Golpe en Pakistán

Esto va un poco tarde, pero he estado convertido en un ermitaño de la lectura y mi blog lo ha resentido…

El Sábado 3 de Noviembre Pervez Musharraf ha dado un segundo golpe de Estado en Pakistán (El primero fue en 1999) suspendiendo el estado constitucional ( declarando una constitución provisional) y más que probablemente las elecciones legislativas del 2008; lo hizo invocando la unidad nacional para enfrentar el terrorismo islámico y al Tribunal Constitucional que debía decidir acerca de la constitucionalidad de su reelección el 6 de Octubre… Arrestando a Iftikhar Chaudhry, Presidente del tribunal Supremo, o como dice el eufemismo: “poniéndolo bajo custodia”… ¿Para qué decir que la nueva y reestructurada corte suprema le dio su apoyo al Presidente Musharraf…? 🙄

Todo esto en el marco de la ofensiva talibán en el valle de Swat en norte pakistaní a fines de Octubre, pese al acuerdo de paz que habían pactado el gobierno pakistaní y las milicias pro-talibán de Wasiristán norte (lo que ya le había causado problemas con Hamid Karzai, presidente de Afganistán)

Musharraf ha sido fundamental para el Tío Sam (quien según sus propias palabras amenazo telefónicamente con devolverlo a la Edad de Piedra sino lo apoya…, ¡aaah… la diplomacia! 😛 ) en su lucha contra los Talibanes en Afganistán (sus antiguos amigos) recibiendo unos 10.000 millones de dolares en “ayuda” (militar en su mayoría), pero parece que la situación se le ha hecho un poco insostenible; sobre todo con los jueces que de un tiempo a está parte andan un poco díscolos (¡mira que venir a cuestionarlo!).

Benazir Bhutto, ya salió diciendo que esto no da gobernabilidad, ni demuestra firmeza, sino que pone en riesgo a todo Pakistán y evidencia la debilidad del régimen. Nawas Sharif ya la llamó a unirse en una alianza contra el régimen militar. Claro que ni Sharif ni Buttho fueron de los mejorcito tampoco; pero siempre mejor que Musharraf.

El problema es…, que aunque no nos guste Musharraf, aunque sea un esbirro del Tío Sam, aunque tenga más caras que fábrica de máscaras, aunque utilice la cancioncita de la Guerra contra el Terrorismo (al igual que Islom Karimov, presidente de Uzbekistán y más malo que el pecado) para granjearse el apoyo de EE.UU. (a quien poco le importa la democracia cuando se trata de amigos), cabe preguntase: ¿Queremos que los talibanes avancen en el control de un país con armamento nuclear?

Es decir;

¡LOS TALIBANES ESTÁN LOCOS!

Aunque también hay que decir que tipos como Karimov -por ejemplo- son grandes responsables de su crecimiento, al aplastar toda oposición democrática (islamistas moderados entre otros) no dejando más salida que el fundamentalismo a grandes masas descontentas en el Asia Central (en el caso de Karimov).

Pero de nuevo: ¿Queremos que los talibanes avancen en Pakistán?

Se podrá decir que ese no es el problema, que el problema es la mantención de un régimen dictatorial, que un Estado que garantice los derechos y libertades individuales puede ser igual de fuerte -y aun más- para contener amenazas de este tipo, que los talibanes son sólo una excusa; y estaríamos de acuerdo. Pero como van las cosas tenemos tiempo de ponernos a construir un Pakistán libre, pluralista…

Todo esto -claro- no exculpa a Musharraf; pasada la amenaza habría que encargarse de él y enterrarlo boca abajo (por si resucita para que escarbe en vez de salir a flote)…

Pero por el momento…, no se…

Muchas veces como Redoles (ya lo he dicho otras veces) “prefiero el caos a esta realidad tan charcha”…

Pero habiendo armamento nuclear de por medio, en realidad, no se…

A veces hay que pactar con el demonio.

Después la Historia (Hegel mediante 😉 ) y su Pueblo (aún tengo ese tipo de sueños) -esperemos- ajustarán cuentas con Musharraf…

La verdad…, no se…

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2 comentarios

  1. Ah… No sé yo tampoco, el mundo es torcidísimo y cada vez que pienso haber logrado alguna certeza llega alguien y me la destroza.

    Lo último fue un tipo que me hizo ver como un reclamo que siempre he visto como justo (el derecho de los pueblos originarios a la autodeterminación) puede ser usado por las potencias para desmembrar a países que les interesa mantener bajo dependencia (se refería a los mapuches y Argentina).

    Toda noción de bueno y malo viene a ser inútil; hay que asumir una posición y llevarla a su conclusión lógica, aguantándose los perjuicios… Parece no quedar otra.

    Ando en un periodo de pesimismo, ya tendré uno de idealismo en que lo bueno me parece posible.

    Quizás Maquiavelo algo de razón tenía…

  2. La moral es un rendimiento de la lucha de clases decían por ahí…, y bueno como tal un elemento más de lucha.
    Podemos entregarnos al pesimismo o entender que los procesos no son lineales y ser capaces (tratar) de dar cuenta de las contradicciones que están en juego y a partir de ellas recomponernos.
    El problema de quién te decía eso (yo estaba ahí 🙂 ) es que apenas encuentra una contradicción deja esa alternativa de lado; como si la realidad fuera unívoca y tuviéramos que apostar siempre por el orden; cuando es lo real mismo lo contradictorio.
    Es cierto, en nuestra américa latina las reivindicaciones indígenas han servido no pocas veces para poner en jaque al estado nación en su proceso de construcción de soberanía. Pero nuestras burguesías nacionales ya han demostrado -con creces- que son incapaces a esta altura de dar cuenta de su propio horizonte de realización. Es por eso -entre otras cosas (junto con que las consideramos justas)- que pese a todo apoyamos los reclamos de los pueblos originarios; porque su lucha da cuenta del irreductible otro incapaz de ser destruido o asimilado por parte de un proyecto que estructuralmente carece de las posibilidades para ello.
    No puede acabar con el otro siempre postergado, porque en su propia dinámica lo genera; no puede integrarlo pues significaría el fin del sistema con el que nos explotan.
    Los pueblos originarios en la reivindicación legitima de sus derechos, no dan sino cuenta -como todo aquel que resiste- de la fragilidad de un sistema que si se mantiene es sólo por vía de la fuerza.

    Y bueno Musharraf es un hijo de puta, yo creo que la alternativa es la construcción/recomposición de un tejido social y político capaz de empoderamiento. Sí, apuesto a la revolución; pues de nada sirve sacar a Musharraf si después viene otro y otro y otro más; pero tampoco de nada sirve sacarlo si las masas pakistaníes carecen de la capacidad de mantener un proceso de liberación.
    Y la verdad, a mi parece que efectivamente hoy carecen de esa capacidad; una cosa es la crisis del régimen de dominación (que vive en crisis) y otra muy distinta la posibilidad real de capitalizarla (que fea palabra 😛 ) y los niveles de organización y conciencia que para ello se necesitan.

    No mires mal a Maquiavelo; despues de todo en “El Principe” no dijo nada que el poder ya no supiera y sí mucho que la gente necesitaba saber.

    Nos vemos.
    Un abrazo.
    Mario.

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