cómplice de asesinato si decía la verdad sobre lo que había ocurrido […]”. Larry Young, el indigente que fue abordado la noche del asesinato, implicó a Troy Davis como el hombre que le había agredido. Su declaración jurada, firmada en 2002, ofrece más datos sobre la naturaleza coactiva de la investigación policial realizada sobre el asesinato de un compañero: “Después de que me agredieran esa noche […] algunos policías me agarraron y me arrojaron sobre el capó del vehículo policial y me esposaron. Me trataron como a un delincuente; como si yo fuera quien mató al agente […] Dejaron claro que no nos íbamos a ir hasta que les dijera lo que querían oír. Sugirieron las respuestas y yo les di lo que querían. Me pusieron delante unas hojas mecanografiadas y me dijeron que las firmara. Las firmé sin leerlas.” En su declaración jurada de 2002 declaró que “francamente, no podía recordar qué aspecto tenía nadie o cómo iba vestida la gente.” Antoine Williams, empleado de Burger King, acababa de entrar en el aparcamiento del restaurante en el momento en que se produjo el tiroteo. En el juicio identificó a Troy Davis como la persona que había disparado contra el agente McPhail. En 2002 manifestó que esto era falso, y que había firmado una declaración para la policía que no pudo leer y que no leyó: “Aun hoy, puedo decir con toda sinceridad que no podría identificar con ninguna seguridad a la persona que disparó contra el agente esa noche. Tampoco en aquel momento. Después de hablar conmigo, los agentes me dieron una declaración y me dijeron que la firmara. La firmé. No la leí porque no sé leer. En el juicio de Troy Davis lo identifiqué como la persona que había disparado contra el agente. Aunque dije eso, no estaba nada seguro de si era la persona que disparó al agente. Me sentí presionado para señalarlo porque era el que estaba sentado en la sala de juicios. No tengo ni idea dequé aspecto tenía la persona que disparó contra el agente.” 

Debido a los obstáculos procesales que afrontan los presos condenados a muerte que solicitan una vista para examinar pruebas después de la declaración de culpabilidad, en el caso de Troy Davis no se ha celebrado ninguna vista sobre la situación actual de los testimonios de los testigos. En los argumentos orales formulados ante un tribunal de tres magistrados de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito en septiembre de 2005, una magistradas expresó su preocupación por el hecho de que no se le hubiera concedido a Troy Davis una vista federal para presentar las pruebas aparecidas tras la declaración de culpabilidad, y se preguntó: “Si esta gente dice: ‘Fui coaccionado por la policía’, ¿cómo pudo [el juez federal inferior] rechazarlo sin una vista?” Según los informes, sugirió que sin el testimonio de los diversos testigos del juicio que se habían retractado, el Estado carecía aparentemente de argumentos. Sin embargo, en septiembre de 2006, la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito confirmó la sentencia del juez federal, y el 25 de junio de 2007 la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a intervenir. Pueden consultar un informe completo sobre este caso: USA: ‘Where is the justice for me?’ The case of Troy Davis, facing execution in Georgia, febrero de 2007, http://http://web.amnesty.org/library/index/engamr510232007.

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