Miguel Serrano

Este Sabado pasado, 28 de Febrero, murió -de un derrame cerebral- el poeta y escritor chileno, Miguel Serrano.

Político y diplomático, Serrano siempre fue más conocido -antes que por su escritura- por su filiación irrestricta a la ideología nacional-socialista y a lo que él llamaría, Hitlerismo Esotérico.
Amigo de Hesse, Jung, Charles de Gaulle, la Reina Isabel de Inglaterra, Jawaharlal Nehru, Indira Gandhi,  el Dalai Lama…, etc…

Hoy día hablaba con un amigo comunista que lo conoció  (si bien yo nunca lo vi -más allá de un conferencia bellísima, dada por él hace años en la universidad- conozco mucha gente que sí lo conoció, incluso familiares) junto a un buen tabaco y café turco, respecto a las contradicciones que siempre me produjo -y aún hoy me produce- una figura como Miguel Serrano.

Yo he escrito otras veces, en este blog, lo que pienso del nazi-fascismo; y me ha ganado no pocas peleas por ello. Y no tengo problemas en señalarlo una vez más:

ME DA ASCO, y considero que es una ideología que debe ser barrida del piso de la historia…

Sin embargo…

Sería una farsa no reconocer el genio de Serrano…, su destreza con la pluma, la belleza de sus tropos. Dicho en pocas palabras no sólo era un hombre de una cultura omni-abarcante, sino que también un escritor -si se me permite la expresión- “De La  Puta Madre”.
Sin lugar a dudas, una de las plumas más dotadas que he tenido el privilegio de leer.

No me duele la muerte de un nazi.
Pero sí me duele la perdida de una de las grandes plumas nacionales.
Aunque al final de sus días ese genio se haya consumido en producciones que fluctuaban entre la extravagancia y el delirio.
(escribo esto y recuerdo el relato de Serrano sobre sus conversaciones con Ezra Pound…)

Soy de los que creen en la independencia de la creación artistica y lo sostengo haciendo mio el texto de Leon Trotsky, André Breton y Diego Rivera, Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente (texto publicado hace un tiempo en este blog).

Si se tratara de no distingir entre creación artristica e ideología, entonces no leamos a Borges que apoyo las dictaduras militares latinoamericanas, no leamos a Ezra Pound que trabajo activamente por Mussolini, y hagamonos cargo desde la izquierda -por ejemplo- de Neruda que era “un poquito” stalinista…

Muchos amigos y compañeros quizá no entiendan esto y me acusen de cuanto crimen contra-revolucionario existe.

Pero…

No…, no voy a caer en la trampa y lugar común -de muchos- de evitar la incorrección política y criticar a un gran escritor, mientras se hace panegírico de tanto mediocre y olvidable escritucho de cuarta, sólo por su inocua corrección política.

Sí, es cierto, no hay que equivocarse. Serrano era el enemigo.
Pero era un gran enemigo.

Miguel Serrano (1917 – 2009)


Hace unos días en el Mercurio Cristián Warnken, escribió una columa de opinión, por la que ha sido tremendamente críticado, y que sin embargo a mí me parece justa… y por eso reprodusco a continuación:

Opiniones
Martes 03 de Marzo de 2009

Serrano y el misterio de Chile

Cristián Warnken
Con Miguel Serrano se acaba una época, una generación y un Chile que, mirado desde nuestra actualidad, nos parece irreal, mítico, casi inexistente. Esta última cualidad era para Serrano -por lo demás- garantía de verdadera realidad. Él fue el que habló siempre ” de la flor inexistente, por la que vale la pena dar la vida, porque no existe”. Creo que esa frase, que le oí muchas veces decir, resume, mejor que nada, su poética surrealista “sui generis”, vivida al pie de la letra y no como manifiesto retórico, como terminó sucediendo con los surrealistas europeos. Artaud, cuando llegó a México escribió que el surrealismo que ellos creían haber inventado en el Viejo Continente, ya existía en la realidad, en las calles, en América. Por eso el poeta Armando Uribe ha dicho que Serrano es el único surrealista de estos lares, un surrealista auténtico, de verdad.
No hay ni habrá otro Miguel Serrano. Tal vez en otra galaxia, u otro mundo paralelo, como esos por los cuales él tenía particular devoción. Es la flor literaria más extraña e inclasificable de la historia literaria del Chile del siglo XX, salvo que queramos usar el cómodo recurso de la caricatura y la simplificación. Pero al mismo tiempo es tal vez el más chileno de los escritores de Chile, aquel que vivió a Chile como misterio y como enigma por descifrar a través de la poesía.

“Ni por mar ni por tierra” se ha convertido en un libro de culto, y lo seguirá siendo por muchas décadas, un poema-memoria en prosa, a la altura de los mejores poemas de Neruda, Mistral y Parra sobre Chile, como documento y respuesta de la palabra a la interpelación de este paisaje que nos excede. Libro favorito de Jorge Teillier, ahí están las claves de muchas de las obsesiones de un Serrano que vivió a fondo la nostalgia por un Chile profundo.

Para resolver ese misterio que le quemó el corazón, Serrano cruzo la cordillera (que para él eran dioses dormidos), el océano y emprendió un viaje iniciático único, buscando respuestas a las preguntas por Chile en su paso por la India, Yugoslavia y en su amistad electiva con Hesse, Jung, Indira Gandhi, el Dalai Lama, el escultor vasco Oteiza y tantos otros.

Serrano es un escritor profundamente religioso, en el sentido más originario de la palabra, un místico disfrazado de memorialista, que buscó nuevos dioses que llenaran el vacío tremendo que le dejara el Dios perdido en la infancia, ése que probablemente recibió por osmosis del entorno familiar (los Huidobro y los Fernández Concha) de un Santiago de comienzos del siglo XX, en las mágicas Santo Domingo o Lira, calles de una ciudad hoy definitivamente borrada del mapa. Huérfano muy niño, Serrano fue también un huérfano literario. Decepcionado de los dioses locales de la literatura (él fue sobrino de Vicente Huidobro), quemó todas las naves para reinventar un estilo, una literatura que no fuera mera copia de modelos foráneos. Eso lo llevó al límite de quemar sus propios libros en los faldeos de la montaña, en un acto poético que revela el intento más radical en nuestro idioma por romper el imposible cerco que separa -desde hace siglos- el arte de la vida. Serrano es el sobreviviente de una generación -la del 38- de fantasmas, jóvenes que vivieron su tiempo y su espacio vital como drama, y que no dejaron prácticamente rastro alguno.

“Nosotros, desde la niñez, hemos sido impelidos a la rebelión y la soledad. Sin pilares firmes, sin puntos de apoyo, cuando todos los valores se derrumbaban y los que aún subsistían eran aún extraños al alma, pudimos sobrevivir por un esfuerzo anormal”.

Conversar con él significaba cruzar a la vereda de enfrente de un mundo mítico creado por su imaginación poética, vereda que empezaba en la antigua calle Lira y terminaba en La Ciudad de Los Césares. Hablar con él es hacerlo con Barreto, su alter ego, militante socialista y escritor fallecido prematuramente, asesinado en las calles por la milicias nacionalsocialistas. Serrano siempre sintió en Barreto al doble, al “otro yo” y tengo la impresión que siempre lo buscó con nostalgia imposible, al punto de terminar abrazando la misma ideología de quienes lo asesinaron, paradoja difícil de entender si es que no se lee a Serrano desde sus propias claves.

Es lamentable que Serrano no haya continuado escribiendo prosa poética y haya preferido gastar su tinta mágica en panfletos de dudosa calidad, muy por debajo de su genio poético. Los grandes creadores son también sus contradicciones, errores y pasiones. Está Neruda con su insoportable “Oda a Stalin” y él y tantos intelectuales de izquierda con su silencio culpable frente a las masacres del siglo XX. Está Serrano con su irredimible lealtad a un nazismo trasnochado. La lealtad -su gran virtud- fue también su gran defecto. Lo admiré y lo estimé desde la diferencia, como si hubiera encontrado en él a un amigo fuera del tiempo. A las 9.50 de la mañana del 28 de febrero, cuando sentí los truenos y relámpagos que caían sobre la cordillera, mientras él partía, no pude dejar de sentir que nuestra geografía (esa novia mística, hermosa, potente y frágil que tanto amó) le daba el adiós que él hubiera querido escuchar, más que la gloria literaria, que nunca buscó y que él mismo se encargó de arruinar con su adhesión y lealtad a lo imposible.

Crimen Nazi. (Again)

Leo en la prensa que en un supermercado del centro de Santiago (Chile), un grupo de neo-nazis asesinaron a un joven punk de 24 años.
El asesino ya está detenido y confeso, al igual que el resto de los agresores.

Demás está decir que una vez más parece que el “hombre superior”, ataca en grupo, porque solo, no se la puede.

A ver…, no es la primera vez que escribo sobre esto en este blog y, no será la última. De hecho han habido largas discusiones a raiz de los post donde he tocado el tema, algunas muy buenas y, otras lamentables…

Y siempre surge y re-surge, una y otra vez, el mismo y recurrente argumento de la tolerancia. Porque claro, los que representan de forma histórica y paradigmátia, la más brutal -y lo mas brutal de la- discriminación e intolerancia, piden respeto pos su diferencia, espacio para sus opiniones, tolerancia para sus ideas… Los “pobrecitos”, se sienten discriminados…

Años atras un movimiento de tipo neo-nazi en Chile, pretendió organizar un congreso internacional de movimientos filo-nazistas en el país y, el gobierno se los impidió.
Al tiempo que se discutía en el Congreso la Ley Anti-discriminación (la que no salió y que creo urgentemente necesaria.)

En esa época discutimos con algunos amigos y otros que ya no lo son, sobre si debía prohibirse o no este congreso; y yo era de los que creía que no, que debía permitirse su realización, que la sociedad abierta era capaz de defenderse por si misma, que no podíamos caer en el mismo juego opresor, y que bajo ninguna circunstacia se debía reprimir la manifestación de las ideas… (por aberrantes que éstas me parecieran…) .

Hoy pienso distinto.

Porque no importa lo que se arguya, el nazismo es un movimiento de caracter criminal, y el tema de la tolerancia en este caso no es político sino policial.
Los nazis no son militantes, sino delincuentes, y a los delincuentes se los debe reprimir; violentamente si es necesario.

Es así de simple…, sin más.

A los días que llegué a Chile, me encontre con L. Allende (un MUUY buen amigo) y conversandonos unos tragos salió este tema. Y Allende decía algo que es completamente cierto…: La Democracia, no es para todos, no caben todos en ella.
A lo que podríamos agregar que las democracias y estados modernos, se constituyeron en los más de los casos, con revueltas armadas, donde “se mató” a los que se les oponían.

Puede sonar brutal, pero es verdad.

Una sociedad tiene derecho a defenderse de elementos delincuenciales, con una historia de barbarie y basados en un ideología de odio.

No voy a repetir todos los argumentod que he ya he escrito en pasado aquí, porque ante la evidencia de los hechos me parece innecesario…

Por eso, no escribo, sobre un joven nazi que murió hace unos días, cuando tras ir a golpear a unos muchachos murió asesinado en defensa propia.
Después de todo, no perdimos, el Premió Nobel de Economía, la cura contra el cancer o la solución del hambre mundial; sólo perdimos un nazi, que es un tipo del que todas maneras debieramos prescindir. Y si alguién los defiende o es un estúpido o es un asesino…, y debe ser tratado como tal.

COMO UN MALDITO ASESINO

Cayendo en la Trampa (Por una Cultura Independiente)

Carl Orff

Hoy leía en Revista Ñ, un artículo sobre la realización de un film que evidencia la relación de Carl Orff con el nazismo.

Herbert von Karajan, el -a mi juicio- director del siglo XX, no pudo tocar por años, debido a su afilación nazi.

Tiempo atrás Gunter Grass confesaba para el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung su militancia juvenil en las Waffen-SS. Y recuerdo las palabras de Grass, en Frankfurter Allgemeine Zeitug, pues una vez publicadas, no faltaron quienes le pidieran devuelva el Nobel, debido a esa ligazón juvenil. Y recuerdo a Grass, también, porque ha sido uno de los más acérrimos críticos al modelo nazi y, por haber estado comprometido a fondo con la causa de los derechos humanos; pese a lo cual igual le pidieron que devuelva el Nobel.

Y la lista podría continuar.

Herbert von Karajan

Herbert von Karajan

¿Cual es la relación entre arte y política?
¿Debe ser la obra condenada por la condena al artista? Yo creo que no.

No podemos negar que la misma sensibilidad que se regocija en Beethoven es la que construye Auschwitz-Birkenau y Treblinka. Pero no debemos confundir la manifestación artistica de esa sensibilidad con Auschwitz-Birkenau o Treblinka.

Hace un tiempo en Argentina (Marzo del 2008), en Bariloche, un grupo de jovenes militantes irrumpieron -en el marco de una marcha realizada en repudio a la última dictadura militar- en una exposición organizada por la Biblioteca Sarmiento y la Subsecretaría de Cultura de Bariloche y, descolgaron las pinturas de Toon Maes, un pintor nazi; en lo que podría considerarte -para mí (salvando las enormes diferencias) – un acto digno de Camisas Pardas.

Aquí linkeo la noticia –Toon Maes, La Paleta Dividida– en Río negro On-Line, de donde extraigo este fragmento, que me parece plantea preguntas interesantes de responder:

EL DILEMA DEL HOMBRE Y LA OBRA

Maes era nazi, pero su pintura no lo era. Ése fue uno de los problemas fundamentales en torno de su figura al escribir “El pintor de la Suiza argentina”, publicado en 1991 por la editorial Sudamericana. Diecisiete años más tarde lo sigue siendo, como lo muestra el escándalo desatado por la exposición organizada por la Biblioteca Sarmiento y la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Bariloche, que debió ser levantada luego de que el 24 de marzo, en el marco de una marcha de repudio a la dictadura militar, un grupo de manifestantes descolgara sus obras de las paredes del Centro Cívico. El hecho de que en ningún momento se atentara contra los cuadros ni se pusiera en duda el derecho a verlos en otro contexto, como lo explicó Ángel Vainstein al justificar esa denuncia del aval oficial a un artista nazi, vuelve absurda e injuriosa la comparación entre esta acción y los actos de vandalismo perpetrados por los nazis, cuyo objetivo fue la destrucción sistemática de las obras y de sus autores. En cambio, salvando las diferencias, el dilema sobre la libertad de expresión, sumado a la contradicción entre el hombre y la obra, se parece al que acompaña siempre en el mundo entero las obras de filósofos como Heidegger y Carl Schmitt, escritores como Céline, músicos como Pfitzner y Carl Orff, e incluso pintores como Albert Servaes, figura del expresionismo flamenco, colaboracionista belga y amigo personal de Maes. ¿Debe el hombre condenar la obra? ¿Puede apreciarse la obra y despreciarse al hombre? ¿Debe o puede mostrarse la obra como si el hombre no existiera? ¿Puede despreciarse al hombre y a la obra, pero dejar que ésta circule en nombre de la libertad de expresión? ¿Debe impedirse activamente, por la fuerza si fuera necesario, que se utilice la obra para reivindicar al hombre y, por su intermedio, la ideología nazi? ¿Debe considerarse la decisión de bajar la muestra de Maes como un acto de censura o debe pensarse que la verdadera censura es negar su pasado criminal o relativizar su gravedad?

Son preguntas históricamente recurrentes y, sin duda, complejas. De Céline, cuya ideología fascista ya nadie ignora, los panfletos antisemitas están aún hoy prohibidos en Francia, no así sus novelas, como “Viaje al fin de la noche”. La obra de Heidegger está toda editada sin restricciones, incluido su infame “Discurso del rectorado” de 1933, pero muchos filósofos afirman que todo su pensamiento está de algún modo habitado por su colaboración con el régimen nazi. Hace diez años, en una exposición sobre la pintura europea de los años treinta, se exhibieron en un museo de la Municipalidad de París varias obras nazis de artistas nazis, pero sólo en una sala separada de las demás e identificada como “arte de propaganda”. En el 2004, en la Cité de la Musique de París, en el marco de una exposición sobre la vida musical bajo el Tercer Reich, los organizadores renunciaron a incluir obras de compositores nazis en su ciclo de conciertos, temiendo que se les reprochara hacer propaganda por el solo hecho de ofrecerlas al goce estético del público. Mein Kampf está prohibido en muchos países de Europa y en otros, permitido a condición de que lo acompañe una advertencia al lector, mientras que en Estados Unidos se piensa que, tratándose de posesión de libros como de posesión de armas, el principio de libertad debe regir sin restricciones. En todos esos países, el debate sobre qué hacer con el negacionismo aún no ha terminado. Y si en la Argentina pocos casos autóctonos pueden compararse con esas controversias, ello no se debe a una mayor claridad de la legislación o de las convicciones sino a la pobreza absoluta de lo producido en el campo intelectual por los grupos fascistas y las dictaduras militares. Así, el affaire de la exposición de Toon Maes no hace más que actualizar un problema moral y político global. A la vez remite a una situación local nada gloriosa, el hecho de que actualmente Bariloche debe su celebridad internacional menos a la belleza de sus paisajes o al prestigio de sus científicos que a su calidad de refugio de nazis, conocida en todo el mundo a partir de la detención del Hauptsturmführer SS Erich Priebke en 1994. Si se pierde de vista ese contexto, todo el significado de la exposición y su clausura se disuelve en el aire de las generalidades.

Es un tema complejo, justo mientras escribo estas lineas discuto con un amigo, que apoya la acción.
Y me parece que es un tema que sigue siendo interesante de discutir, sobre todo en lo que respecta a la apuesta por nuestras sociedades a futuro.

Yo muchas veces he escrito que me parece que los nazis deben ser barridos del piso de la historia, y lo sigo sosteniendo, sin embargo me parece que hay que tener cuidado y no caer en la trampa, reificando el nazismo ahora escondido bajo ropajes liberales…

Me parece que a ese respecto -y desde las izquierdas- sigue teniendo una actualidad abismante el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente, firmado por León Trotsky, Diego Rivera y André Breton -ya en Julio del 1938- además de ser uno de los textos más bellos (no tanto por la forma, sino por la propuesta) en la historia de la literatura socialista:

Leon Trotsky

Leon Trotsky

Manifiesto por un arte revolucionario independiente

André Breton, Leon Trotsky y Diego Rivera

Puede afirmarse sin exageración, que nunca como hoy nuestra civilización ha estado amenazada por tantos peligros. Los vándalos, usando sus medios bárbaros, es decir, extremadamente precarios, destruyeron la antigua civilización en un sector de Europa. En la actualidad, toda la civilización mundial, en la unidad de su destino histórico, es la que se tambalea bajo la amenaza de fuerzas reaccionarias armadas con toda la técnica moderna. No aludimos tan sólo a la guerra que se avecina. Ya hoy, en tiempos de paz, la situación de la ciencia y el arte se ha vuelto intolerable.

En aquello que de individual conserva en su génesis, en las cualidades subjetivas que pone en acción para revelar un hecho que signifique un enriquecimiento objetivo, un descubrimiento filosófico, sociológico, científico o artístico, aparece como un fruto de un azar precioso, es decir, como una manifestación más o menos espontánea de la necesidad. No hay que pasar por alto semejante aporte, ya sea desde el punto de vista del conocimiento general (que tiende a que se amplíe la interpretación del mundo), o bien desde el punto de vista revolucionario (que exige para llegar a la transformación del mundo tener una idea exacta de las leyes que rigen su movimiento). En particular, no es posible desentenderse de las condiciones mentales en que este enriquecimiento se manifiesta, no es posible cesar la vigilancia para que el respeto de las leyes específicas que rigen la creación intelectual sea garantizado.

No obstante, el mundo actual nos ha obligado a constatar la violación cada vez más generalizada de estas leyes, violación a la que corresponde, necesariamente, un envilecimiento cada vez más notorio, no sólo de la obra de arte, sino también de la personalidad “artística”. El fascismo hitleriano, después de haber eliminado en Alemania a todos los artistas en quienes se expresaba en alguna medida el amor de la libertad, aunque esta fuese sólo una libertad formal, obligó a cuantos aún podían sostener la pluma o el pincel a convertirse en lacayos del régimen y a celebrarlo según órdenes y dentro de los límites exteriores del peor convencionalismo. Dejando de lado la publicidad, lo mismo ha ocurrido en la URSS durante el periodo de furiosa reacción que hoy llega a su apogeo.

Ni que decir tiene que no nos solidarizamos ni un instante, cualquiera que sea su éxito actual, con la consigna: “Ni fascismo ni comunismo” consigna que corresponde a la naturaleza del filisteo conservador y asustado que se aferra a los vestigios del pasado “democrático”. El verdadero arte, es decir aquel que no se satisface con las variaciones sobre modelos establecidos, sino que se esfuerza por expresar las necesidades íntimas del hombre y de la humanidad actuales, no puede dejar de ser revolucionario, es decir, no puede sino aspirar a una reconstrucción completa y radical de la sociedad, aunque sólo sea para liberar la creación intelectual de las cadenas que la atan y permitir a la humanidad entera elevarse a las alturas que sólo genios solitarios habían alcanzado en el pasado. Al mismo tiempo, reconocemos que únicamente una revolución social puede abrir el camino a una nueva cultura. Pues si rechazamos toda la solidaridad con la casta actualmente dirigente en la URSS es, precisamente, porque a nuestro juicio no representa el comunismo, sino su más pérfido y peligroso enemigo.

Bajo la influencia del régimen totalitario de la URSS, y a través de los organismos llamados organismos “culturales” que dominan en otros países, se ha difundido en el mundo entero un profundo crepúsculo hostil a la eclosión de cualquier especie de valor espiritual. Crepúsculo de fango y sangre en el que, disfrazados de artistas e intelectuales, participan hombres que hicieron del servilismo su móvil, del abandono de sus principios un juego perverso, del falso testimonio venal un hábito y de la apología del crimen un placer. El arte oficial de la época estalinista refleja, con crudeza sin ejemplo en la historia, sus esfuerzos irrisorios por disimular y enmascarar su verdadera función mercenaria.

La sorda reprobación que suscita en el mundo artístico esta negación desvergonzada de los principios a que el arte ha obedecido siempre y que incluso los Estados fundados en la esclavitud no se atrevieron a negar de modo tan absoluto, debe dar lugar a una condenación implacable. La oposición artística constituye hoy una de las fuerzas que pueden contribuir de manera útil al desprestigio y a la ruina de los regímenes bajo los cuales se hunde, al mismo tiempo que el derecho de la clase explotada a aspirar a un mundo mejor, todo sentimiento de grandeza e incluso de dignidad humana.

La revolución comunista no teme al arte. Sabe que al final de la investigación a que puede ser sometida la formación de la vocación artística en la sociedad capitalista que se derrumba, la determinación de tal vocación sólo puede aparecer como resultado de una connivencia entre el hombre y cierto número de formas sociales que le son adversas. Esta coyuntura, en el grado de conciencia que de ella pueda adquirir, hace del artista su aliado predispuesto. El mecanismo de sublimación que actúa en tal caso, y que el sicoanálisis ha puesto de manifiesto, tiene como objeto restablecer el equilibrio roto entre el “yo” coherente y sus elementos reprimidos. Este restablecimiento se efectúa en provecho del “ideal de sí”, que alza contra la realidad, insoportable, las potencias del mundo interior, del sí, comunes a todos los hombres y permanentemente en proceso de expansión en el devenir. La necesidad de expansión del espíritu no tiene más que seguir su curso natural para ser llevada a fundirse y fortalecer en esta necesidad primordial: la exigencia de emancipación del hombre.

En consecuencia, el arte no puede someterse sin decaer a ninguna directiva externa y llenar dócilmente los marcos que algunos creen poder imponerle con fines pragmáticos extremadamente cortos. Vale más confiar en el don de prefiguración que constituye el patrimonio de todo artista auténtico, que implica un comienzo de superación (virtual) de las más graves contradicciones de su época y orienta el pensamiento de sus contemporáneos hacia la urgencia de la instauración de un orden nuevo.

La idea que del escritor tenía el joven Marx exige en nuestros días ser reafirmada vigorosamente. Está claro que esta idea debe ser extendida, en el plano artístico y científico, a las diversas categorías de artistas e investigadores. “El escritor – decía Marx – debe naturalmente ganar dinero para poder vivir y escribir, pero en ningún caso debe vivir para ganar dinero… El escritor no considera en manera alguna sus trabajos como un medio. Son fines en sí; son tan escasamente medios en sí para él y para los demás, que en caso necesario sacrifica su propia existencia a la existencia de aquéllos… La primera condición de la libertad de la prensa estriba en que no es un oficio.” Nunca será más oportuno blandir esta declaración contra quienes pretenden someter la actividad intelectual a fines exteriores a ella misma y, despreciando todas las determinaciones históricas que le son propias, regir, en función de presuntas razones de Estado, los temas del arte. La libre elección de esos temas y la ausencia absoluta de restricción en lo que respecta a su campo de exploración, constituyen para el artista un bien que tiene derecho a reivindicar como inalienable. En materia de creación artística, importa esencialmente que la imaginación escape a toda coacción, que no permita con ningún pretexto que se le impongan sendas. A quienes nos inciten a consentir, ya sea para hoy, ya sea para mañana, que el arte se someta a una disciplina que consideramos incompatible radicalmente con sus medios, les oponemos una negativa sin apelación y nuestra voluntad deliberada de mantener la fórmula: toda libertad en el arte.

Reconocemos, naturalmente, al Estado revolucionario el derecho de defenderse de la reacción burguesa, incluso cuando se cubre con el manto de la ciencia o del arte. Pero entre esas medidas impuestas y transitorias de autodefensa revolucionaria y la pretensión de ejercer una dirección sobre la creación intelectual de la sociedad, media un abismo. Si para desarrollar las
fuerzas productivas materiales, la revolución tiene que erigir un régimen socialista de plan centralizado, en lo que respecta a la creación intelectual debe desde el mismo comienzo establecer y garantizar un régimen anarquista de libertad individual. ¡Ninguna autoridad, ninguna coacción, ni el menor rastro de mando! Las diversas asociaciones de hombres de ciencia y los grupos colectivos de artistas se dedicarán a resolver tareas que nunca habrán sido tan grandiosas, pueden surgir y desplegar un trabajo fecundo fundado únicamente en una libre amistad creadora, sin la menor coacción exterior.

De cuanto se ha dicho, se deduce claramente que al defender la libertad de la creación, no pretendemos en manera alguna justificar la indiferencia política y que está lejos de nuestro ánimo querer resucitar un pretendido arte “puro” que ordinariamente está al servicio de los más impuros fines de la reacción. No; tenemos una idea muy elevada de la función del arte para
rehusarle una influencia sobre el destino de la sociedad. Consideramos que la suprema tarea del arte en nuestra época es participar consciente y activamente en la preparación de la revolución. Sin embargo, el artista sólo puede servir a la lucha emancipadora cuando está penetrado de su contenido social e individual, cuando ha asimilado el sentido y el drama en sus nervios, cuando busca encarnar artísticamente su mundo interior.

En el periodo actual, caracterizado por la agonía del capitalismo, tanto democrático como fascista, el artista, aunque no tenga necesidad de dar a su disidencia social una forma manifiesta, se ve amenazado con la privación del derecho de vivirla y continuar su obra, a causa del acceso imposible de ésta a los medios de difusión. Es natural, entonces, que se vuelva hacia las organizaciones estalinistas, que le ofrecen la posibilidad de escapar a su
aislamiento. Pero su renuncia a cuanto puede constituir su propio mensaje y las complacencias terriblemente degradantes que esas organizaciones exigen de él, a cambio de ciertas ventajas materiales, le prohíben permanecer en ellas, por poco que la desmoralización se manifieste impotente para destruir su carácter. Es necesario, a partir de este instante, que comprenda que su lugar está en otra parte, no entre quienes traicionan la causa de la revolución al mismo tiempo, necesaria-mente, que la causa del hombre, sino entre quienes demuestran su fidelidad inquebrantable a los principios de esa revolución, entre quienes, por ese hecho, siguen siendo los únicos capaces de ayudarla a consumarse y garantizar por ella la libre expresión de todas las formas del genio humano.

La finalidad de este manifiesto es hallar un terreno en el que reunirá los mantenedores revolucionarios del arte, para servir la revolución con los métodos del arte y defender la libertad del arte contra los usurpadores de la revolución. Estamos profundamente convencidos de que el encuentro en ese terreno es posible para los representantes de tendencias estéticas,
filosóficas y políticas, aun un tanto divergentes. Los marxistas pueden marchar ahí de la mano con los anarquistas, a condición de que unos y otros rompan implacablemente con el espíritu policiaco reaccionario, esté representado por José Stalin o por su vasallo García Oliver(1).

Miles y miles de artistas y pensadores aislados, cuyas voces son ahogadas por el odioso tumulto de los falsificadores regimentados, están actualmente dispersos por el mundo.

Numerosas revistas locales intentan agrupar en torno suyo a fuerzas jóvenes, que buscan nuevos caminos y no subsidios. Toda tendencia progresiva en arte es acusada por el fascismo de degeneración. Toda creación libre es declarada fascista por los estalinistas. El arte revolucionario independiente debe unirse para luchar contra las persecuciones reaccionarias y proclamar altamente su derecho a la existencia. Un agrupamiento de estas características es el fin de la Federación internacional del Arte Revolucionario independiente (FIARI), cuya creación juzgamos necesaria.

No tenemos intención alguna de imponer todas las ideas contenidas en este llamamiento, que consideramos un primer paso en el nuevo camino. A todos los representantes del arte, a todos sus amigos y defensores que no pueden dejar de comprender la necesidad del presente llamamiento, les pedimos que alcen la voz inmediatamente. Dirigimos el mismo llama-miento a todas las publicaciones independientes de izquierda que estén dispuestas a tomar parte en la creación de la Federación internacional y en el examen de las tareas y de los métodos de acción. Cuando se haya establecido el primer contacto internacional por la prensa y la correspondencia, procederemos a la organización de modestos congresos locales y nacionales. En la etapa siguiente deberá reunirse un congreso mundial que consagrará oficialmente la fundación de la Federación internacional.

He aquí lo que queremos:

La independencia del arte – por la revolución;

La revolución – por la liberación definitiva del arte.

André Breton, Diego Rivera (2)

México, 25 de julio de 1938

Notas

(1) García Oliver, anarquista español, perteneció al grupo de acción española, contribuyó a organizar las milicias obreras catalanas y de Durruti y militó en la CNT y en la FAI. Durante la guerra civil adoptó la política del Frente Popular, aceptando el Ministerio de Justicia en el gabinete de Largo Caballero.

(2) Aunque publicado con estas dos firmas, el manifiesto fue redactado de hecho por León Trotski y André Breton. Por razones tácticas, Trotski pidió que la firma de Diego Rivera sustituyese a la suya.

Descargar Manifiesto.

Y puestas así las cosas…, ¿que podemos decir?
Es una invitación al debate.

Aquí está la Revista Ñ:

Un filme desnuda la condición nazi del compositor de Carmina Burana

El autor de la celebérrima cantata, Carl Orff, es motivo de un exhaustivo largometraje documental en el que se exponen su participación y sus reacciones nada heroicas durante y después del nazismo.

La película, titulada Oh fortuna, toma su nombre de las palabras iniciales de Carmina Burana. Se trata de un documental de poco menos de dos horas en el que su realizador, el británico Tony Palmer, documenta exhaustivamente varios momentos vergonzantes que suelen aislarse del recuerdo de Orff y su obra máxima, de enorme popularidad.

Uno de esos momentos es cuando elude todo respaldo a quien fuera amigo cercano y colaborador suyo tanto en el libreto de Carmina Burana como en varias otras de sus composiciones, el académico suizo Kurt Huber. Acusado con fundamento de haber creado el movimiento “La rosa blanca” de resistencia al nazismo, Huber fue arrestado por la Gestapo en 1943, torturado y ejecutado. Cuando Clara, la mujer de Huber, le pide a Orff que defienda a su marido o firme una carta en su apoyo, Orff rehúye toda participación.

Caído el régimen alemán, el músico no duda en declarar a los aliados que él mismo había sido también fundador de “La rosa blanca”, cuando en realidad fueron notorios tanto su adhesión al Tercer Reich como la prosperidad y las loas que cosechó durante su apogeo.

Eje del documental de Palmer, Carmina Burana constituye “la clase de música clara, tormentosa y no obstante disciplinada que requiere nuestra época”, llegó a decir en su momento el periódico nazi Völkischer Beobachter. A pesar de cierto cuestionamiento inicial por algunas de sus francas alusiones sexuales, la cantata fue elevada a la categoría de emblema de la cultura nazi joven, sin que ello suscitara la más mínima objeción de Carl Orff.

Otras películas del muy premiado realizador Tony Palmer incluyen desde trabajos sobre los Beatles, Cream, Jimi Hendrix y Frank Zappa hasta recordados retratos sobre —y con— Igor Stravinsky, María Callas, John Osborne, Margot Fonteyn, Jehudi Menuhin y Benjamin Britten, entre muchos otros. Su film de 7 horas y 45 minutes sobre Wagner, protagonizado por Richard Burton, Laurence Olivier y Vanessa Redgrave fue calificado por Los Angeles Times como una de las películas más hermosas que jamás se hayan hecho.

Ojala estén todos bien.
Mario.

Operation Last Chance

anti-naziYo no sabía que el Centro Simon Wiesenthal había lanzado en -en chile incluido- una campaña (el año pasado) para atrapar prófugos nazis que aún quedan en libertad.
Y la verdad me parece bien, ofrecen una recompensa, pero eso es algo que debiera hacerse gratis; es decir…, no tengo que esperar que me paguen para denunciar a un genocida.

Hoy conversaba de eso con unos chicos; que discutían la valides (moral) de enjuiciar a personas -las que aún vivan- ya ancianas, poco “mal” pueden hacer a la sociedad. Y para rematar cuestionaban la legitimidad a la existencia del Estado de Israel.

Pero…
No son enjuiciadas por lo que puedan hacer o no, sino por lo que hicieron. Se podra poner reparos acerca de la edad, pero esa es una situación que cada sistema judicial debe decidir y me parece que además dada la atrocidad del crimen nadie implicado en él debe escapar de la justicia

Sobre el Estado de Israel, ya he escrito en éste blog. No comparto su política en lo que respecta al pueblo palestino y los territorios ocupados. Pero cuestionar su legitimidad es un delirio. La verdad no me parece que haya mucho que argumentar sobre eso, porque no se demuestra lo evidente.

Y en última instancia, prefiero el Estado Moderno de Israel con todos sus defectos, a formas premodernas de gobierno. ¿O algún furibundo defensor del Islam (y aclaro que a mí me fascina la riqueza del pensamiento islámico) estaría dispuesto a vivir bajo la ley coránica?

Pero volviendo a lo otro…
Aunque tengan 110 años y vivan atados a una maquina para poder respirar, deben ser enjuiciados. Se debe dar la señal; sobre todo hoy en día que los “nuevos nazis” reclaman tolerancia y lloran:

“buu, buu, me discriman porque soy facho…, buu…”

Al final resultaron ni ser tan fuertes, y para nada superiores.
Y al primer descuido tolerante recordaremos lo que pasó en los descuidos anteriores.

Insisto, hasta el último día debe darse la señal, hay que evitar la desmemoria, deben ser arrojados al tacho de basura de la historia.
Está bien, las ideas no mueren, y apareceran una y otra vez. Y por lo mismo, una y otra vez aquellos que defiendan ideologías de éste tipo deben ser extirpados del cuerpo social.
(no creo en la pena de muerte, pero hay formas y formas).

Aquí esta la noticia del año pasado. (en EMOL)

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Lanzan campaña para hallar criminales nazis en Chile

EFE

Aribert Heim se ha transformado en uno de los ex nazis más buscados desde el fin de la II Guerra Mundial. Se cree que está en Sudamérica. Foto: EFE

La suma es para quienes proporcionen “información relevante”. Campaña es encabezada por el director del Centro Simon Wiesenthal en Israel, Efraim Zuroff, además del presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik.

Viernes 30 de Noviembre de 2007 
14:33 
Natacha Ramírez, El Mercurio Online

SANTIAGO.- Bajo el principio de que “el paso del tiempo no disminuye la culpa de los asesinos”, el centro Simon Wiesenthal lanzó hoy en Chile la “Operación Última Oportunidad” destinada a encontrar a criminales nazis con el fin de que sean juzgados.

La iniciativa, que incluye una recompensa de diez mil dólares para quienes proporcionen “información relevante” que conduzca a su “procesamiento y castigo”, fue promocionada en Santiago por el director del centro en Israel, Efraim Zuroff, además del presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik.

Aunque la intención es encontrar a cualquier criminal de guerra nazi oculto en la región, los esfuerzos de la organización apuntan principalmente a dar con el paradero del “doctor muerte”, Aribert Heim, quien asesinó a miles de personas en los campos de concentración y se piensa puede estar en Sudamérica, hipótesis que es reforzada porque una hija suya reside en Puerto Montt. En su caso, la recompensa asciende a 310 mil euros.

“Ustedes se preguntarán por qué hacemos esto ahora después de tantos años, buscando gente anciana”, comentó Zuroff, quien explicó que su convicción indica que “el paso del tiempo no disminuye la culpa de los asesinos”.

“La gente que cometió crímenes de estas características no merece premio por haber llegado a viejo. El haber llegado a esta edad sin haber sido juzgados no los convierte en personas justas”, argumentó.

Entrega de Información

Quienes tengan información sobre el paradero de sospechosos, pueden aportar datos, si lo desean en forma anónima, a los teléfonos (07) 701 23 56, 499 14 25 o al e-mail operacionultimaoportunidad@gmail.com. Para mayores antecedentes, se puede acceder a la página web de la organización. 

Junto con manifestar que “estamos corriendo contra el tiempo” en esta última operación para encontrar a los criminales, el director del centro Simon Wiesenthal en Israel explicó que la información deberá pasar tres filtros: ser creíble, que la persona en cuestión esté viva y en condiciones físicas y mentales de ser sometida a proceso y que no haya sido llevada a juicio previamente.

Zuroff descartó que la iniciativa sea motivada por un afán de venganza, sino de justicia y de una “obligación moral hacia las víctimas”, esgrimiendo que “venganza sería encontrarlos y ejecutarlos inmediatamente. Nosotros queremos que vayan a una corte y tengan un juicio justo”.

Finalmente, expresó su esperanza en que las personas puedan entregar información, indicando que a veces un dato trivial puede contribuir a identificar a un sospechoso, y manifestó su convicción de que, a diferencia del pasado, hoy en Chile y en América Latina “existen las condiciones” para entregar a los posibles criminales.

Por su parte, el presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik, expresó que ésta constituye “una gran oportunidad para nuestro país de poder restablecer algo que nunca debió ocurrir, que fue el refugio que se le dio a Walter Rauff”, creador del sistema de exterminio con cámaras de gas, quien nunca fue extraditado y vivió en Chile hasta su muerte, en 1984. 

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Ojala estén todos bien.
Mario,

Hiroshima y Nagasaki

El 6 de agosto de 1945 se produjo el lanzamiento de la Bomba Atómica sobre la ciudad de Hiroshima en Japón y, tan sólo 3 días despues un 9 de agosto -hace 63 años- el lanzamiento de una segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki; en lo que podríamos calificar como el más terrorífico acto de violencia en la historia de la humanidad.

Las cifras son aterradoras.

  • Hiroshima:
    450.000 habitantes
    120.000 muertos
    70.000 heridos
  • Nagasaki:
    195.000 habitantes
    50.000 muertos
    30.000 heridos

Y esas son las cifras consevadoras. Y sin contar los daños a posteriori provocados por la radiación nuclear.

Borges escribe un cuento maravilloso -casi todos los cuentos de Borges son maravillos- llamado Deutsches Requiem (el Aleph, 1949), donde un torturador nazi -Otto Dietrich zur Linde- narra su historia en busca de comprensión, horas antes de ser ejecutado; sin culpa, en la certeza que es un simbolo para las generaciones por venir.
Es un texto, sobre el que se puede decir mucho, que acepta varios niveles de interpretación (como todos los textos de Borges, éste es en sí, una biblioteca), pero sin embargo yo me quiero detener aquí en la más pedestre de las lecturas, en la más llanamente escritural; en lo que el texto dice pura y simplemente.

Ante la sorpresiva alegría por la derrota, zur Linde ensaya varias respuestas posibles, hasta que por fin se da cuenta de que está feliz por que ellos [los nazis] han ganado.

Borges escribe:

…Que otros maldigan y otros lloren; a mí me regocija que nuestro don sea orbicular y perfecto.
Se cierne ahora sobre el mundo una época implacable. Nosotros la forjamos, nosotros que ya somos su víctima. ¿Qué importa que Inglaterra sea el martillo y nosotros el yunque? Lo importante es que rija la violencia, no las serviles timideces cristianas. Si la victoria y la injusticia y la felicidad no son para Alemania, que sean para otras naciones. Que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno.

Y a la luz de Hiroshima y Nagasaki, tiene toda la razón.
A la luz de Vietnam, Corea, Afganistan, Granada. el Tibet, Ruanda y cualquier lugar hacia donde hoy voltiemos la vista; tiene…, tristemente, toda la razón.

Siempre se nos dijó y enseñó que no hemos tenido guerras nucleares, en el entendido -capcioso- que una guerra es un intercambio militar simétrico… Y aunque sabemos que eso no es así, pocas veces se ha cuestionado este hecho.
Sin embargo, en Japón se usaron armas nucleares, en el Golfo se usaron armas nucleares, en los Balcanes se usaron, nuevamente armas nucleares. Un arma nuclear no es sólo un misil capaz de hacer polvo una región completa; también lo son los proyectiles de Uranio empobrecido ( U238 ) -que es altamente radioactivo- usados por los tanques estado-unidenses, que oligaron entre otras cosas a enterrar algunos de esos mismos tanques bajo las arenas del desierto, ya que habían sido alcanzados por fuego amigo, para disminuir los riesgos de contaminación.
Armamento que está a la base de los hace tiempo conocidos, Síndrome del Golfo y de los Balcanes.

Así que sí, sí hemos tenido Guerras Atómicas, Nucleares, o como se las quiera llamar.
Ya conocemos sus efectos.

Y sin embargo… Los estados siguen sordos frente a los reclamos de desarme. (los estados poseedores de armas nucleares son Estados Unidos, la Federación Rusa, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República Francesa, la República Popular China, Pakistán, India, Corea del Norte, se sospecha que Israel es un país nuclear y de los programas nucleares de Irán y Arabia Saudita)

Es un símbolo de poder.
Garantiza superioridad.
Los convierte en los amos del mundo.

Así que en estos días, “festejamos” 63 años de locura desatada, 63 años de bestialidad suprema.
63 años desde que la Muerte se alzó con los ojos en llamas y, declaró su intención de gobernar el Mundo.

zur Linde se puede dar por satisfecho….

Hiroshima, 1945

(Pero que no se confíe demasiado, pues no hemos parado de luchar.)
(Y no lo pensamos hacer.)

Mario.