(In)Desición 2010

No había querido escribir sobre estás elecciones en mi blog, lo que sumado al estado de abando en que lo tenía relegado, hacían poco probable la aparición de este post.
Y sin embargo…

Sin embargo mañana se vota, y por primera vez en 20 años existe la posibilidad real de que sea elegida la derecha. Una derecha que cada vez que siente la cercanía del poder, demuestra que si bien han pasado los años, ha cambiado bien poco.
La pura posibilidad de que esta derecha retrograda, conservadora. integrista religiosa, se posicione nuevamente en el poder (me refiero al Ejecutivo) es aterradora.
Y me centro en lo valórico, porque sobre lo demás, en particular sobre la pertinencia y aplicabilidad del modelo de desarrollo, la diferencia entre ambas candidaturas, es más bien de caracter técnico.

No apoyé a ninguno de los dos candidatos que pasaron a ballotage tras primera vuelta y, lo más esperable es que en esta segunda vuelta votara nulo. Pero no, no lo voy a hacer.
No sólo no voy a votar por aquellos que avalaron el secuestro y tortura de mi padre, la persecución a mi familia, la muerte de mis amigos y me “acariciaron” por días. Sino que tampoco voy a votar por aquellos que hoy y no hace 30 o 20 años, le niegan a las mujeres sus derechos reproductivos (porque claro, si te violan el problema es tuyo, pero si te embarazas la desición es de ellos), le niegan a los homosexuales su derechos ciudadanos, discriminan a mapuches y jovenes (salvo que estos últimos sean gente “decente”, si eres mapuche y joven estás doblemente frito).
No voy a votar por mentalidades de hace dos siglos que viven presa de un nacionalismo xénofobo y fronterizo. NO.
Y podría seguir con la lista de la infamia…

Tengo motivos para no apoyar a la concertación, y son variados; por mis areas de preocupación los más fuertes están relacionados con las políticas ambientales. Pero al menos la Concertación tiene una membrana celular más permeable que la rigida mentalidad economicista de la derecha.

En definitiva mañana voto Concertación (con todos mis peros) no porque esté mirando al pasado como suelen esgrimir los adalides de la desmemoria, sino porque estoy mirando al presente y al futuro y no quiero un mañana administrado por conservadurismos religiosos, fanatismos ideológicos, tecnocratismos económicos.

Cada día tiene su afan y ya mañana daremos otras luchas; lo importante hoy, es avanzar en la consolidación de los espacios obtenidos y no dar un gran salto hacia atrás.

Ojala estén todos bien.
Mario.

Eluana Englaro…

Llevo días escuchando y leyendo noticias sobre la italiana, Eluana Englaro y, si debe morir o no. Y sobre como se ha convertido todo esto en un caso político.

Fallo de la Corte Suprema, intervención de la Iglesia (que quiere salvarnos aun sin nuestro consentimiento: ¡Sieg Heil! Su Santidad 😯  ) , decreto del Primer Ministro Berlusconi, veto del Presidente  Giorgio Napolitano,  amenazas de Berlusconi de llamar al Parlamento y, la clínica La Quiete que ya empezó el proceso de “Eutanasia Pasiva”…

Todo esto en el marco de una lucha de 10 años de Beppino Englaro (padre de Eluana) por que su hija tenga una muerte digna y para recuperar -él- una calidad humana de vida.

La Eutanasia para mí, no es tema; la acepto, me parece válida y digna. Creo en el derecho al Buen Morir y que ese derecho debe ser respetado.
Tiempo atrás escribía aquí mismo sobre el derecho al suicidio.

Lo que me molesta es el concepto de “Eutanasia Pasiva”, es decir -en este caso- le van a dejar de dar comida de forma paulatina, hasta que muera de hambre o por algún fallo sistémico…

Es decir, creo en la eutanasia, porque me parece humanitaria… ¿Pero es humanitario matar alguien de hambre? (aunque no se de cuenta)…

Es comprensible, sí… Evita todo el lío por las implicancias que una medida activa, tendría con el homicidio…, pero es complicado.
Una Eutanasia Activa me parece en este caso lo mejor.
Claro que nuestras legislaciones tendrían que avanzar “un poquito”…, para que eso fuera posible… (y no es ironía, sino sarcasmo).

Ahora…

Esto también me importa por otra cosa…

Porque soy chileno, y en Chile la derecha que en estas elecciones aspira -con serias posibildades- a la Presidencia y, en especial su candidato, no sólo admiran, sino, también, tienen grandes parecidos con Berlusconi…

Aterrador…
(pero del terror malo, de ese que ni Ed Wood se hubiera atrevido a filmar…)

La otra vez discutía con unos amigos y señalaba que no creía que de ganar la derecha, la economía fuera a cambiar drásticamente, después de todo la concertación no sólo ha validado, sino que ha bien administrado el modelo. Pero que sí, en el campo cultural, valórico y de los derechos civiles el cambió me parecía nefasto y brutal…

Baste recordar que durante el ballotage en la elección presidencial pasada, ésta misma derecha, con éste mismo candidato, señaló como defecto moral insalvable, de la entonces candidata socialista y hoy presidenta de Chile, Michel Bachellet, ¡el que era madre soltera!

Una derecha que cuando fue gobierno durante la Dictadura Militar, prohibió, para festín de la Iglesia, ¡el aborto terapéutico!… (total…, que las madres mueran no importa mientras… esté feliz Su Santidad…! No, sí no se preocupe…, ¡Sieg Heil! Su Santidad!!! )

Y así podríamos seguir, con una larga lista de barbarismos, fascismos y, medievalismos, de nuestra tan vernácula derecha…

Después de todo, la bestialidad es siempre la misma…

A decir verdad, el problema de Eluana y Beppino Englaro, es el problema de una sociedad -y no hablo de localismos- que aún no se anima a pasar a la mayoría de edad…

De una sociedad que aún espera y confía en lo que diga Su Santidad…, y que no tiene más motivo para esperar y confiar que el que se trate de Su Santidad…

Escucho a la Iglesia, escucho a Berlusconi, escucho a la derecha vernácula, contemplo la lucha de un hombre porque su hija no sea más una planta de plástico y pueda morir como un ser humano, con dignidad y a todos aquellos que se le oponen, y recuerdo “Ran” de Akira Kurosawa, cuando el misionero cristiano ora y bendice, a las tropas que salen a la batalla y el  guerrero levanta su brazo en Hitlergruß, y grita: ¡AMÉN!

Son las 6 y 24 de la mañana, estoy cansado y quiero dormir…
Me gustaría seguir escribiendo, pero es más un estado de animo que otra cosa…

Presos del fanatismo doctinal, que nos quiere salvar pese a -y contra- nosotros, se hace necesario clamar…

LIBERTAD PARA ELUANA!!!

Eluana Englaro

Eluana Englaro

Ojala estén todos bien.
Mario.

Caraduras!

Es increíble como la derecha cuestiona al Dictador ahora que han descubierto que era -junto con todo- un ladrón. Es ciertamente impresentable. Nadie decente puede avalar a un tipo que le ha estado robando al estado por más de veinte años…, pero…

Este vuelco y la nueva condena me resultan incómodos.

¿Por que?

Porque uno de los supuestos de la “transición a la democracia” y “reconciliación” de los chilenos es el mentado “ya nunca más” violaciones a los derechos humanos.

¿Pero cómo creer en quien se rebela frente al robo y toma distancia del ladrón, pero no lo hace de igual forma frente al asesino?

Porque claro… ¡el robo es impresentable, pero las violaciones a los derechos humanos se justifican por el contexto histórico-político (la guerra interna como dicen)!

¡Y ahora resulta que un desaparecido vale menos que un dólar robado!
¡Que la tortura no es tan terrible como el robo! ¡que la violación no es tan mala como la evasión tributaria…!

¿Y esperan que con esa -tácita- distinción aceptemos las nuevas credenciales democráticas de la derecha?

¡¡¡Nadie puede ser tan caradura!!!

Pero bueno; para ser honestos yo tampoco creo en un “nunca más”; después de todo la democracia no ha sido más que un estado de excepción en la historia; un momento, un acontecimiento y no un topos substancial, una posibilidad altamente improbable y de darse, una práctica –al menos- dudosa…

Puede ser que al leer esto se piense que no apunta en la línea correcta; esa que nos señala el camino de la reconciliación. Pero después de todo no puedo no tener presente los últimos versos del poema “Militancia” de Mario Benedetti:

“y si una cosa hemos por fin aprendido
es que el rencor no vale casi nada
pero menos aún vale el perdón

así que será útil que vayan sabiendo
los buenos
los regulares
y los malos
que si de ahora en adelante caminamos y crecemos y buscamos
y hasta cantamos juntos
eso no quiere decir de ningún modo
que hayamos empezado a perdonar

la militancia también es
una memoria
de elefante.”

El Olvido también me sabe a crimen; y ese sabor no puedo -ni quiero- evitarlo.

Un beso en la oscuridad
Alkkáno