Actores Secundarios

Hace unos días vi por fin “Actores Secundarios” (el documental sobre el movimiento estudiantil -secundario- de los 80’s) movido por un amigo -que sale en él, ¡el muy narcisista! Fumador– y no podía dejar de recordar a un chico que casi maté (argumentativamente hablando claro está…) por decir que le habría gustado vivir la dictadura…

Y resulta que viendo el documental, yo mismo me doy cuenta que extraño esos tiempos, que la añoranza no es poca, que los recuerdos me asaltan. Y no solo a mi, sino a otros con los que he converzado…

Pero ¿Qué es lo que extrañamos? Ciertamente no es la violencia, ni el saber que te puedes morir o que a tu amigo; compañero o compañera los pueden matar. No es la presencia omnipresente del Poder (cruel, inhumano, asesino) capaz incluso de torturar bebes…

No, no es eso.

Y sin embargo es algo que nace desde allí. Que se forja en el dolor y el compañerismo, en saber a quien le puedes confiar tu vida; es el tipo de relación que de aquí se nutre.

En definitiva lo que uno echa de menos es la relación social, el cuerpo de afectividades, la malla emocional que nos dimos (incluso sin saber) y a partir de la cual nos relacionamos y sobrevivimos.

Como me decía un “compañero” hace poco: ‘si hasta el sexo era distinto’…

Recuerdo reuniones en que se discutía lo indiscutible, se resolvía lo irresoluble, y despues se actuaba en concecuencia.
Y pasaba lo que tenía que pasar.

Y sin embargo, eramos bellos.

Locos, pocos instruidos (algunos..; a otros, les sobro entrenamiento) pero bellos.

El aire se respiraba distinto y nuestros cuerpos también.
La tesis -según un amigo- es que la presencia -ominipresente- de la muerte, hacía responder a nuestras biologías y el Eros fluía efervecente desde nuestros labios a los labios de nuestras compañeras, de nuestras manos a los cuerpos de nuestras compañeras y de sus manos a los nuestros. Era la vida misma que se resistía a ser vencida

Era la vida misma la que se resistía a morir

Y bueno…, sí; no se cuantos días me durara ésta melancolía, pero el puro hecho que la tenga es señal que se vivio lo vivido como debió haberse hecho, que fué algo más que un arrebato de juventud al modo de algunos -hoy notables- que me resisto a nombrar. Que significó algo.

¿Estamos derrotados? La verdad el problema de la pregunta es que busca una respuesta simple para una cuestión compleja. No todos esperaban lo mismo ni luchaban por lo misma causa. No todos hacían el mismo análisis, no todos se proyectaban igual.

Yo creo que no.
Y aunque así fuera una cosa es estar derrotado y otra muy distita, estar vencido.

No se trata solo de la derrota sino del desarme moral del enemigo como diría Von Clausewitz

-Y ¿Les cuento algo?
-No nos han desarmado.

Mientras la vida tenga ese poder de resistirse irrefrenablemente a la muerte, no vamos a estar vencidos. Y la vida es ya ella misma, por el solo hecho de existir -aun en la renuncia sacrificial- una victoria.

Una incontestable Victoria!

Esop.
Optimistamente me despido.
(debe ser que por primera vez actualizo mi blog a luz del día)

Alkkáno
Un beso en la oscuridad

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Ebrio

Ebrio.
El Playa.
Un mendigo en plaza Sotomayor.
Una prostituta en la plaza Echáurren.
El Playa.
Filologías germanas.
Derecho Romano.
Filologías anglosajonas
Un poco de cerveza (bastante)
Latín y Griego.
Llega más gente.
Me voy.
El colectivo atravieza Valparaíso…, llega a Viña.
El cyber… (pongo Flamenco -como siempre- en el comp.)
Me voy.
Estoy ebrio.

Adios.

Un beso en la oscuridad
Alkkáno