Caza de ballenas

Y seguimos depredando el medio ambiente, como si tuviéramos otra tierra en que vivir, aunque la verdad el argumento de la preservación de recursos no es el mio, a mi siempre me ha parecido que no hay que depredar simplemente porque no hay que depredar; Francisco de Asís decía: “los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos”. De la misma manera yo afirmo: la tierra es mi madre y yo no violo a a mi madre.

Pero parece que argumentos de ese tipo no convencen a las grandes empresas (bueno, tampoco esperamos que las convenzan, sino no serían grandes empresas).

Desde otro punto de vista se puede afirmar que la gran contradicción hoy día no es la clásica contradicción Capital-Trabajo (la que después del derrumbe de los llamados Socialismos Reales -que de socialismo tenían bien poco- no es determinante macro-estructuralmente del devenir del sistema; lo que que no quiere decir que no siga operando ni que haya dejado de estar en su fundamento) sino la contradicción trabajo-energía; que tiene que ver más con la sustentabilidad de los sistemas. Hacerse cargo de eso, es hacerse cargo entre otras cosas de que hoy la lucha por el socialismo es también -y quizá siempre lo fue- la lucha por la sobrevivencia de la especie.

Hace un tiempo discutía con unos chicos del Partido Obrero aquí en Argentina, quienes me decían a propósito de la discusión sobre la contaminante papelera de Gualeguaychu: -Esto se resuelve pasando la papelera a control obrero.
¡NO! LA DEPREDACIÓN NO TIENE APELLIDO; CAPITALISTA, OBRERA O LO QUÉ SEA, ES DEPREDACIÓN IGUAL.

Y mientras en la chata y consecuente perseverancia militante algunos obvian estos temas, seguimos haciendo mierda el planeta.

Pero parece que argumentos de ese tipo no convencen a las izquierdas tradicionales (bueno, tampoco esperamos que las convenzan, sino no serían izquierdas tradicionales).

El tema es que hay que hacer algo…

De la página de Greenpeace:

Las grandes ballenas del planeta están en peligro

A pesar de la aprobación de una moratoria internacional sobre la caza comercial de ballenas, Japón, Islandia y Noruega continúan realizando esta actividad, además de llevar a cabo una enérgica campaña para lograr que se levante su prohibición.Durante el último siglo, gran parte de las poblaciones de ballenas fue diezmada a causa a su caza comercial. Se estima que entre 1925, año en que se introdujo el primer barco factoría ballenero, y 1975, un total de más de 1,5 millones de ballenas ha muerto. Sus perseguidores cazaban las diversas especies pasando de una población a otra a medida que dichas poblaciones disminuían debido a su explotación. Luego de reiteradas demandas por parte de la comunidad mundial, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) aprobó una moratoria sobre la caza comercial de ballenas, que entró en vigor en 1986.

Hoy, estamos a punto de presenciar la reanudación de dicha actividad a escala industrial. Noruega continúa con su programa de caza comercial en el Atlántico Norte desobedeciendo la moratoria de la CBI y Japón realiza la caza de este cetáceo bajo el nombre de “caza científica”, a pesar de que la carne de ballena se vende en el mercado con fines comerciales. Por su parte, Islandia anunció un programa de “caza científica” de tres años sin la aprobación del Comité Científico de la CIB y que Estados Unidos ha calificado como “inútil”. En los últimos tres años, estos tres países han aumentado los recursos destinados a sus programas de caza. Además, presionan enérgicamente para lograr que se levante su prohibición, hecho que traería consecuencias devastadoras para estos cetáceos del planeta que recién comienzan a recuperarse de la explotación sufrida por años. Debido a que crecen y se reproducen lentamente, la restitución de las poblaciones toma bastante tiempo. Además, las ballenas ya están en peligro debido a las diversas amenazas medioambientales provocadas por el hombre, tales como la contaminación tóxica y el cambio climático.

La caza comercial de estos cetáceos nunca se ha realizado de forma sustentable para sus poblaciones ni para los ecosistemas marinos. De hecho, en esta materia la única actividad económicamente sustentable es el turismo de observación.

Debido a la probable reanudación de la caza de ballenas a escala industrial, es necesario actuar con urgencia para detener los intentos de Japón, Islandia y Noruega. Mediante la vía política, el trabajo de divulgación pública y las acciones pacíficas directas en contra de los cazadores en alta mar, Greenpeace está actuando en muchos frentes; luchando para poner fin a la caza comercial de ballenas.

Desde 1987, Japón ha dirigido la caza anual en el Antártico bajo la denominada “caza científica”, sin embargo, esta última en realidad es una empresa comercial: la carne de ballena que se obtiene de la “investigación” ballenera japonesa se vende con fines comerciales en este país; transacción que asciende a los 4 mil millones de yenes al año.

Desde que comenzó la “caza científica” de estos cetáceos, Japón ha ido gradualmente ampliando la extensión de sus operaciones, ya sea mediante del aumento de sus cuotas autoasignadas como a través de la expansión de sus operaciones de caza a otras áreas, incorporando así una segunda “caza científica” en el Pacífico Norte. En el año 2000, Japón contravino la CIB y la opinión mundial al expandir la caza en el Pacífico Norte sumando dos nuevas especies: las Sperm y Bryde. Esto genera niveles de indignación pública nunca antes vistos y la protesta diplomática de todas partes del mundo.

A pesar de la oposición internacional, la caza ballenera que realiza Japón podría continuar expandiéndose. En los últimos años, este país ha aumentado los recursos que destina a sus programas de caza y ha insistido en desobedecer la prohibición de la caza comercial. Además, su influencia en la CBI ha ido en aumento como consecuencia de la compra de votos. También ha invertido bastante en una ofensiva de relaciones públicas creada para convencer al público de que la caza de ballenas es cultural y económicamente importante para la nación y que estos cetáceos amenazan la conservación de las reservas de peces debido a que consumen demasiado pescado. Sin embargo, dichos argumentos no se sustentan en una base científica.

La carne de ballena es un alimento de lujo en Japón. Una encuesta de opinión llevada a cabo en 1999, demostró que sólo el 11% de los adultos japoneses apoya la caza de ballenas y que el 14% de este sector se opone.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: