36 Años…

Salvador Allende Gossens Presidente Constitucional de Chile 1970-1973

Hace 36 años Septiembre se manchaba de terror.
Un golpe gorila y siniestro, orquestado desde el centro del poder y lacayamente seguido por sus esbirros nacionales, derrocaba al -democráticamente electo- Compañero Presidente, Salvador Allende Gossens. Presidente de un Chile que vivía y enfrentaba la experiencia, única en el mundo, de la construcción, pacífica, democrática y repúblicana, del socialismo. De un Chile que hace tan sólo 3 años, en un Septiembre como aquel, se había vestido de esperanza.
Pero llegaron los cipayos de siempre y sus esbirros de rigor para salvar a nuestro país; para salvarlo de sí mismo…
Después…, después las sombras, el miedo, la muerte…
Después un criminal y feroz genocidio, funcional a un crimen aun mayor, como es el condenar al hambre, a la miseria, a la exclusión, al conjunto de la clase trabajadora; a todo aquel que se atreva a soñar y pensar y construir un destino mejor.

Y sin embargo nos repusimos, pues resultaron ser ciertas -siempre supimos que lo eran- las palabras finales del Compañero Presidente.

“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

Y hoy, estamos una vez más aquí (nunca nos fuimos) para seguir soñando, seguir pensando y seguir construyendo, un futuro mejor.

Un saludo a todos, en camaradería y confianza en la victoria.


Santiago de Chile – Silvio Rodríguez

35 años…

Hoy -11 de septiembre- hace 35 años, Chile vivio uno de los momentos más cruentos de su historia.
Un día como hay hace 35 años, las fuerza armadas y los dueños del país (apoyados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos) acababan a sangre y fuego con el sueño de millones de chilenos, en la -sin precedentes- experiencia de la transición democrática y no violenta al socialismo.
Acababan no sólo con la vida del Compañero Presidente Salvador Allende Gossens, sino que también con miles de vidas en la mayor orgía de violencia genocida que recuerde nuestra historia.

La Moneda en llamas (La Casa de Gobierno) y la violencia desatada contra la residencia personal del Compañero Presidente, son símbolo inequivovo de una vocación y expresión palpable de un desafío, planteado y tristemente realizado por la reacción. La vocación de exterminio y el desafío de la recosnstrución de un país donde las masas populares y trabajadoras no sean actor protagonista y fundante de su propia historia.

Es mucho lo que se ha escrito acerca del proceso de la Unidad Popular. Es mucho lo que yo he escrito antes en éste blog.

Por eso hoy no escribo sobre eso.

Por eso hoy quiero reparar en lo no episódico del episodio. En lo no contingente.

Hace unas horas escuchaba hablar al Primer Secretario de la Embajada de Cuba en Argentina; quien relataba la historia de agresiones por parte del Imperio y de resistencias por parte del pueblo cubano.
Misma historia que ha empezado a conocer Venezuela y más brutalmente Bolivia.

Misma historia que conoce, han conocido y conoceran, aquellos que desde la perspectiva de un futuro mejor, libre e independiente de los intereses constituidos del capital, se enfrenten a la resposabilidad de apoderarse de su propia vida y existencia.

Pero sin embargo, debemos seguir intentandolo.

Debemos seguir dandonos de cabezas contra el muro en la certeza de que podemos derribarlo. Y en la convicción de que si no lo logramos (yo no creo que el socialismo sea inevitable, siempre podemos reventar el planeta antes); el acto de resignificar la vida en pos de la libertad y la autodeterminación, nos hace -el mismo- en su realización, de hecho, más libres.
Y por qué no decirlo, también más hermosos.

Puede sonar cursi decirlo, pero es verdad.

Por eso aún hoy (y quizás hoy con más fuerza) se impone la unidad. Durante años -por ejemplo- chilenos y argentinos han disputado la soberanía de un grupo de islas en el sur del continente. Y mientras peleamos, llega Gran Bretaña y dice -sin importale nada- que la Antártica le pertenece.

Chilenos y Bolivianos discuten acerca de la salida al mar de este último…, y mientras tanto la 4ª Flota estado-unidense sale al mar caribe y latino-americano

El enemigo sigue siendo el mismo. No ha cambiado.
(y sin embargo se escuchan a diario pseudo-izquierdiatas criticando cada vez que pueden, de manera perfectamente a-crítica, procesos de construcción reales como el cubano; parapetados en el trauma -invivido por lo demás- de una izquierda que no fue.)

Una vez más…; el enemigo…: sigue-siendo-el-mismo.

El Golpe de Chile del ’73 es un ejemplo, Playa Giron es un ejemplo, Granada, El Salvador, Vietnam, y Bolivia hoy por hoy; son ejemplos.

A lo mejor, no nos ha ido tan bien hasta ahora, pero como “dicen que decía” el Che (la frase es atribuida y no se conserva registro de ella; aunque es tremendamente cierta): “No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas.”

Y para eso se necesita determinación. el corazón el llamas y, la cabeza siempre…, bien fría.

Ojala estén todos bien (cómo siempre 😛 ).
Y que sean todos cada día un poco más felices y un poco más hermosos.
Mario.

Compañero Presidente

Compañero Presidente

Este 26 de Julio del año 2008 se cumplieron los 100 años del nacimiento del Compañero Presidente, Salvador Allende Gossens.
Ministro de Salud, Senador durante 25 años y, hacia el final; emblema vivo de un sueño que miles de chilenos, no olvidamos.

La Vía Pacífica al Socialismo.

Es mucho lo que se puede decir y es mucho lo que se ha dicho sobre la Unidad Popular. Antes, durante y, despues. Una experiencia que no sólo nos afecto a nosotros, sino que dejó huella en los socialistas de todo el mundo. Cabe para estos efectos señalar que el mismo año -1975- Enrico Berlinguer y Boris Ponomariov, uno desde Italia, el otro encargado de asuntos internaciones del Politburó sovietico, obtienen conclusiones distintas respecto del proceso chileno. Mientras uno rescata el componente constitucional, el otro acusa la falta del componente militar en un proceso de construcción socialista.

Y la verdad es, que el proceso de la Unidad Popular, una de las caracteristicas que tiene, es ser la expresión contradictoria, complemantaria, de dos formas de construccion, de dos metodologías políticas, de dos tipos de izquierda, de dos visiones de socialismo presentes en la sociedad chilena y que construyen y se enfrentan en ese mismo proceso.

Dos izquierdas que -para bien o para mal- aún coexisten en Chile; dos izquierdas que no logran recordar que cuando lograron olvidar sus diferencias; en Chile, por tres años, la gente común (esa… ¡la que importa!), se atrevió a soñar y entendió que los sueños también pueden hacer historia.

Dos izquierdas que no asumen -de una vez por todas- que el enemigo sigue siendo el mismo.

Allende mismo es la expresión de esa diversidad. Constitucionalista, brinda asilo político a guerrileros huidos de otros países de la región, se opone a cerrar el Congreso (que conspira en su contra), constituye una guardia con militantes de un movimiento perseguido por la justicia, adhiere a la idea del respeto institucional profesado por las fuerza armadas (las mismas que sanguinariamente lo derrocarán), etc.

¿Qué es ser allendista, hoy día en Chile?
No se…, es una pregunta dificil de responder.
En la práctica me parece que el legado más importante de Allende es moral; pero no hablo de la buena moral, de la moral de iglesia, de viejita pía, de la vieja moral reaccionaria. ¡No! No hago la lectura bucólica de su último discurso; lectura tan util a todos los que reniegan.
Me parece que sus últimas palabras deben ser leidas como un grito de guerra, como la certeza en el triunfo, pese a la muerte, la ignominia y la traición. Ese dia en que marchemos por las anchas alamedas.
Hablo de la moral que es y se hace política.

Hoy puede leerse esto como una apuesta inocente en la victoria; y bueno…, yo -que lo escribo- creo que es una apuesta inocente en la victoria. Pero hay inocencias a las que no debemos renunciar, inocencias que debemos conservar si lo que queremos conservar es -entre otras cosas- nuestra dignidad; el poder mirarnos cada mañana en el espejo y no tener que cerrar los ojos para poder, lavarnos -tranquilamente- la cara.

¿Vale la pena morir por los principios?
¿Podemos, suponer, cambios reales, sin correr ciegos hacia la violencia?
¿Vale la pena apostar un futuro socialista inclusivo y no excluyente?
¿Pensar que la democracia -la autentica y no esta piltrafa neo-liberal- no es sólo un medio, sino también un fin revolucionario?

Es mucho lo que se podría responder.
Pero los socialistas -y no me refiero sólo a compañeros y amigos del PS- en Chile, podemos tener la convicción de que todo esto es posible. Y podemos tenerla entre otras cosas, por el ejemplo del Compañero Presidente.

El que crea que Allende está muerto, el que piense que ese fatídico 11 de septiembre de 1973 la reacción ganó de una vez y para siempre; está muy equivocado. O no sabe de historia. O piensa que la muerte, esa que hemos visto tantas veces, nos puede desarmar.

O simplemente olvida, que somos más numerosos que sus balas, que somos más pacientes que sus verdugos.
Y que nuestro sueño entre muchos nombres, llevara el nombre del Compañero Presidente.

Salvador Allende Gossens (1908-1973)
Presidente Costitucional de Chile 1970-1973

Allende

El Último Discurso de Salvador Allende