Viaje en el Tiempo

Leía en Internet y me topé con la no tan nueva noticia de que un científico israelí, Amos Ori ha descubierto un modelo matemático que permitiría los viajes en el tiempo; a través de la formación de un bucle en el espacio-tiempo con forma de toro (un espacio topológico homoemorfo producto de dos círculos) y envuelto en una esfera de materia cualquiera sin necesidad de materia exótica, generando así un dispositivo que funcionaría por sí mismo, aunque el mismo Ori aclara que aún es necesario resolver el problema de la estabilidad.

time torus

El asunto es que por funcionar a partir de un bucle el dispositivo éste, lo que haría sería reenviar a un usuario cualquiera, en un tiempo cualquiera al punto de origen; es decir, si lo montáramos hoy día a las 13:45 horas siempre volveríamos al día de hoy a las 13:45 horas.

Aquí dejo el link al sitio donde leí la noticia: Tendencias21
Y aquí el link al Artículo de Amos Ori.

Ahora…, nosotros somos -ya- Viajeros del Tiempo, nos desplazamos constantemente hacia el futuro a la increíble velocidad de 1seg. por 1 seg. (dato no menor que las más de las veces olvidamos por trivial; aunque de trivial no tiene nada) en un incesante recorrido que condena de forma inexorable a la inexistencia su andar ya pasado. Vamos recogiendo el camino y cargándolo con nosotros, pero también podemos no hacerlo y dejarlo allí donde ya pertenece; en la nada.

Ahora (una vez más), la idea de que viajamos “en” el Tiempo, implica el supuesto subyacente de que El Tiempo es un algo sobre lo que estamos depositados y “en” el cual transcurrimos…, con independencia suya. Una especie de gran receptáculo del movimiento universal.
Pero sucede que no hay tiempo sin transcurrir, que si algo no nace, ni muere; no podríamos calcular su duración. De la misma forma que no existiría el espacio sin cuerpos que le dieran realidad y mensurabilidad.

El ejercicio kantiano de cerrar los ojos y tratar de imaginar (lo que al final no se logra; y que es lo que Kant pretende mostrar) la ausencia de espacio-tiempo, es efectivo porque lo hacemos sin cerrar la mente, que es la misma generadora del espacio-tiempo.

Interesante a este respecto son las nociones del Tiempo como Serie A y Serie B de John MacTaggard (filósofo inglés) y la irrealidad del tiempo, o mejor dicho su ilusionalidad, en tanto creación mental sin contenido real.

“La mente es el gran destructor de lo Real. Que el discípulo destruya al destructor”, afirma “La Voz del Silencio”; pero entonces ¿qué pasa respecto a nuestra percepción del tiempo y por tanto respecto del tiempo mismo si nos hacemos cargo de la naturaleza de la mente?.

Dejo aquí un interesante articulo tomado de Budismo, Camino del Díamante, Linaje Karma Kagyü (una hermosa escuela budista sobre la algún día -espero no muy lejano- escribire.):

lama

La visión budista

De acuerdo con la visión budista el universo que compartimos y que sentimos que tiene existencia real, que es objeto de estudio de las ciencias y hogar de los seres vivos, es creado por la mente. En este universo existe una ilusión colectiva, llamada Samsara que se cristaliza en el mundo material. En la visión budista, la mente crea la materia y no la materia a la mente . La vacuidad, el nivel más sutil de existencia es la mente, la naturaleza primordial de los fenómenos, su esencia. El origen de las cosas hace referencia a una causa primaria. Asumimos que este origen de las cosas tuvo un momento en el tiempo, como si el tiempo ya existiera antes del origen. En la filosofía budista, toda noción de tiempo debe ir necesariamente acompañada de algún movimiento; de lo contrario, no hay forma de medirlo. Donde no existe nada, donde no hay movimiento, tampoco puede haber tiempo. Entonces el cuándo y el dónde se origina la mente son preguntas que presuponen que antes de su origen ya había un tiempo y un lugar, lo cual no tiene sentido. El espacio, que es la naturaleza de la mente, no tiene principio ni tiene fin y tampoco está en algún lugar. EL dónde está el espacio, es una pregunta absurda. Más aún cuando espacio en la filosofía budista hace referencia al aspecto existencial de las cosas y no a contenedor.

La idea de espacio como un contenedor tridimensional viene de separar la forma del vacío. Sin cosas no puede haber espacio porque ¿cómo lo medimos?. Cosas y espacio son lo mismo. El espacio no necesita el creador y tampoco se puede dividir. La forma surge del nivel más sutil, en dónde no hay tiempo ni espacio, hasta su manifestación relativa en la forma de energías que se relacionan consigo mismas. Estas energías en distintos grados de sutileza constituyen tanto el mundo material como el mundo psicológico, el mundo de la percepción consciente. El punto o tigle, origen de la forma, simboliza la ausencia de dimensión, tiempo, espacio, movimiento, de todo tipo de dualidad. Este punto que no tiene existencia física, que no es algo que esté en algún lugar, simplemente ES. Este punto, símbolo de la vacuidad absoluta, se rompe en dos, en algo que parece una explosión. El punto que no tenía dimensión aparece con un contorno que lo define. En el ámbito mental la ruptura del vacío obedece a una necesidad de manifestarse, de autorealizarse en el proceso de relacionarse consigo mismo. Esta explosión fundamental, que va desde la vacuidad, pasando por los niveles mentales más sutiles, hasta el nivel físico, genera los movimientos básicos de expansión y contracción con sus correspondientes fuerzas centrífuga y centrípeta. Cuando estas energías empiezan a relacionarse unas con otras en el proceso de división, se genera el movimiento básico de rotación que produce las espirales de energía de que está hecha la materia. Este proceso se puede ver en las fotos tomadas en los aceleradores de partículas, cuando parejas opuestas de éstas surgen del exceso de energía que deja una colisión previa.

Aunque visualizar o entender esta mecánica en términos conceptuales es imposible, es de suma importancia para la meditación. Estos modelos no son modelos externos que se puedan visualizar, sino modelos internos que se deben entender de forma intuitiva, es decir, sentir. Los modelos científicos en cambio presuponen la dualidad, el que aprecia el modelo está fuera de él. La visión iluminada nos describe un mundo que no se creó en el pasado, sino un mundo que se recrea a cada instante. Literalmente, cada partícula primaria vibra u oscila entre el vacío y su manifestación, como “paquete de energía”. En este nivel la materia se crea y destruye a cada instante, manteniendo una continuidad kármica que se estabiliza en una forma determinada. El mundo es totalmente dinámico y vibrante, de posibilidades infinitas, en donde la capacidad creativa de la mente puede influir el karma vigente. Es decir, no somos ni víctimas ni criaturas de nadie, sino co-creadores en la inmensa danza universal. El espacio y el tiempo no existen fuera de la experiencia, como parámetros absolutos, sino que nacen con ella, como su movimiento relativo y dimensionalidad. Esto nos da un sentimiento de ser en la meditación, enteramente distinto al sentimiento habitual de la dualidad basado en la abstracción de tiempo y el espacio. Una vez que la agitación cesa, el tiempo también cesa. La noción de espacio se modifica en que no nos sentimos miserablemente insignificantes en el abismal espacio, sino que al igual que con el tiempo, no sentimos que estamos en el espacio, sino que el espacio está en nosotros. Somos ese espacio, somos esa inmensidad. Hasta donde llegue nuestra conciencia, nuestros sentimientos, hasta allá llegamos nosotros.

Por Eduardo Velasquez

 

Eso.
Ojala estén todos bien.
Mario.

Tozan

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5 comentarios

  1. Este tema es bastante complicado, pero mi opinión, y soy una persona que poco entiende te diré que el tiempo no existe, creo que lo hemos inventado nosotros, el reloj ese aparato del que estamos pegados continuamente y que nos podemos desprender ni tan siquiera en vacaciones. Creo que la vida es como una cadena, se destruye y se vuelve a construir, como dicen de la materia no se destruye se transforma. Interesante tema. Aunque a mi no sé si me gustaría volver al pasado. Saludos Marola

  2. Marola, para ser honestos, Outsider tampoco entiende un carajo el tema, sin embargo las reflexiones sobre el budismo ayudan notablemente a entender la naturaleza del tiempo mismo, y en eso el amigo creo que puede ayudar, en una opinión personal, si pudiera volver en el tiempo, me encantaría hacerlo, pero como quien dice, y respetando la matemática, solo podría saltar a un mismo pasado sola una vez.

    Y luego claro, tendría que ir mas atrás, por lo tanto, el viaje en el tiempo mas útil, seria el que te mande una semana atrás cada vez, lo interesante seria que si cambias ese pasado, el viaje en el tiempo que tuviste ya no tendría lugar y desaparecerías, borrando ese futuro posible para el “presente”, ahora “futuro” desde donde inicie mi viaje, y crearía una nueva línea temporal, en donde probablemente no recuerde el viaje en el tiempo y este no se vuelva a repetir por la serie de acontecimientos que se generarían por el cambio en el pasado.

    Citando a Wally West, “AAAAHHHH, ya me duele la cabeza…”

  3. Hola Marola.
    Yo tampoco se si me gustaría volver al pasado, hay muchas cosas que hubieran sido mejor de otras maneras, pero sin embargo soy lo que soy por la manera en que fueron.
    ¿Quién decía eso de que los relojes se inventaron para medir el tiempo y cuando por fin los tuvimos, nos quedemos sin tiempo? 😉

    Carlos.
    )(/()=&%&%#& (pero con cariño) jaajajajajajjaa…
    2 cosas…, recuerda que Eddintong (creo que era él) señala a partir de la observación del signo rotatorio del spin, y el principio de indeterminabilidad de Heisemberg, la conformación de ramales de desarrollo alterno.
    ¿Recuerdas lo que hablamos con Paddy de que en realidad no hay universos paralelos sino niveles internos de complejidad a propósito del numero aleph?
    Y si a esto le sumamos a noble señor Cantor y su noción de infinito.
    La paradoja se hace innecesaria, pero nos vemos lanzados a una especie de Universo Marvel, que sería todo un desafío vivir. 😉
    (tú citas a wally west, referencio a Marvel 😛 )

    Voy a comer.
    Que estén bien.
    Mario.

  4. Mario, se aceptan los !$!#”#$”!!!, porque se que van con cariño.

    Según lo que me cuentas, creo que “entonces” (:D) no entiendo el principio de indeterminabilidad de Heisemberg, es mas, según como entendía las paradojas, es precisamente basándome en Heisemberg, que horror, tendré que estudiarlo nuevamente, iré por unos migranol y una cerveza.

    O mejor lo conversamos, pero esta vez, ME HACES UN DIBUJO, CABRON!, la siguiente vez que hablemos con Paddy, será mejor estudiar esto, que demostrar la naturaleza de los REALES, maldita educación de media noche.

    Cariños

  5. Aquí les dejo un bello texto de Borges sobre el tiempo y la eternidad, una refutación no a Nietzsche, sino más bien a una cierta lectura escolar que se realiza de él:
    Jorge Luis Borgues.
    La Doctrina de los Ciclos

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