“…el hombre, dónde estuvo?”

Leo sobre los Nabateos, prendo la televisión y en ese preciso momento están dando un documental sobre ellos.
Neruda, en “Canto General” se interroga -con Machu Pichu como motivo- sobre el hombre; sobre el hombre que levantó monumentos de piedra, sobre el hombre que trabajó la arcilla, sobre el hombre que como siempre es el gran olvidado en la historia.

Nietzsche, cuando crítica el concepto de historia, distingue entre lo monumental. lo heroico, lo genealógico.
Pero todavía falta algo.

Faltan las manos, falta el sudor, falta el trabajo del hombre.
Falta la pregunta de Neruda.

Neruda se interroga a propósito de Machu Pichu: “PIEDRA en la piedra, el hombre, dónde estuvo?”
Nosotros podemos extender la pregunta e interrogar a la Ciudad Rosa de los Nabateos.

PETRA

Pablo Neruda

Pablo Neruda

X

PIEDRA en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida…
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?
                            Hambre, coral del hombre,
hambre, planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.
 
Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,
también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

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2 comentarios

  1. Sube a nacer conmigo, hermano… (de una misma América, no?)

  2. Sí, de una misma América…
    Y de todas partes también 😉 Después de todo no vamos a ser nosotros los que vamos a discriminar 😛

    Que estés bien, gracias por tu comentario.

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