36 Años…

Salvador Allende Gossens Presidente Constitucional de Chile 1970-1973

Hace 36 años Septiembre se manchaba de terror.
Un golpe gorila y siniestro, orquestado desde el centro del poder y lacayamente seguido por sus esbirros nacionales, derrocaba al -democráticamente electo- Compañero Presidente, Salvador Allende Gossens. Presidente de un Chile que vivía y enfrentaba la experiencia, única en el mundo, de la construcción, pacífica, democrática y repúblicana, del socialismo. De un Chile que hace tan sólo 3 años, en un Septiembre como aquel, se había vestido de esperanza.
Pero llegaron los cipayos de siempre y sus esbirros de rigor para salvar a nuestro país; para salvarlo de sí mismo…
Después…, después las sombras, el miedo, la muerte…
Después un criminal y feroz genocidio, funcional a un crimen aun mayor, como es el condenar al hambre, a la miseria, a la exclusión, al conjunto de la clase trabajadora; a todo aquel que se atreva a soñar y pensar y construir un destino mejor.

Y sin embargo nos repusimos, pues resultaron ser ciertas -siempre supimos que lo eran- las palabras finales del Compañero Presidente.

“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.”

Y hoy, estamos una vez más aquí (nunca nos fuimos) para seguir soñando, seguir pensando y seguir construyendo, un futuro mejor.

Un saludo a todos, en camaradería y confianza en la victoria.


Santiago de Chile – Silvio Rodríguez

El Club de los Suicidas.

Ayer sabado me junté con un amigo que no veía hace años y nos tomamos una cervezas mientras ecuchabamos Jazz; hoy es acádemico en México y estaba de paso por Argentina  por una investigación. Juntos hace años, militamos en Chile.

El asunto es que durante la conversación, surgió el clásico “¿y qué fue de…?” …
Y lo de siempre…, muchos se han suicidado.
(cada año me entero de uno o dos suicidios)

Es terrible ver como el re-acomodo, los nuevos tiempo, esa…, “la panacea” democrática por la que lucharon, simplemente ha sido demasiado frustrante dado el nivel de compromiso que se puso en su conquista.

Se puso el cuerpo, y el cuerpo fue quien sufrió las consecuencias de la decepción…

También hay que decir que muchos se hicieron la vida literalmente “pelota” durante la resistencia a la dictadura y, que cuando llegó el momento de vivirla…, ya no quedaba mucho que vivir.

La verdad yo ya no me preguntó el motivo, si lo que vivimos hoy en Chile es bueno o malo; yo ya tengo mi opinión formada y no es ni buena ni mala (pues no creo en esas categorías).

Simplemente asumo que pertenesco a un estrato generacional de suicidas, por decepción vital, debido a decepción política.

Personalmente siempre he creído que hace más quien vive por una causa a quien muere por ella. Pero no puedo dejar de recordar a mis compañeros y lamentarlo. Su muerte -aun en democracia- es un triunfo de la dictadura.

Mario.

Lo haríamos de nuevo! ¿O no?

Advertencia: éste post está muy desordenadamente escrito…

Hoy una amiga me invito al teatro aquí en Buenos Aires.

La obra: Déjala Sangrar
Una interesante mixtura de generos, que denota más que narra, la terrible historia de un nucleo subversivo durante la dictadura militar en Chile y el posterior reacomodo en “Democracia” de los miembros de su Dirección.
Y de la traición; traición que sufre -precisamente- la única “compañera” de extración proletaria.

Pero eso no es de lo que quiero escribir.
Sobre la obra -que es completamente recomendable- dejé el link más arriva, sí a alguien le interesa.

El tema es que -por asuntos de historia- ésta obra, no dejó de resultarme próxima.

¿Cuántos valerosos ex-combatientes (o no) conocemos, hoy convertidos en flamantes ministros y dignatarios gubernamentales?
Y no lo digo sólo por mí, que conosco a más de alguno.

¿Cuanto hoy preclaro y condecorado lider, no se cagó en la sangre de sus propios compañeros para estar donde está?

(No hablo de todos eso sí, aún respeto y aprecio a unos cuantos, que todavía llamo amigos)

Sexo y Política co-existían en complice connivencia, no siempre de la mejor manera; un “compañero” (superior jerárquico, porque así era nuestra vida) aseguraba se trataba de la tremenda irrupción de la vida creadora en sus más básicas y potentes formas en medio de tanta muerte. Y lo creo para él, y lo creo para mí y para algunos que conocí.
Pero la más de las veces se trataba sólo de Poder. De Poder brutal, disfrazado de compromiso.
De la reificación de la violencia burguesa, de sus modos de vida, de sus concepciones de mundo, al interior de la “rutina revolucionaria”.

Se dirá que no se puede hablar tan fácilmente de traición. Pues en el fondo eran (eramos) seres humanos, con unas pocas virtudes y, muchos defectos.
Y es verdad.

Pero pese a eso, si creo que se puede hablar de traición, pues los proyectos eran colectivos, los sueños eran colectivos.

Y la lucha también lo era… Pero… ¿Lo era?

Cada uno después tomo su camino.

Algunos se integraron.
Otros se radicalizaron.
Otros -en la disyuntiva de aceptar monedas de plata o enloquecer- nos fuimos para la casa.

Y es de éste tercer grupo del que quiero hablar.

No de todos por supuesto, sino de mí y los que piensan como yo…

Pues en éste tiempo de uno y otro lado a éste grupo, de ex-militantes -algunos con responsabilidades y otros no- de ambos lados se le ha criticado que son (somos) unos amarillos o que son (somos) unos termocéfalos.

Mi posición personal cuando veo a tanto joven militante comprometido es una mescla de enternecimiento y pena.
Enternecimiento porque nosotros eramos iguales en muchos aspectos. Pena porque es más fácil ser de la radical en democracia que en dictadura y cuando se les venga encima les va doler…

(…¡PERO CLARO GÜEÓN! SI USTEDES SE FUERON PA’ LA CASA Y LOS CABROS APRENDEN DE LO QUE QUEDA!… Me gritaba una amiga hace años cuando le decía lo mismo)

Lo que no le dije a la señora X (llamemosla así 😉 ) es que pertenesco (pertenecemos) a una generación, que cuando la cosa se puso dura y había que poner algo más que el discurso o la pose; pusimos el cuerpo (algunos siendo profundamente pacifistas -como yo- pero las trincheras, lamentablemente, sólo tienen dos lados) .
Pusimos nuestra biología, y la pusimos allí donde más riesgo corría.

Y no la pusimos sólo por nosotros, sino por todos aquellos que no podían ponerla.

Y que cansados o no, postmodernisados o no, o incluso la flor de renovados…, todo hace pensar que dada la radicalidad de lo hecho, dado el haber visto la muerte de frente y vivir para para contarlo; si la situación se repitiera, volveríamos a ponerla (pese -una vez más- a ser profundamente pacifistas), aunque esta vez no vivieramos para contarlo.

Si una cosa aprendimos es que el compromiso tiene muchas formas, pero la memoria es la misma.
Pero también aprendimos que no podíamos dejar de ser humanos en el camino, porque si así fuera, nos habrían ganado.

Yo al menos -más informado está vez- haría: exactamente lo mismo.
(y eso que estoy postmodernisado y renovado) 😉 😛

Me voy de aquí, este texto desordenado, es más bien la expresión de un estado de animo desordenado que se me produjo durante el regreso a casa, caminando por la 9 de Julio.

Un regalo a proposito de esto:

Mi generación-Francisco Villa

Ojala estén todos bien.
Mario.

Cumpleaños y…, a 20 años del NO

Y lentamente me acerco a mis primeros 2500 años de vida. (estoy de cumpleaños) 😉
Valentina, hoy me regalo un tema espectacular y aquí lo subo. Es esa tristeza alegre que tanto me gusta, o esa alegre melancolía; no se. El estado de ánimo es confuso, pero inconfundible.

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra-Underground Tango

http://alkkano.googlepages.com/emirkusturicathenosmokingorchestra-u.mp3″

Y esta fue el regalo de Verónica (maravillosa la canción 😉 maravillosa quien me la regalo 😉 )

Fernando Delgadillo – En tu Cumpleaños

http://alkkano.googlepages.com/11-FernandoDelgadillo-Entucumpleaose.mp3″

Hoy -además- se celebran, 20 años desde que echamos al chacal de la presidencia de Chile; con un lápiz y con el mismo mecanismo que él había elaborado para quedarse.

Pueden hacerse muchas críticas al modelo actual y, yo soy el primero en hacerlas; pero nadie en su sano juicio puede extrañar esa época.
Es un tema que se repite de forma recurrente en las discusiones con los chicos que llegaron a la izquierda y desde ahí se radicalizarón -en Democracia- (¡es re-fácil ser ultrón en democracia, haber cuanto durán en dictadura!). Es decir, uno los ve y no sabe si les falto dictadura o les sobro entrenamiento.

Incluso se ve esa actitud en compañeros que militaron bajo las mismas cirscunstancias, en la misma época; y la verdad parece que les quedo gustando vivir fuera de la historia. Imbeciles que dicen cosas al estilo de: “la dictadura no ha terminado, compañero”.

Es cierto, el modelo es el mismo, el enemigo es el mismo, el zapato -si bien de forma más suave- pisa igual que la bota. De eso no cabe duda.
Pero afirmar que aquí no ha pasado nada, que es puro gatopardismo, es un despropósito.

Sino, que recuerden lo que significaba en esos años, simplemete decir “NO”. Y sin embargo lo dijimos.
Recuerdo a viejas que jamas se habían metido en nada, no participaban, no opinaban, uno pensaba que eran de derechas…, participar y motivarse furibundamente en una campañana para sacar al bastardo de La Moneda. Era miedo lo que tenían y, era el miedo lo que habían perdido.

Esa es que quizá la mayor realización de la Concertación de Partidos por la Democracia -más allá de cualquier análisis sesudo al respecto-, el haber logrado que la gente perdiera el miedo.
El haber logrado que la gente tras años de terror ininterrumpido, fuera capaz de tomar un lápiz, entrar en una urna y decir, ¡NO QUIERO MÁS MUERTE!, ¡NO QUIERO MÁS MISERIA!, NO QUIERO MÁS HORROR! Y ¡NO TE QUIERO MÁS A TI, NI A TUI TROPA DE ASESINOS Y PARASITOS (AUGUSTO PINOCHET & CIA.) !

Hoy se hacen muchas críticas, y es bueno hacerlas, pero no debemos perder jamás la perspectiva. Uno escucha hablar contra el transantiago, como si fuera el peor de los males; a mi me parece que miles de desaparecidos es peor -inimaginablemente peor- y sin embargo son los mismos que ejecutaron Chile, los que hoy se presentan como los adalides de la libertad, amparados de manera inconciente (?) por una izquierda que hace tiempo olvido donde está el norte.

Yo soy de izquierda, y lo pienso seguir siendo.
Soy de esa izquierda que en esos años derramó sangre, trantando de detener tanta sangre.
Pero también soy parte de esa generación que entendió, la necesidad y el momento; que entendió que en ese momento lo que importaba no era la ideología, sino detener el terror.
De esa generación que sin olvidar a sus muertos y no estár dispuesta a retrocerder, acepto el desafío a pesar de todas las contrariedades.

De esa generación que voto que NO y que le dio un gran a la vida.

Y hoy a 20 años de triufo del NO en el plebisto del ’88, expresó mi alegría les deseo a todos un Chile mejor.

Para el recuerdo:

Chile, la Alegría ya Viene

Y el que diga que la alegría no llego, es un boludo 😉

Un beso y que estén todos bien
Mario.

Actores Secundarios

Hace unos días vi por fin “Actores Secundarios” (el documental sobre el movimiento estudiantil -secundario- de los 80’s) movido por un amigo -que sale en él, ¡el muy narcisista! Fumador– y no podía dejar de recordar a un chico que casi maté (argumentativamente hablando claro está…) por decir que le habría gustado vivir la dictadura…

Y resulta que viendo el documental, yo mismo me doy cuenta que extraño esos tiempos, que la añoranza no es poca, que los recuerdos me asaltan. Y no solo a mi, sino a otros con los que he converzado…

Pero ¿Qué es lo que extrañamos? Ciertamente no es la violencia, ni el saber que te puedes morir o que a tu amigo; compañero o compañera los pueden matar. No es la presencia omnipresente del Poder (cruel, inhumano, asesino) capaz incluso de torturar bebes…

No, no es eso.

Y sin embargo es algo que nace desde allí. Que se forja en el dolor y el compañerismo, en saber a quien le puedes confiar tu vida; es el tipo de relación que de aquí se nutre.

En definitiva lo que uno echa de menos es la relación social, el cuerpo de afectividades, la malla emocional que nos dimos (incluso sin saber) y a partir de la cual nos relacionamos y sobrevivimos.

Como me decía un “compañero” hace poco: ‘si hasta el sexo era distinto’…

Recuerdo reuniones en que se discutía lo indiscutible, se resolvía lo irresoluble, y despues se actuaba en concecuencia.
Y pasaba lo que tenía que pasar.

Y sin embargo, eramos bellos.

Locos, pocos instruidos (algunos..; a otros, les sobro entrenamiento) pero bellos.

El aire se respiraba distinto y nuestros cuerpos también.
La tesis -según un amigo- es que la presencia -ominipresente- de la muerte, hacía responder a nuestras biologías y el Eros fluía efervecente desde nuestros labios a los labios de nuestras compañeras, de nuestras manos a los cuerpos de nuestras compañeras y de sus manos a los nuestros. Era la vida misma que se resistía a ser vencida

Era la vida misma la que se resistía a morir

Y bueno…, sí; no se cuantos días me durara ésta melancolía, pero el puro hecho que la tenga es señal que se vivio lo vivido como debió haberse hecho, que fué algo más que un arrebato de juventud al modo de algunos -hoy notables- que me resisto a nombrar. Que significó algo.

¿Estamos derrotados? La verdad el problema de la pregunta es que busca una respuesta simple para una cuestión compleja. No todos esperaban lo mismo ni luchaban por lo misma causa. No todos hacían el mismo análisis, no todos se proyectaban igual.

Yo creo que no.
Y aunque así fuera una cosa es estar derrotado y otra muy distita, estar vencido.

No se trata solo de la derrota sino del desarme moral del enemigo como diría Von Clausewitz

-Y ¿Les cuento algo?
-No nos han desarmado.

Mientras la vida tenga ese poder de resistirse irrefrenablemente a la muerte, no vamos a estar vencidos. Y la vida es ya ella misma, por el solo hecho de existir -aun en la renuncia sacrificial- una victoria.

Una incontestable Victoria!

Esop.
Optimistamente me despido.
(debe ser que por primera vez actualizo mi blog a luz del día)

Alkkáno
Un beso en la oscuridad

Una duda

¿Tenemos Presidente o Papá?

En serio me asalta la duda.

(que no se mal entienda, me gusta Lagos y me gusta harto, pero esto ya es un poco demasiado)

O sea… ¡¡¡paren!!!

Le aguantamos y alabamos su tono de autoridad, nos llama la atención esa curiosa mixtura de izquierda portaliana, defendemos su ímpetu al extremo de justificar que haga callar a los que protestan en su contra (lo de Valdivia fue de leyenda)…

Pero ahora que se han complicado las cosas con Perú no puede decirle a la prensa que no haga preguntas histéricas e irresponsables (aunque ciertamente lo son) para que después salga calmando al país cual padre que informa al hijo diciendo que sabe lo que es mejor para él solo que no se lo explica porque no lo va a entender…

Papá nos dijo quien era Mamá y sepulto definitivamente las primarias. Y de paso escogió a la –hasta ahora- futura Presidenta de Chile

Papá ha sido un buen Presidente; al extremo que su popularidad es tal, que podría hacer “caca” en público si quisiera y subiría en las encuestas.

Pero ese nos es el presidente que quiero, aunque me guste; porque ese no es el país que quiero.
Peleamos contra la dictadura para ser algo más que los hijos del presi…

Podrán decirme y con razón que cada pueblo tiene los lideres que se merece; el problema es que Lagos es un gran lider. Y eso no se justifica un pueblo de oligofrénicos…

17 años de dictadura no pasaron en vano…

Un beso en la oscuridad
Alkkáno

Caraduras!

Es increíble como la derecha cuestiona al Dictador ahora que han descubierto que era -junto con todo- un ladrón. Es ciertamente impresentable. Nadie decente puede avalar a un tipo que le ha estado robando al estado por más de veinte años…, pero…

Este vuelco y la nueva condena me resultan incómodos.

¿Por que?

Porque uno de los supuestos de la “transición a la democracia” y “reconciliación” de los chilenos es el mentado “ya nunca más” violaciones a los derechos humanos.

¿Pero cómo creer en quien se rebela frente al robo y toma distancia del ladrón, pero no lo hace de igual forma frente al asesino?

Porque claro… ¡el robo es impresentable, pero las violaciones a los derechos humanos se justifican por el contexto histórico-político (la guerra interna como dicen)!

¡Y ahora resulta que un desaparecido vale menos que un dólar robado!
¡Que la tortura no es tan terrible como el robo! ¡que la violación no es tan mala como la evasión tributaria…!

¿Y esperan que con esa -tácita- distinción aceptemos las nuevas credenciales democráticas de la derecha?

¡¡¡Nadie puede ser tan caradura!!!

Pero bueno; para ser honestos yo tampoco creo en un “nunca más”; después de todo la democracia no ha sido más que un estado de excepción en la historia; un momento, un acontecimiento y no un topos substancial, una posibilidad altamente improbable y de darse, una práctica –al menos- dudosa…

Puede ser que al leer esto se piense que no apunta en la línea correcta; esa que nos señala el camino de la reconciliación. Pero después de todo no puedo no tener presente los últimos versos del poema “Militancia” de Mario Benedetti:

“y si una cosa hemos por fin aprendido
es que el rencor no vale casi nada
pero menos aún vale el perdón

así que será útil que vayan sabiendo
los buenos
los regulares
y los malos
que si de ahora en adelante caminamos y crecemos y buscamos
y hasta cantamos juntos
eso no quiere decir de ningún modo
que hayamos empezado a perdonar

la militancia también es
una memoria
de elefante.”

El Olvido también me sabe a crimen; y ese sabor no puedo -ni quiero- evitarlo.

Un beso en la oscuridad
Alkkáno