Un fundamentalismo necesario.


Si una persona pasea por el bosque por placer todos los días, corre el riesgo de que le tomen por un haragán; pero si dedica el día entero a especular cortando árboles y dejando la tierra árida antes de tiempo, se le estima por ser un ciudadano trabajador y emprendedor.

Henry D. Thoreau

Esta noche -hace un momento- hablaba con un amigo que me acusaba de fundamentalista ecológico. Y la verdad, mientras le explicaba el concepto de “igualdad biocéntrica” me di cuenta que esa es una acusación -que si bien creo, en mi caso, infundada- no me molesta en lo absoluto.

Y es que, para…

Si hay un lugar para posiciones radicales es en el tema de la ecología.
Estamos destruyendo el planeta (y uso el inclusivo a propósito…) Y frente a eso, no cabe sino, una posición radical.

No se trata sólo de denunciar a las grandes compañías (y también estados) contaminantes y depredadoras; hay que entender que el modelo de desarrollo es destructivo y que no podemos seguir en lo ideológico fundamentando análisis y soluciones desde concepciones antropocéntricas, creyendonos la cúspide de lo creado, sin entender que somos sólo una forma más de vida sobre el planeta, sólo una más.

Muchos dirán… -es que yo no estoy en condiciones (físicas, económicas o psicológicas) de ir a salvar a las ballenas, encadenarme a un árbol o sabotear un proyecto depredador o contaminante (y pongo este último ejemplo, pues me parece una  medida completamente válida).

Pero sí se hallan, perfectamente, en condiciones  de modificar sus hábitos de vida, partiendo por cosas tan simples -por de pronto- como cambiar las costumbres alimenticias (hacerse vegetariano), sus hábitos de consumo y, aunque a alguno le suene feo, parar de tener hijos…

Sí…, parar de tener hijos.

¡Somos demasiados!

Señora, señor…, si usted es un buen cristiano de esos que lee las escrituras y sigue el mandato bíblico de “En cuanto a vosotros, sed fecundos y multiplicaos; poblad en abundancia la tierra y multiplicaos en ella.” (Gen. 9.7), y llegó por accidente a este blog, donde se proponen aberraciones morales tales como dejar de procrear, déjeme decirle, que me parece, Dios ya puede dar más que cumplida su tan cachonda encomienda…

Nadie puede usar como excusa, el querer hacer mucho, para no hacer nada.

¿Es esto fundamentalismo…? No lo creo.
Además no confundamos las cosas; un radical, es alguien que va a la raíz del problema, de ahí a que este concepto se tiña mediática e interesadamente- de connotaciones violentas es otra cosa.

Me decía [mi amigo] que había que tomar en cosideración las necesidades humanas, que se depreda para alimentar…

¿Pero se depreda para alimentar?

¡NO! Claramente ¡NO!

Es decir…

¿Cuando fue la última vez que alguno comió ballena y acaso fue imprescindible para su supervivencia? ¿hubiera muerto de hambre sin un costoso trozo de cetáceo en su boca?

¿Cuanta comida se bota todos los días en las cadenas de comida rápida, mientras miles mueren de hambre?
(Argentina, por ejemplo produce alimento para cientos de millones de personas, y en su país, en el interior hay gente muriendo de hambre y eso para no hablar de la dieta de estadounidense promedio y compararla con la dieta de cualquier de un niño de Mozambique).

Al modelo no le interesa el hambre, sólo el margen de ganancia y, lo que no se consume se desperdicia…, y los que no consumen…, también.

Por lo mismo hay que homogeneizar los mercados, homogeneizando a los hombres y sus culturas, arrasando tierras e identidades.

Somos parte integrante del medio y también nos estamos arrasando a nosotros mismos.

Estamos viviendo un momento de inflexión; la tierra ha experimentado 5 extinciones masivas a lo largo de su historia:

  • La Extinción del Ordovícico-Silúrico (hace 444 millones de años)
  • Las Extinciones del Devónico (dos momentos, hace 360 millones de años separados de 100 mil a 300 mil años)
  • La Extinción del Pérmico-Triásico (hace 250 millones años, se calcula que desapareció el 95 % de las especies del planeta.)
  • La Extinción del Triásico-Jurásico (hace 200 millones de años)
  • La Extinción K-T (hace 65 millones de años.)

Y ahora, asistimos impavidos y cómplices a lo que puede llamarse el inicio de la 6ª Extinción Masiva de la historia… La tasa a la que desaparecen especies es alarmante… Y está vez es el resultado del actuar conciente (?) de una especie… La nuestra.

No se trata de ser alarmista o pesimista o catastrofista o de andar asustando a la gente; no, nada de eso.
Simplemente tener claro que hay algo por hacer, y que podemos hacerlo (y podemos hacerlo alegremente, que es mejor 😉 ). Y si alguien se quiere asustar, que simplemente mire a su alrededor y piense que sera si no hace nada.

Mientras escribía este post (y a propósito de esto) escuchaba el excelente tema The Dead Heart de una de mis bandas favoritas, Midnight Oil. (momento en que además utilizo mi documento de identidad para hacerme masajes 😛 jajajaja, porque sí…, es vieja la canción. 😉 )

Así que lo subo, y a continuación un artículo de Paul Watson (a quien han re acusado de fundamentalista, pirata y un monton de cosas más) de la Sea Shepherd Conservation Society: La Política de la Extinción.

.

Midnight Oil – The Dead Heart

The Dead Heart
Midnight Oil

We don’t serve your country
don’t serve your king
know your custom don’t speak your tongue
white man came took everyone
We don’t serve your country
don’t serve your king
white man listen to the songs we sing
white man came took everything
We carry in our hearts the true country
and that cannot be stolen
we follow in the steps of our ancestry
and that cannot be broken
We don’t need protection
don’t need your land
keep your promise on where we stand
we will listen we’ll understand
Mining companies, pastoral companies
uranium companies
collected companies
got more right than people
got more say than people
Forty thousand years can make a difference to the state of things
the dead heart lives here

.


La Política de la Extinción
Por Paul Watson

En el momento actual estamos viviendo en un era de extinción masiva. Cada año, más de 20.000 especies únicas desaparecen de este planeta para siempre. Esto representa más de dos especies por hora. La extinción de las especies es el combustible que sostiene el creciente progreso de la maquinaria de la civilización.

Los individuos humanos están en su mayor parte aislad@s de la realidad de la perdida de especies. Alienad@s del mundo natural, guiados por actitudes antropocéntricas, el ser humano medio no es consciente y no se preocupa por el holocausto biológico que tiene lugar cada día.

Los hechos son claros. Durante nuestra generación se extinguirán más especies de plantas y animales de las que se han perdido por causas naturales durante los últimos doscientos millones de años. Sólo nuestra generación humana, es decir todas las personas nacidas entre 1930 y 2010, asistirán a la destrucción completa de un tercio o hasta la mitad de todas las formas de vida de la Tierra, todas y cada una de ellas el producto de más de dos billones de años de evolución. Esto es una hecatombe biológica, y lo que esto significa realmente es el fin de la evolución vertebrada sobre el planeta Tierra. La naturaleza está bajo asedio auna escala global. Los biotopos, es decir las regiones medioambientalmente distintas, desde las selvas tropicales y de clima templado hasta los arrecifes de coral y estuarios costeros, se están desintegrando ante la arremetida humana.

La destrucción de los bosques y la proliferación de la actividad humana eliminará más del 20 por ciento de todas las especies de plantas terrestres en los próximos cincuenta años. Dado que las plantas forman la base del conjunto de las actividades bióticas, su desaparición conllevará la extinción de un número exponencialmente mayor de especies animales – quizás diez especies de fauna por cada tipo de planta eliminada. Hace sesenta y cinco millones de años, un cataclismo natural dio como resultado la extinción de los dinosaurios. Incluso con una base vegetal intacta, llevó más de 100.000 años el que se restableciera la diversidad biológica de la fauna. Aún más importante es que la resurrección de la diversidad biológica requiere de una zona intacta de bosques tropicales para proporcionar nueva especiación después de la extinción. Hoy, las selvas tropicales están desapareciendo más rápidamente que cualquier otra bio-región, asegurando que después de la era de los humanos, la Tierra quedará como un desierto biológico, (o incluso en un sentido literal), durante eones (millones de años). El actual curso de la civilización se dirige al ecocidio – la muerte de la naturaleza. Como un tren a toda máquina, la civilización está acelerando por las vías de nuestra propia fabricación hacia el muro de piedra de la extinción. Los pasajeros humanos están sentados cómodamente en sus asientos, riendo, divirtiéndose, y eligiendo no mirar por la ventana. L@s ecologistas son los poc@s perspicaces que tienen sus caras apretadas contra el cristal, viendo los cuerpos de animales y plantas arrojados. L@s activistas ecológic@s son aquellas personas, aún menos, que están tratando desesperadamente de asaltar la máquina fortificada de codicia que impulsa este juggernaut destructivo, aniquilador de especies. Otr@s están arrojando anclas desesperadamente en un intento de reducir la velocidad del monstruo mientras las autoridades, ciegas a su propia destrucción inminente, están aporreando, disparando y encarcelando a quienes pretenden salvarnos a tod@s.

MEMORIAS CORTAS

L@s humanos civilizad@s haestado caminando sobre la superficie de la tierra durante diez miel años, dejando desiertos tras sus pisadas. Debido a que tenemos una memoria tan corta, hemos olvidado la maravilla y el esplendor de una naturaleza virgen. Revisamos la historia y la hacemos encajar en nuestras percepciones actuales. Por ejemplo, ¿sabías que hace sólo dos mil años, la costa del Norte de África era un vasto bosque? L@s Fenici@s y l@s Cartagineses construyeron poderosos barcos con las fuertes maderas de la región. Roma era una importante exportadora de madera a Europa. El templo de Jerusalén se construyó con titánicos troncos de cedro, cuya imagen adorna la bandera de Líbano hoy. Jesucristo no vivió en un desierto, era un hombre del bosque. Es bien conocido que los Sumerios clarearon los bosques de Mesopotamia para la agricultura. Pero la destrucción de la franja costera de los bosques del Norte de África impidió que la lluvia avanzara al interior. Sin la lluvia los árboles murieron, y de este modo nació el amplio desierto del Sahara, engendrado por el hombre y que continúa creciendo hacia el sur a un ritmo de diez millas por año, avanzando a lo largo del continente de África.

Y así ocurrirá en Brasil. Las precipitaciones del Atlántico descargan en la selva costera y son absorbidas y enviadas de nuevo al cielo por los árboles, cayendo luego al interior. Doce veces cae la humedad y doce veces es devuelta al cielo – a lo largo de las montañas de los Andes. Destruir la franja costera y desertificar la Amazonia – es tan simple como eso. Crear una franja en cualquier parte entre la costa y las montañas hará que las lluvias se detengan. Lo hemos hecho antes, siendo relativamente primitivos. No hemos aprendido nada. Lo hemos olvidado. Así, también hemos olvidado que la morsa en un tiempo se apareaba y criaba a lo largo de la costa de Nueva Escocia, que en un tiempo sesenta millones de bisontes deambulaban en las llanuras de Norte América. Hace cien años, el oso blanco vagaba por los bosques de Nueva Inglaterra y las provincias marítimas Canadienses. Ahora se le llama oso polar porque es donde tiene ahora su último reducto.

LA EXTINCIÓN ES DIFICIL DE APRECIAR

Se han ido para siempre el elefante, el león y el tigre Europeos. El pato Labrador, el mérgulo gigante, el periquito de Carolina nunca más adornarán este planeta nuestro. Para siempre se han perdido las ballenas grises Atlánticas, las ballenas de Biscayan y la vaca marina Estelar. Nuestr@s hij@s nunca contemplarán al cóndor de California en la naturaleza ni verán a la mariposa azul de Palos Verde saltar de flor en flor.

La extinción es un concepto difícil de apreciar plenamente. Lo que ha estado, ya no está y nunca más volverá a estar. Llevaría otra creación y billones de años recrear la paloma migratoria. Es la pérdida de billones de años de programación evolutiva. Es la destrucción de la belleza, la eliminación de la verdad, la supresión de la unicidad, la herida de la sagrada red de la vida.

Ser responsable de una extinción es cometer blasfemia contra lo divino. Es el mayor de todos los crímenes posibles, más perverso que el asesinato, más espantoso que el genocidio, más monstruoso que incluso las aparentemente ilimitadas perversidades de la mente humana. Ser responsable de la completa y absoluta destrucción de una forma de vida única y sagrada es una arrogancia malvada. Y sin embargo, un periodista de California me dijo recientemente que “todas las secuoyas de California no valen la vida de un ser humano”. Que increíble arrogancia. El derecho de una especie, de cualquier especie, debe tener prioridad sobre la vida de un individuo de otra especie. Esto es una ley ecológica básica. No se puede alterar por primates que se han formado leyendas divinas en su propia mente. Todas y cada una de las más de treinta millones de especies que embellecen este hermoso planeta son esenciales para el bienestar continuado de lo que forman parte, el planeta Tierra – la entidad divina que nos condujo desde la fertilidad de su matriz sagrada. Como capitán de barco me gusta comparar la integridad estructural de la biosfera con la del casco de un barco. Cada especie es un remache que mantiene al casco intacto. Si entrase en mi sala de máquinas y encontrase a mis maquinistas haciendo saltar afanosamente los remaches del casco, me enfadaría y naturalmente les preguntaría qué están haciendo.
Si me dijeran que han descubierto que puede hacer un dólar de cada remache, podría hacer una de estas tres cosas. Podría ignorarles. Podría pedirles que me incluyan para compartir los beneficios, o podría echarles de una patada de la sala de máquina y de mi barco. Si yo fuera un capitán responsable, haría esto último. Si no, encontraría pronto el océano entrando a raudales a través de los agujeros dejados por los remaches robados y muy poco después, mi barco, mi tripulación y yo mismo desaparecíamos bajo las olas. Y este es el estado del mundo hoy. Los líderes políticos, es decir, los capitanes al timón de sus estados nación, están ignorando a los que quitan los remaches o están tomando parte ellos mismos para obtener beneficios. A muy pocos se les patea fuera de la sala de máquinas de la nave espacial Tierra.

Teniendo al mando a los que quitan los remaches, no pasará mucho tiempo hasta que la integridad biosférica de la Tierra se derrumbe bajo el peso de la presión ecológica y mareas de muerte entren a raudales. Y este será el precio del progreso –el colapso ecológico, la muerte de la naturaleza, y el espectro abrumador y horrible de la destrucción humana masiva. ¿Y donde nos deja eso, querid@ lector? ¿Piensas quedarte en tu sillón, ajeno a la inminente destrucción? ¿Tienes tu cara pegada contra el cristal, mirando los espantosos resultados del progreso? ¿O estás ocupado en echar anclas, sacrificando los placeres materialistas de la civilización y arriesgándolo todo, para que tu planeta y tus hij@s puedan vivir?
La elección es única para esta generación. Las generaciones futuras no tendrán la oportunidad y las que vinieron antes de nosotr@s no tuvieron la visión o el conocimiento.

Nos toca a nosotr@s – tu y yo.
Sigue siendo un parásito O pasa a ser un Guerrero de la Tierra. Sirve a tu Madre y prospera O sirve a la civilización y mánchate con el crimen del ecocidio.


La traducción es de Ecotopia

Aquí está el original en inglés:

The Politics of Extinction
Remain a parasite OR become an Earth Warrior

Me parece que hace tiempo ya va siendo hora de despertar.

Ojala estén todos bien
Mario.

Anuncios

Desaparece Lago de origen glacial

Hace un tiempo hablaba con unos chicos de la izquierda vernácula respecto a la papelera de Gualeguaychu, quienes proponían -como gran solución- la fantasiosa (por decir lo menos) idea de que pasara a control obrero… 🙄

Es decir…
Cuando vivamos en la casita en el arbol, perfecto. Pero ahora…, seamos un poco más realista por favor.
Además, no me interesa si la administra un banquerto ruso del siglo XIX, o si lo hace la clase trabajadora, dueña -por fin- de las riendas de su historia (por el pueblo, por el pueblo, por el pueblo 😛 ). El tema es que la papelera contamina igual, obedece a una economía depredadora igual, y de la misma manera -sin importar su estructura de propiedad- conduce al desastre….

Lo demás…, es música…

Y lo recuerdo, porque hoy leía en la prensa, que -en Chile- se derritió otro lago de origen glacial. ¡UNO MÁS!.

Se supone que eso es algo que pasa “a veces”, una especie de accidente en el devenir de mama natura. Y acá ya van DOS en menos de un año.

Mientras tanto izquierdas y derechas tradicionales pelean por la distribución de lo que vaya quedando…, quizá deberíamos todos irnos un poco a la mierda.
No me molesta la idea.

La verdad no me importa…, si con eso se salva el planeta. Sí despues de todo el problema somos nosotros.
¿Sería qué? ¿la 3ª o 5ª extinción masiva en lo que de vida lleva la tierra?… Eso ahora no lo recuerdo. Pero despues de todo sería sólo una extinción más…

¡Ecología sin personas! gritarán unos… Bueno…, gritarán con razón.
Hoy no me incomoda para nada la idea de despoblar; si despues de todo somos una plaga. Crecemos sin control, estamos en la cima de la cadena alimenticia y en una lucha sin cuartel contra virus, bacterias y hongos…

Un amigo hace un rato me contaba que en su blog estaba escribiendo sobre México y Emiliano Zapata… O sea…, y no es que tenga algo contra México y Emiliano Zapata (¡Al Contrario!) PERO…:

¿¡QUÉ ME IMPORTA A MI ESO SI NOS ESTAMOS YENDO  TODOS A LA MIERDA Y NOS ESTAMOS LLEVANDO AL PLANETA CON NOSOTROS!?

(ahora estoy en un cyber y unos tipos se pelean -con cuchillos- afuera -¡de verdad!- y la verdad, más allá de la compasión universal que supone debiera sentir, tengo la impresión de que si ahora desaparecieramos todos, no perderíamos demasiado 😦 . Supongo que ya se me va a pasar, pero es lo que ahora siento.)

En el diario La Tercera:

Confirman desaparición de lago de origen glacial en la Patagonia chilena.

Hace casi un año ocurrió un hecho similar en Campos de Hielo Sur.

El lago Cachet 2 tenía un volumen estimado de 200.000 millones de litros de agua.

Expertos del Centro de Estudios Científicos de Chile (CECS) confirmaron hoy la desaparición de un nuevo lago de origen glacial en la zona austral de Chile, con un volumen estimado de 200.000 millones de litros de agua.
Luego de ser alertados sobre una “crecida inusitada” del río Baker, los glaciólogos del CECS pudieron comprobar el vaciamiento del lago Cachet 2.
Jonathan Leidich, de la empresa Patagonia Adventure Expedicions, visitó la zona afectada y descubrió el origen del fenómeno.
Entre abril y mayo de 2007 desapareció el Lago Témpanos en Campos de Hielo Sur, que tenía 1,8 kilómetros cuadrados y un volumen de agua estimado en 0.04 kilómetros cúbicos.
El CECS precisó que el Cachet 2 es “un lago dos veces y medio más grande en área, de cinco kilómetros de largo por casi un kilómetro de ancho, y un volumen estimado de agua cinco veces mayor, de 0.2 kilómetros cúbicos, vale decir, 200 mil millones de litros”.
Agregó que estos se vaciaron “casi completamente en un período estimado de pocas horas entre la noche del 6 y la madrugada del 7 de abril, provocando un colapso de parte del frente del glaciar Colonia, y luego inundando partes importantes del valle del río Colonia y del río Baker, afortunadamente sin causar accidentes ni pérdidas de vidas humanas”.
La frecuencia de este tipo de fenómenos en la región austral de Chile tiene alertados a los científicos del CECS, debido a que “confirma que estos eventos, que ocurren episódicamente en cuencas glaciares, están probablemente siendo cada vez más frecuentes debido al aumento de temperatura ligado al cambio climático que experimenta nuestro planeta”.
El glaciólogo Gino Casassa dijo que el último evento de vaciamiento glaciar se había registrado en la cuenca del Río Colonia hace aproximadamente 40 años.
“Esta inundación nos recuerda que eventos como éste pueden ocurrir en forma periódica y amplificarse por el calentamiento reciente que experimenta la zona”, dijo.
Ansa