Las peores empresas para trabajar en Chile

De nuestro servicio de utilidad pública:

En La Nación:
Domingo 5 de octubre de 2008

Por Javier Rebolledo / La Nación Domingo
El anti ranking que desnuda la realidad laboral del país

Las peores empresas para trabajar en Chile

Son algunas de las compañías que generan más utilidades. Sin embargo, la Dirección del Trabajo (DT) las ha multado en varias ocasiones por tener la mayor cantidad de prácticas antisindicales, vulnerar los derechos maternales, simular contratos, extender las jornadas laborales más allá de la cuenta o no pagar imposiciones. Algunas hasta han aparecido en el ranking Great Place to Work, que premia a las compañías del mundo con mejor clima laboral, aunque en Chile la realidad diga otra cosa: LND contabilizó más de cinco mil multas desde 2001. Son empresas “contumaces”, según la DT; es decir, prefieren pagar multas en vez de mejorar sus condiciones de trabajo. Esta es la lista que no se ve linda en couché.

AGROSUPER, “EMPRESA DEL AÑO”

Actualmente, cerca de 500 trabajadores de Agrosuper están siendo asesorados por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con oficina en Rancagua. El motivo es que el 1 de julio de este año, las faenadoras Rosario y Lo Miranda ubicadas en la Región de O’Higgins, donde Agrosuper tiene la mayoría de sus planteles se paralizaron durante un día ante una nueva y agresiva arremetida de la empresa. Es que Agrosuper tiene como costumbre ofrecer nuevas condiciones a sus trabajadores un año antes que los convenios colectivos caduquen. El objetivo es evitar períodos de negociación.

Al día siguiente del paro, los funcionarios se presentaron a su lugar de trabajo, pero se encontraron con que las puertas estaban cerradas con candado. En Rosario y Lo Miranda había listas que prohibían el ingreso a cerca de 250 funcionarios en cada sede. “Al ver esto los trabajadores se asustaron mucho. Entendieron que esa lista significaba quedar sin trabajo, así que entraron. Pero todos los de las listas fueron expulsados de inmediato, sin derecho siquiera a indemnización bajo la causal de notable abandono de deberes”, cuenta Eduardo Tapia, tesorero del sindicato Agrícola Súper, uno de los pocos que quedaron en pie después del mazazo de la empresa, y que concentra a los funcionarios encargados de la crianza y reproducción de pollos y cerdos.

Adiós a los viejos

Lo que ha venido después de julio de 2007 ha sido triste. La mayoría de los expulsados, además de estar sindicalizados, estaban también entre los funcionarios más antiguos de la empresa, con una edad que promedia los 57 años. Muchos de ellos provienen de los albores de Agrosuper, cuando su situación económica era inestable, muy lejana a los más de mil millones de dólares que hoy factura anualmente. Su éxito ha derivado en que la empresa propiedad de Gonzalo Vial, haya sido galardonada por la Sofofa con el Premio a la Responsabilidad Social Empresarial, en 2000; como Empresa Destacada, en 2004, en gran medida debido a que fue la primera de Chile en comercializar bonos de carbono.

En esta oportunidad recibió el premio directo de la mano de Ricardo Lagos, quien destacó su labor empresarial. El año pasado sumó un nuevo galardón de parte de Icare; fue destacada en la categoría “Empresa”. Héctor Pavez, presidente del sindicato Agrícola Súper, recuerda que antes del éxito comercial, cerca de 30 años atrás, la compañía solicitó a sus empleados rebajar sus remuneraciones. “Mediante una carta se nos pidió que aceptáramos disminuir nuestro sueldo en un 25% porque estaba a punto de quebrar. Nosotros lo hicimos debido a que nos pusimos la camiseta por la empresa”, apunta el dirigente. “Esos mismos viejos son los que fueron expulsados en julio. Su situación es desesperada. La mayoría son de sectores cercanos a las faenadoras, gente de campo, y la única posibilidad de trabajo en la zona es Agrosuper. Luego de toda una vida, lo único que saben hacer es lo que aprendieron acá. Muchos tienen dividendos impagos con orden de embargo, otros no tienen qué comer y están consumidos con los créditos. No sé qué van a hacer”, sentencia afligido.

El miedo sindical

Según los cálculos de los trabajadores, luego del despido masivo de julio Agrosuper ha sumado cerca de cien más. Eduardo Tapia cuenta que hoy ya nadie quiere escuchar hablar de movimiento sindical. Hace unos meses, un compañero lo golpeó por denunciar prácticas antisindicales en la empresa. “Lo único que haces es traer problemas con tus exigencias”, emplazó a Tapia. Pero él cree que el miedo explica la reacción: “Nadie quiere quedarse estancado en un lugar que no ofrece más posibilidades”.

Una de las posibilidades de salir del hoyo es asistir al colegio Los Cipreses, institución educacional fundada por Gonzalo Vial y que actualmente es financiada por la Fundación Agrosuper. Con instalaciones de elite multicanchas, computadores, biblioteca y profesores bien remunerados ofrece una preparación muy por encima del resto de la comuna. Ubicado en Doñihue, uno de los caseríos del sector donde nació Vial, acoge a gran cantidad de los hijos de sus trabajadores.

Pero también es una herramienta de control social. Según denuncia Lorenzo Jorquera, ex trabajador de Agrosuper, muchos funcionarios expulsados en julio de este año han debido ver cómo sus hijos quedan sin matrícula para el año siguiente. “Mi hijo también está ahí. Yo fui expulsado por necesidades de la empresa hace un par de años cuando recién había sido elegido como dirigente sindical en una planta de Agrosuper. Durante cerca de tres meses hice el recorrido de ir a la empresa para tratar de entrar, pero no me dejaban. Cada día me dirigía de vuelta a la Dirección del Trabajo para dejar estampada la constancia, pero no sirvió de mucho. Tuve que buscar trabajo como independiente. Ahora tengo miedo que echen a mi hijo del colegio”, dice.


RIPLEY, ME FASCINA EL CRÉDITO

La Confederación Nacional de Sindicatos y Trabajadores del Comercio (Confecove) es una de las principales instituciones que estuvo detrás de la polémica Ley 20.281, llamada “semana de corrido”, promulgada en julio y que remunera el día descansado a los funcionarios del comercio. Su secretario general, Leandro Cortez, es además dirigente de la Federación de Sindicatos de Empresas Ripley, y ha visto cómo esta compañía ha comenzado ha idear fórmulas para paliar los gastos que significa la nueva normativa. “A la gente nueva la están contratando con un sueldo fijo. Es algo reciente y los funcionarios no lo saben. Creen que si venden más van a poder lograr mejores remuneraciones. Un completo engaño”, señala.

La empresa de retail es célebre por sus campañas publicitarias que muestran a modelos y actrices como Cindy Crawford, Claudia Schiffer y Penélope Cruz. También por su éxito económico: la compañía hoy está avaluada en cerca de 1.300 millones de dólares y se encuentra en el puesto 104 del ranking de empresas con mayores utilidades.

Todo esto puede sonar rutilante; pero Ripley es lo que la Dirección del Trabajo llama una empresa contumaz; es decir, una compañía que ha sido multada en muchas ocasiones, pero que prefiere pagar y seguir infringiendo la ley que cambiar las condiciones de sus trabajadores.

El sistema infernal

Todos los vendedores de Ripley que fueron contratados antes de la nueva ley de semana corrida, tienen un sueldo variable en base a las ventas que logran. Gran parte del éxito de la compañía se refleja en este concepto: sólo en 2007 logró casi 940 mil millones de pesos en ventas consolidadas. Pero no le interesa cualquier venta, sino sólo aquellas en que el cliente se endeuda; es decir, cuando compra a crédito. “Se concientiza a cada funcionario para que la gente adquiera sus productos a través de esta modalidad. Los jefes nos dicen que lo único que interesa es que la gente pague en cuotas. Hay que ofrecérselo y lograrlo”, cuenta Ruth Belmar, secretaria del sindicato de trabajadores de Ripley ubicado en el Mall del Centro. Si el cliente compra al contado, dice Belmar, esto no les trae ningún beneficio a ellos. “Todo lo contrario. Nosotros ganamos en base a ventas, pero todo lo que sea comprado al contado se resta de nuestras comisiones. Sólo cuenta el crédito”, afirma

Y el sistema es durísimo. “Cada cierto rato pasa un supervisor que te dice ‘tu compañero lleva vendido más que tú a crédito’. Entonces el sistema se vuelve infernal y termina por estresarte hasta que caes en el hoyo”, dice Ruth.

El costo familiar

Los trabajadores dicen terminar reventados. Y la empresa no ayuda demasiado. Hasta el año pasado, las salas cuna ubicadas en el centro eran las únicas que ofrecía la empresa. “De esta forma, una trabajadora de Puente Alto debía llevar en locomoción colectiva a su hijo hasta el centro y, por ejemplo, partir al Alto Las Condes”, cuenta Ruth. A partir de 2007 las empleadas pueden elegir algo más cercanos a su hogar y facturarlo a la empresa”, cuenta Ruth. Pero el techo del beneficio es bajísimo. Por ley, éste existe hasta los dos años del hijo. “Luego hay que pagar un jardín infantil, que van por el orden de los 160 mil pesos y ahí se vuelve imposible costear la vida. Las mujeres sencillamente tienen que renunciar, ya que el sueldo no alcanza. Es dramático, pero nadie hace nada”, cuenta Leandro Cortez.

La otra posibilidad es seguir en la empresa dejando a los hijos con los vecinos, encargados a algún familiar. Si están más grandes se quedan solos. Es la fórmula que obligadamente ha debido seguir Ruth durante años. Con dos hijos de de 16 y 27 años, el menor ha repetido dos cursos en el colegio y todavía está en octavo básico. “Salgo a las 9 de la mañana y vuelvo cerca de las 11 de la noche, cuando ya están a punto de dormir. Me han dicho que el dinero no es todo, que quieren estar conmigo y que se sienten solos, pero no puedo hacer más. Tengo que trabajar para vivir”, cuenta Ruth.

Según Leandro Cortez, un 40% de los trabajadores del sector comercio son divorciados. “La cantidad de problemas familiares que se generan producto de las extensas jornadas laborales y el sistema de sueldos variables es inmensa. Termina destruyendo a las familias y a la personas”, cuenta.


FLEXIBILIDAD TELEFÓNICA

Atento, propiedad de Telefónica España, es la empresa de telefonistas que usted contacta cada vez que marca algún número de servicio al cliente de la empresa. Si en alguna oportunidad siente que no lo atienden bien, no es nada personal. Jaime Galdames, trabajador de la compañía, cuenta que tienen 170 segundos para despachar a cada cliente. “Y si te pasas, se lo tienes que quitar del tiempo que le corresponde a la persona que viene después. Aunque el reglamento explicita los permisos para ir al baño, muchas veces sencillamente te responden que no, debido a que hay demasiadas llamadas”, cuenta.

El sistema funciona con un encargado que controla cada llamado a través de un monitor que le muestra todo lo que está sucediendo en la sala de recepción de llamados. “A su vez, mandados por él, pasan junto a ti otros supervisores que te apuran más y más. La hora de colación y los descansos obligatorios son algo que casi nunca se respeta”, cuenta.

Para René Tabilo, presidente del Sindicato Nacional Telefónico y funcionario de Telefónica, este sistema de trabajo es inhumano. “La gente llega acá y no dura más de seis meses. Los han comenzado a contratar en horarios parciales, pero igual se van. Esto echa por tierra la teoría empresarial sobre el beneficio de la flexibilidad laboral como una buena herramienta. Acá los sueldos son variables, igual el horario, pero nadie aguanta”, cuenta.

Son cerca de ocho mil los trabajadores, de todas las edades, que trabajan en las cuatro sedes de la empresa en Santiago. Según cuenta Tabilo, Atento funciona como satélite de Telefónica en 17 países y en ninguno de ellos tiene sindicatos. “Uno de los motivos es la altísima rotación laboral. Lo que hemos debido hacer para negociar colectivamente es utilizar la herramienta legal de reunir un alto número de firmas”.

En 2006, la Fundación Telefónica fue premiada por el Gobierno por sus iniciativas a favor de la diversidad y la no discriminación. Paradójicamente, una de sus razones sociales, CTC Telefónica Chile, se encuentra en la lista de empresas con más prácticas antisindicales elaborada por la Dirección del Trabajo. En 2008, de hecho, la empresa recibió una multa de casi 3,7 millones de pesos (100 UTM) por discriminación al presidente del sindicato. Según relatan los funcionarios de esta rama de Telefónica, Atento lleva cuatro años postulando, afortunadamente sin éxito, al ranking Great Place to Work.


UN NÚMERO UNO BAJO LA LUPA

Hace pocos días, el Great Place to Work Institute elaboró el ranking 2008 con las mejores empresas para trabajar. La ganadora de este año fue BancoEstado Microempresas, propiedad de BancoEstado. Orgullosa, la vicepresidenta de BancoEstado Jessica López resaltó el trabajo de los cerca de mil trabajadores que dan vida a la filial del banco. “Este reconocimiento que las empresas del Estado son un buen lugar para trabajar”, señaló en su discurso.

Sin embargo, BancoEstado tiene una historia con matices grises. Entre 2002 y 2008 fue sancionada en 247 ocasiones, sumando más 900 millones de pesos en multas. Durante el período en que se puso en marcha la Ley de Subcontratación fue multada en varias ocasiones y con altas cantidades. “Sin embargo, hay que reconocer que de todas las empresas de la banca, fue la primera que incorporó a sus trabajadores en una sola razón social. Cuando nadie se decidía a cumplir con la ley, esta empresa marcó la pauta”, señala una alta fuente de la Dirección del Trabajo.

A pesar de que el BancoEstado cumplió con las disposiciones en materia de subcontratación, tiene una larga lista de faltas multadas por la autoridad, las que se repiten una y otra vez en el tiempo. Entre ellas destacan el “no pagar feriado proporcional”; “no otorgar el trabajo contenido en el contrato de trabajo”; “exceder el máximo de dos horas extraordinarias diarias”; “no pagar las horas extraordinarias, no pagar las remuneraciones” y “no otorgar el día feriado básico y no contar con el comedor como reglamentario”.


LÍDER EN IRREGULARIDADES

&S, de la mano de sus supermercados Lider, tiene un récord impresionante. Se encuentra en el lugar número 28 del ranking que destaca a las empresas con mejor clima para trabajar según Great Place to Work Institute, firma especialista en la materia . Además, se ubica en el puesto 44 de las que ostentan mayores utilidades del país. A esto se suma un sistema de valores, consagrado en el “código de ética y conducta” de la empresa, que regula la acción de los trabajadores cuya denominación es la sigla SER. La S es por “el servicio a nuestros clientes”; la E, “por la búsqueda de la excelencia”, y la R por “el respeto a la persona”. Si el funcionario logra conjugar estas máximas puede llegar a SER un líder.

A pesar de toda esta estructura, en la práctica este sistema está lejos de ser efectivo. Con más de 100 razones sociales para una sola compañía, regularmente trasvasija a los empleados de un lado a otro y no es raro que aparezcan como empleados de otra empresa del holding.

Servicio a los clientes

Conversamos con cuatro delegados del Sindicato Interempresas de D&S formado recién en 2007 ya que antes de esta fecha tratar de hacer algo así significaba la expulsión inmediata de la compañía. Uno de los delegados, Alejandro Abarca, también primer ayudante de carnicería del Lider de Irarrázaval, cuenta que las fechas de vencimiento de las carnes no se respetan. “Llega desde los camiones con una fecha y al momento de recibirla ya nosotros debemos ponerle la del día actual, independiente de si el animal ha muerto antes. Luego, cuando la envasamos, la práctica común es que si no se vende y tiene aspecto al día siguiente se vuelve a envasar y se le pone como fecha de elaboración el día en curso. Esta es una política de la empresa y nosotros no podemos hacer nada”, señala el dirigente.

Los trabajadores también se quejan de las prácticas de la sección llamada Dailys. En este caso, la política de la empresa atenta directamente contra los derechos de los trabajadores. “Las señoras tienen que preparar algunos platos, trapear el piso y recibir la plata; ellas han reclamado varias veces”.

Búsqueda de la excelencia

Cuando se formó el Sindicato Interempresas de Lider en 2007, uno de los principales objetivos de los trabajadores era lograr un aumento sustantivo en los sueldos que, en la mayoría de los casos, bordean los 200 mil pesos. Si bien los trabajadores pedían un reajuste de 7%, apenas se logró un 2%; y sólo para aquellos que recibían el sueldo mínimo.

Otra de las batallas que los trabajadores perdieron en el camino fue la de firmar “contratos colectivos”. Sólo suscribieron “convenios”.

La diferencia entre ambos instrumentos es fundamental, ya que mientras el primero permite legalmente a los trabajadores ir a huelga en los períodos de negociación colectiva; en el segundo caso, parar las faenas es una causal de despido inmediato. “Así fue difícil negociar bien”, cuenta Sergio Pérez, que al igual que sus compañeros está desilusionado de la directiva del sindicato.

Actualmente el sindicato tiene ocho mil afiliados, que no tienen mucho que opinar. Si bien el grupo cuenta con socios en 80 locales, cada unidad no tiene un sindicato base. “Entonces la empresa sólo negocia con los tres dirigentes. Es muy sospechoso, ya que por ley sólo está obligada a negociar con una razón social y está accediendo a hacerlo en conjunto con nulos beneficios para los trabajadores y con el agrado de los dirigentes”, opina el delegado Sergio Pérez.

D&S, además, corre con los gastos de la sede sindical, incluido el arriendo. Desde el refrigerador hasta el televisor han sido aportados por la empresa. Según cuentan los dirigentes entrevistados, le hicieron saber a la directiva que aceptar este tipo de regalos les resta independencia, sobre todo si recolectan cerca de 50 millones mensuales provenientes de los socios. “Pero no nos escuchan”, dice frustrado uno de los delegados.

Respeto por las personas

Uno de los temas que más molesta a los trabajadores de Lider es el poco respeto que les tienen, fundamentalmente, los guardias de seguridad de los supermercados. Denuncian que con las cámaras ubicadas en las salas de descanso los revisan constantemente. “Sientes que te están mirando todo el día”, cuenta Iván Flores, cajero de la sucursal de Santa Rosa. “Cuando salen, a muchos los hacen desnudarse para ver que no se llevan nada. Luego, cuando pasan el control, los dejan a en un patio a pleno sol o frío, dependiendo de la estación”, agrega. Los guardias son comandados por Sergio Díaz López, ex agente de la CNI, quien actualmente se desempeña en D&S como subgerente de protección y gestión preventiva de negocios, a cargo, entre otros aspectos, de supervisar la seguridad de todos los supermercados Lider y Ekono en Chile. Está cumpliendo una condena con pena remitida y es hombre de confianza del propietario de la cadena, Nicolás Ibáñez.

La actitud de hostigamiento también es percibida por los cajeros. El mismo Iván Flores explica que en muchos casos puede pasar una hora desde que piden permiso para ir al baño hasta que los dejen levantarse de sus puestos. Ganan el mínimo y cualquier peso que se pierde lo deben pagar de sus bolsillos. “La rotación es altísima. Son cerca de 2.500 los funcionarios que cambia esta empresa cada año”, cuenta Flores.


BANCO DEL DESARROLLO: EMPLEADOS MUDOS

no de los departamentos del Banco del Desarrollo, encargado de entregar créditos a pequeños emprendedores Bandesarrollo Microempresa fue galardonado por Great Place to Work, otorgándole el puesto número 17 dentro de las compañías con mejor clima laboral. En paralelo, en febrero de 2007, la empresa fue multada por la DT con una cifra que también es para ponerse de pie, ya que se registró una sola fiscalización a una sucursal: 84.939.360 pesos. ¿El motivo? Violar la Ley de Subcontratación manteniendo el suministro ilegal de personas y no escriturar contratos de trabajo.

La presidenta del sindicato de trabajadores del Banco del Desarrollo, Gloria Soto, destaca que actualmente el bienestar de los trabajadores ni siquiera es un tema secundario para la compañía adquirida en 2007 por el Scotiabank. “La única política es producir. Estructuran las remuneraciones de tal forma que el eslogan parece ser ‘te reviento y, si no alcanzas las metas de producción a fin de mes no ganas nada’. ‘Tienes que ser más agresivo’, le dicen los supervisores a los ejecutivos de ventas”.

Con la llegada de los patrones de Scotiabank, las instancias para que los trabajadores colaboraran con la empresa desparecieron. “Antes nosotros podíamos opinar sobre temas de administración. Ahora nos cerraron todas las puertas”, explica Soto.

En cambio, denuncia la dirigente, los despidos se han transformado en un mecanismo efectivo para controlar a los funcionarios. “Una de las formas de gobernar es el terror. Cada día echan a trabajadores por necesidades de la empresa, entonces se asume que no hay estabilidad laboral. La gente dice. ‘echaron a mi compañero, a mí me puede pasar lo mismo en cualquier momento'”.

Ricardo Hormazábal trabajó durante 19 años para el Banco del Desarrollo. Hace una semana lo despidieron por “necesidades de la empresa”, causal inapelable y que deja al trabajador de manos cruzadas. Laboraba en la sucursal de San Bernardo. “Me dijeron que no servía para el cargo. ¿Después de tanto tiempo en el banco? No lo creo. De los 34 años que llevo en el mercado de los cajeros, sólo una vez he llegado atrasado y he presentado licencias médicas en dos ocasiones que, en total suman dos semanas de inasistencia”, dice con algo de molestia.

Pese a la sensación de haber salido por la puerta chica, el hombre, que tiene un ojo casi cerrado según su oftalmólogo debido a un tic producido por el estrés , dice que está tranquilo. “Luego de tantos años con este problema, hoy día di el agua de la ducha y me di cuenta de que el ojo no me molestaba”, cuenta.

El método

Roberto Grandón, dirigente del sindicato, considera que todo lo anterior responde a que el banco pretende crear trabajadores autómatas y sin relación entre ellos. “Una de las formas de mantener la incertidumbre y la poca unión es no publicar los estados financieros del banco. De a poco esto provoca el abatimiento sicológico del trabajador, ya que no sabe cómo va. Para colmo, vendieron el club social y deportivo donde nos juntábamos a compartir”, cuenta el dirigente. Además, según denuncia, las prácticas antisindicales están a la orden del día. “Te monitorean los llamados telefónicos, intervienen los correo electrónicos de los dirigentes y lo sabemos porque afiliados a nuestro sindicato del área de informática son quienes lo han denunciado”, cuenta.

Como si fuera poco, Gloria Soto señala que una de las técnicas de la empresa en contra de la sindicalización es ofrecer lo que llaman “manuales de beneficios”. Es decir, ofertas en remuneraciones y otras regalías, “pero con la condición de que no se afilien al sindicato; y si lo están, se salgan definitivamente”.

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2 comentarios

  1. Lamentablemente no es algo que sorprenda. De Agrosuper y de D&S qué decir, uff… si cuando uno cree que los desgraciados ya no pueden serlo más… APARECEN SUS IDEAS BRILLANTES!!!. Te aviso de antemano que voy a publicar esto en mi blog tb -linkeándote, y citándote claro- mientras más personas vean esto mejor.

    Cariños

  2. No solo hay que difundirlo, hayque dejar de consumir bioenes y servicios de esas empresas. Puede que sean mas barato pero piensa: esta ahorrando con la explotacion de otro trabajador.

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