Non Nobis Domine

“NON NOBIS DOMINE, NON NOBIS SED NOMINE, TUO DA GLORIAM”

señalaban los Pauperes commilitones Christi Templique Solomonic, más conocidos como Caballeros Templarios…, bajo la inspiración de San Bernardo de Claraval.

Hace unos días volvía a ver Henry V -en la versión de Kenneth Branagh- de William Shakespeare (he de asumir que Shakespeare me emociona hasta el paroxismo ), obra en la que el buen William hace decir al Rey de origen gales, tras la batalla de Agincourt:

Henry V

Do we all holy rites:
Let there be sung ‘Non nobis’ and ‘Te Deum’;
The dead with charity enclos’d in clay-
And then to Calais; and to England then;
Where ne’er from France arriv’d more happy men

Y sitúa este parlamento en Francia, sitio donde se perpetro el crimen contra la Orden del Temple, a manos de Felipe IV de Francia (el Hermoso) y, el Papa Clemente V (Bertrand de Got).

No me interesa entrar aquí en interpretaciones de caracter meta/para-histórico, ni especular acerca del “iniciado” Shakespeare, o de la posible relación de Henry V (extrañamente nombrado dos veces Caballero, una por Richard II de la casa de Plantagenet y otra por Henry IV) con alguna supervivencia templaria, o de la peregrinación Henry IV a Jerusalem, etc… Si a alguien le interesa, la web esta poblada abundantemente de material esotérico-conspirativo (con desiguales calidades).

Simplemente me interesa señalar una hemosa simetría.
Y compartir el texto Henry V, junto con el video del canto interpretado en la película…
Un hermoso lema, una hermosa interpretación…

Ojala lo disfruten.

Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam

Que estén todos bien.
Mario.

Anuncios

Paranoia Hermenéutica 3 (…a propósito de Marguerite Duras)

Veía el otro día una reposición de Apostrophes, donde Bernard Pivot entrevistaba a Marguerite Duras, un monstruo de escritora, de esas que crean espacio con sus libros.

El asunto es que en medio de la entrevista la Duras lanzó un juicio demoledor contra Jean-Paul Sartre; a saber, “Sartre no era un escritor” Bataille, Blanchot escribían, pero Sartre no. Y lo justificaba diciendo que cuando Sartre escribía, la escritura era sólo una preocupación secundaria, frente a lo ideológico, lo discursivo, la filosofía, etc…

Y bueno…, entonces… ¿Qué es escribir?
¿Qué es la escritura entonces?

¿Es posible sumerguirse en la escritura como lugar o como tiempo y, perderse en sus topologías, llevando a cabo extraordinarios descubrimientos geográficos, sin ninguna preocupación, pretención o intención extra-escritural?

La entrevista maravillosa; en lo que hace tema a la relación vida-política planteda por Duras, da ya para horas y horas y páginas y páginas de escritura. De esa escritura que una vez más me entra en crisis; pues si antes no sabía si se me entendía o donde ponía el cuerpo…, hoy ni siquiera se si escribo.

Pero que haya límites al escribir, no significa que los haya al leer.

Dejo aquí linkeado El Amante de la China del Norte, por si alguién lo quiere leer.

Y porque no… El Mal de la Muerte.

Ojala estén todos bien.
Mario.

“…el hombre, dónde estuvo?”

Leo sobre los Nabateos, prendo la televisión y en ese preciso momento están dando un documental sobre ellos.
Neruda, en “Canto General” se interroga -con Machu Pichu como motivo- sobre el hombre; sobre el hombre que levantó monumentos de piedra, sobre el hombre que trabajó la arcilla, sobre el hombre que como siempre es el gran olvidado en la historia.

Nietzsche, cuando crítica el concepto de historia, distingue entre lo monumental. lo heroico, lo genealógico.
Pero todavía falta algo.

Faltan las manos, falta el sudor, falta el trabajo del hombre.
Falta la pregunta de Neruda.

Neruda se interroga a propósito de Machu Pichu: “PIEDRA en la piedra, el hombre, dónde estuvo?”
Nosotros podemos extender la pregunta e interrogar a la Ciudad Rosa de los Nabateos.

PETRA

Pablo Neruda

Pablo Neruda

X

PIEDRA en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida…
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?
                            Hambre, coral del hombre,
hambre, planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.
 
Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,
también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

Viaje en el Tiempo

Leía en Internet y me topé con la no tan nueva noticia de que un científico israelí, Amos Ori ha descubierto un modelo matemático que permitiría los viajes en el tiempo; a través de la formación de un bucle en el espacio-tiempo con forma de toro (un espacio topológico homoemorfo producto de dos círculos) y envuelto en una esfera de materia cualquiera sin necesidad de materia exótica, generando así un dispositivo que funcionaría por sí mismo, aunque el mismo Ori aclara que aún es necesario resolver el problema de la estabilidad.

time torus

El asunto es que por funcionar a partir de un bucle el dispositivo éste, lo que haría sería reenviar a un usuario cualquiera, en un tiempo cualquiera al punto de origen; es decir, si lo montáramos hoy día a las 13:45 horas siempre volveríamos al día de hoy a las 13:45 horas.

Aquí dejo el link al sitio donde leí la noticia: Tendencias21
Y aquí el link al Artículo de Amos Ori.

Ahora…, nosotros somos -ya- Viajeros del Tiempo, nos desplazamos constantemente hacia el futuro a la increíble velocidad de 1seg. por 1 seg. (dato no menor que las más de las veces olvidamos por trivial; aunque de trivial no tiene nada) en un incesante recorrido que condena de forma inexorable a la inexistencia su andar ya pasado. Vamos recogiendo el camino y cargándolo con nosotros, pero también podemos no hacerlo y dejarlo allí donde ya pertenece; en la nada.

Ahora (una vez más), la idea de que viajamos “en” el Tiempo, implica el supuesto subyacente de que El Tiempo es un algo sobre lo que estamos depositados y “en” el cual transcurrimos…, con independencia suya. Una especie de gran receptáculo del movimiento universal.
Pero sucede que no hay tiempo sin transcurrir, que si algo no nace, ni muere; no podríamos calcular su duración. De la misma forma que no existiría el espacio sin cuerpos que le dieran realidad y mensurabilidad.

El ejercicio kantiano de cerrar los ojos y tratar de imaginar (lo que al final no se logra; y que es lo que Kant pretende mostrar) la ausencia de espacio-tiempo, es efectivo porque lo hacemos sin cerrar la mente, que es la misma generadora del espacio-tiempo.

Interesante a este respecto son las nociones del Tiempo como Serie A y Serie B de John MacTaggard (filósofo inglés) y la irrealidad del tiempo, o mejor dicho su ilusionalidad, en tanto creación mental sin contenido real.

“La mente es el gran destructor de lo Real. Que el discípulo destruya al destructor”, afirma “La Voz del Silencio”; pero entonces ¿qué pasa respecto a nuestra percepción del tiempo y por tanto respecto del tiempo mismo si nos hacemos cargo de la naturaleza de la mente?.

Dejo aquí un interesante articulo tomado de Budismo, Camino del Díamante, Linaje Karma Kagyü (una hermosa escuela budista sobre la algún día -espero no muy lejano- escribire.):

lama

La visión budista

De acuerdo con la visión budista el universo que compartimos y que sentimos que tiene existencia real, que es objeto de estudio de las ciencias y hogar de los seres vivos, es creado por la mente. En este universo existe una ilusión colectiva, llamada Samsara que se cristaliza en el mundo material. En la visión budista, la mente crea la materia y no la materia a la mente . La vacuidad, el nivel más sutil de existencia es la mente, la naturaleza primordial de los fenómenos, su esencia. El origen de las cosas hace referencia a una causa primaria. Asumimos que este origen de las cosas tuvo un momento en el tiempo, como si el tiempo ya existiera antes del origen. En la filosofía budista, toda noción de tiempo debe ir necesariamente acompañada de algún movimiento; de lo contrario, no hay forma de medirlo. Donde no existe nada, donde no hay movimiento, tampoco puede haber tiempo. Entonces el cuándo y el dónde se origina la mente son preguntas que presuponen que antes de su origen ya había un tiempo y un lugar, lo cual no tiene sentido. El espacio, que es la naturaleza de la mente, no tiene principio ni tiene fin y tampoco está en algún lugar. EL dónde está el espacio, es una pregunta absurda. Más aún cuando espacio en la filosofía budista hace referencia al aspecto existencial de las cosas y no a contenedor.

La idea de espacio como un contenedor tridimensional viene de separar la forma del vacío. Sin cosas no puede haber espacio porque ¿cómo lo medimos?. Cosas y espacio son lo mismo. El espacio no necesita el creador y tampoco se puede dividir. La forma surge del nivel más sutil, en dónde no hay tiempo ni espacio, hasta su manifestación relativa en la forma de energías que se relacionan consigo mismas. Estas energías en distintos grados de sutileza constituyen tanto el mundo material como el mundo psicológico, el mundo de la percepción consciente. El punto o tigle, origen de la forma, simboliza la ausencia de dimensión, tiempo, espacio, movimiento, de todo tipo de dualidad. Este punto que no tiene existencia física, que no es algo que esté en algún lugar, simplemente ES. Este punto, símbolo de la vacuidad absoluta, se rompe en dos, en algo que parece una explosión. El punto que no tenía dimensión aparece con un contorno que lo define. En el ámbito mental la ruptura del vacío obedece a una necesidad de manifestarse, de autorealizarse en el proceso de relacionarse consigo mismo. Esta explosión fundamental, que va desde la vacuidad, pasando por los niveles mentales más sutiles, hasta el nivel físico, genera los movimientos básicos de expansión y contracción con sus correspondientes fuerzas centrífuga y centrípeta. Cuando estas energías empiezan a relacionarse unas con otras en el proceso de división, se genera el movimiento básico de rotación que produce las espirales de energía de que está hecha la materia. Este proceso se puede ver en las fotos tomadas en los aceleradores de partículas, cuando parejas opuestas de éstas surgen del exceso de energía que deja una colisión previa.

Aunque visualizar o entender esta mecánica en términos conceptuales es imposible, es de suma importancia para la meditación. Estos modelos no son modelos externos que se puedan visualizar, sino modelos internos que se deben entender de forma intuitiva, es decir, sentir. Los modelos científicos en cambio presuponen la dualidad, el que aprecia el modelo está fuera de él. La visión iluminada nos describe un mundo que no se creó en el pasado, sino un mundo que se recrea a cada instante. Literalmente, cada partícula primaria vibra u oscila entre el vacío y su manifestación, como “paquete de energía”. En este nivel la materia se crea y destruye a cada instante, manteniendo una continuidad kármica que se estabiliza en una forma determinada. El mundo es totalmente dinámico y vibrante, de posibilidades infinitas, en donde la capacidad creativa de la mente puede influir el karma vigente. Es decir, no somos ni víctimas ni criaturas de nadie, sino co-creadores en la inmensa danza universal. El espacio y el tiempo no existen fuera de la experiencia, como parámetros absolutos, sino que nacen con ella, como su movimiento relativo y dimensionalidad. Esto nos da un sentimiento de ser en la meditación, enteramente distinto al sentimiento habitual de la dualidad basado en la abstracción de tiempo y el espacio. Una vez que la agitación cesa, el tiempo también cesa. La noción de espacio se modifica en que no nos sentimos miserablemente insignificantes en el abismal espacio, sino que al igual que con el tiempo, no sentimos que estamos en el espacio, sino que el espacio está en nosotros. Somos ese espacio, somos esa inmensidad. Hasta donde llegue nuestra conciencia, nuestros sentimientos, hasta allá llegamos nosotros.

Por Eduardo Velasquez

 

Eso.
Ojala estén todos bien.
Mario.

Tozan

20 Horas… (y Baruch Spinoza)

20 horas de lectura continua. Unos chicos me dijeron que me iba a hacer mal, pero que quieren que haga; es tanto lo que hay que leer…

Ahora peleo con la “Ethica More Geometrico Demonstrata” (Ética demostrada según el orden geométrico) del viejo Baruch. Y si bien exige “algo más” -mucho más- que 20 horas de estudio, no las pienso hacer de forma continua. 😛

Asumo que me marea tanta auto-referencia numérica.

COMENTARIO DE LA SURA AL-FATIHA

Ahora que se ha puesto de moda hablar contra Irán, de la misma manera que antes lo fue contra Bagdad, y antes contra los rusos, y antes contra los alemanes, y así secuencialmente -dependiendo siempre de quien fuera el enemigo de turno del Imperio- recorde este texto que hace años me regalara un amigo musulmán.

Se trata del Comentario a la Sura Al-Fatiha que el año 1982 realizara por la televisión de la República Islamica de Irán, Hadrat Imam Jomeini.

La edición no es muy pulcra pues la bajó de internet para regalarmela; pero se lee. (y si alguien la ordena ¡mejor!… 😉 )
Es un texto interesante de ser leido y estudiado, para la mejor comprensión de una cultura y cosmovisión de la que muchas veces se habla sin saber nada, sólo motivados por los comentarios del “carismático” lector de noticias que en desgracia nos haya tocado mirar. (quien a su vez está motivado por intereses harto más oscuros)

Podremos discreprar, podremos disentir, a lo mejor no; pero probablemente para mucho no-musulman no resulten ideas comodas. Y está bien.
Pero lo que no podemos jamás darnos el lujo de hacer, es alegar ignorancia; sobre todo cuando la ignorancia se hace complice de la ignominia.

El Islam es una de los elementos más importantes de la historia de la humanidad; y la tradición Shia es especialmente bella e interesante.

Yo ya he escrito aquí -antes- mis diferencias con el régimen de Irán (que no son pequeñas).
Ahora en cambio dejo un texto que me parece justo compartir.

Eugenio Trías; filosofía de la religión y una mala decisión editorial

Leo “Por Qué Necesitamos La Religión” de Eugenio Trías.

Titulo:”Por qué necesitamos la Religíon”
Autor: Eugenio Trías
Plaza & Janés Editores.
Colección Círculo Cuadrado

Primera Edición: marzo, 2000

© 2000, Eugenio Trías
© 2000, Plaza & Janés Editores, S.A. (Barcelona)

ISBN: 84-01-01351

No es un mal libro…, sólo una queja:

¡Estos tarados no hayaron nada mejor que subrayar el libro por uno!

El librito este viene con subrayados y signos marginales que se supone, según la descripción inicial, significan: Redondo, Parrafo de Interes, Contradictorio, ¡BINGO! (¿¿¿¡¡¡qué diablos es eso!!!???) y cosas por el estilo; para ahorrarle trabajo al lector, que como bien sabemos cuando lee un libro en profundidad lo subraya…

Primero, a no ser que la soberbia me someta, yo me precio de leer libros en profundidad; ¡Y JAMÁS LOS RAYO!.

Segundo, me parece insultante “ahorrarle” trabajo al lector, señalando, que partes del texto son o no de interes. Me parece que a no ser que el lector asuma concientemente que es un oligofrénico y que necesita de ayuda; desde el momento que toma un texto puede hacerse responsable de determinar que es lo interesante o no, no en virtud de una objetividad prepotentemente impuesta, sino por el libre juego de su subjetividad capaz de determinar si algo le parece parece o no de interes.

¡¡¡Es una bestialidad editorial!!!

Ahora, y volviendo al libro:

El libro no es malo, pero tampoco va a pasar a la historia de la literatura dentro de las mejores 270.827 obras que se han escrito. Es un libro sencillo, de difusión (lo que no es malo y muchas veces necesario) sobre las ideas del autor acerca de Filosofía de la Religión.

Es un libro para no iniciados, que logra -pese a eso- no perder en profundidad, y que abre temas a la discusión.

Un manual; y los manuales, no siempre son malos…

Anoto un fragmento -del inicio del libro- que me llamó la atención por lo bello:

“…la comprensión de nuestra condición mortal constituye el paradigma, el modelo o el patrón de toda posible comprensión […] somos inteligentes porque nos sabemos mortales. O que es la conciencia (primero oscura, luego más y mejor clarificada) de esa condición mortal lo que provoca en nosotros el salto a la condición inteligente que nos determina y define como humanos. O que salimos del entumecimiento vegetal y de la semiconciencia animal en virtud de esa provocación que constituye la conciencia de la muerte.
La muerte está ahí para asistirnos y provocarnos, como en el bello Lied de Schubert [ se refiere a La Muerte y La Doncella ] . Esta ahí con la mano tendida, como ante la joven doncella, despertandonos de nuestra pura condición de especie animal, y elevandonos (¿o revajandonos, quizá?) a la condición humana. Y eso sucede porque la presencia de la muerte despierta nuestra conciencia, la convierte en conciencia inteligente, o en conciencia capaz de comprensión, de intelección.
Tenemos de pronto una certidumbre, un patrón general para toda certeza y exactitud. Tenemos de súbito la seguridad de que vamos (pronto o tarde) a morir. Ésa es la única gran certeza, evidencia y exactitud. La matemáticas no hacen sino desplegar ese ideal. La matemáticas son ciencias exactas gracias a que se nos ha descubierto, a través de la conciencia de la muerte, el modelo mismo de toda certeza, evidencia y exactitud[…]

[…]No hay matemáticas ni ciencia exacta en general sin esa verdadera Idea Platónica de Evidencia y Exactitud que la muerte trae consigo, despertando así nuestra conciencia, y haciendola apta para la facultad inteligente. Pues la muerte es algo que tiene la exactitud de lo que no puede ser jamás refutado ni evitado: algo que sólo puede comprenderse como certeza con el atributo objetivo de lo evidente. Somos mortales, vamos a morir: ésta es nuestra única <<ciencia exacta>>; de ese saber (que todo ser humano posee) extrae todo saber, toda ciencia, su patrón de certeza, de evidencia y de exactitud.”

Insisto, no es un mal libro, pero sí una pésima decisión editorial.

eso…

Un beso.
Mario.