Un Itinerario (declaración formal de abandono)

Hace un tiempo use como nic de messenger: “Marxista, Budista y Postmoderno… ¿Por qué no?”; lo que generó muchas reacciones entre mis amigos.

-“Pero ¿cómo?”
-“No se puede ser esas tres cosas; ¡ni siquiera se pueden ser dos! (cualquiera de ellas)”
-“Tu confusión es grande, Mario.”

La única que entendió fue Vale, a la que le gustó. Pero hoy, debo hacer declaración formal de un abandono.

A ver…

Hace años (durante la dictadura genocida -en Chile- encabezada por Augusto Pinochet) ingresé a la política, militando en un partido marxista; un partido que se definía como Político/Militar siendo -yo- desde siempre una persona profundamente pacifista (lo del budismo no es nuevo), pero que veía día a día como todos los afanes constructivos eran respondidos, con muerte, desaparición, exterminio. Y la verdad no me arrepiento, de nada, absolutamente de nada…, ni aunque creyera en la culpa me arrepentiría.

Aún hoy se puede ver, como la muerte y el exterminio campean en el mundo. De eso no hay duda.

El Marxismo, ha sido históricamente varias cosas.

  • Una Ciencia y una Filosofía (al decir de Althusser), a saber, el Materialismo Histórico y el Materialismo Dialéctico. Y me parece que sus contribuciones en esos campos (la Ciencia y la Filosofía) son indiscutibles. Pese a lo que sontenga Popper.
    (Pero yo no soy materialista)
  • Una Ideología de Estado, un discurso legitimante del poder -el poder soviético stalinista- al extremo que no medró en alterar su contenido original, inventando categorías filosóficas como la de “Contradicciones no antagónicas” -concepto hegelianamente imposible- (aparecida por primera vez en la Enciclopedia Soviética con posterioridad a la 2ª Guerra Mundial) con el único fin de refrendar la Política de Coexistencia Pacífica del “Camarada” Stalin. Ideología que marco con su rúbrica, a veces de forma injusta, a la casí totalidad de movimientos que reclamaban para si el ideario marxista.
    (Pero a mí nunca me pareció adecuado el modelo soviético)
  • Un Ideario de la Revolución; y sólo eso. Habría que ver cuanto de marxista tienen los proyectos de Liberación Nacional de América Latina, más allá de que que hayan sido capitalizados en su conducción por partidos marxistas.
    (Y eso no sólo lo compartí, sino que aún lo compartó; pero siempre me ha parecido que la urgente necesidad de un cambió global, debe evolucionar por derroteros menos estrechos, lo que me sitúa de facto, fuera de la cofradía de los que piensan que la única forma de ser revolucionario es siendo marxista, y que nunca me dejó de generar problemas)
  • Una Religión, bueno…, eso no necesita aclaraciones; basta ver a los buenos feligreses que cual evangelistas apostolan -amenaza de hoguera mediante- la verdad de “su” revelación o a aquellos, que como buenos católicos que van a todas las misas, piensan que el mejor militante es que participa de todas las reuniones y que de igual forma que tan pía gente, que piensa que si muere va al Cielo, afirman voz en cuello: “No importa si yo caigo, la revolución triunfara”…
    (No comulgo con hostias de frailes, menos voy a comulgar con el preclaro lider y su Biblia Laica)

Me parece que el impacto del pensamiento marxista y lo que representa para nuesta cultura, es indudable. Me parece que no estudiar marxismo -hoy en día- pese a lo que digan los teóricos, filósofos y politólogos -“bien intencionados”- y financiados por los centros de la explotación, es una irresponsabilidad cultural gigantesca.

Me parece que en el campo del análisis económico, de la comprensión dialéctica de los procesos sociales y políticos (entendiendo que en el centro está el conflicto), el marxismo sigue siendo una herramienta privilegiada.

Pero sólo una herramienta.
Después de todo, eso es la teoría: una Caja de Herramientas. Sólo una caja de herramientas, y a veces usamos una, y a veces…, usamos otra.

A la luz de todo lo escrito, una podría decir: ¡Pero este tipo nunca fue marxista!. Pero no; uno es lo que hace y lo que construye en el simbólico (eso que llamamos “Yo”) y sí, todo puede parecer contradictorio, y eso es la vida. Prefiero estás contradicciones a las paz consecuente de aquellos que han pensado siempre lo mismo y que inmovilmente siempre lo pensaran.
George Bernard Shaw una vez dijo: “Yo no me avergüenzo de cambiar de opinión, porque yo no me avergüenzo de pensar”, y hasta el día de hoy me sigue pareciendo una cita maravillosa.

Así que parece que tenía razón el padre de un amigo -un viejo militante, de esos que la vieron negra- cuando me decía al yo contarle todo esto:

“Te postmodernisaste mucho po’s macho.”

Claro que yo debiera agregar:

Sí, postmoderno…, y budista también. ¿Por qué no?

Es un simple reconocimiento, pero merecía una aclaración.

Ojala estén todos bien.
Mario.

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