Fuga en el siglo XXIII

Curioso..; el otro día de visita donde mi madre me toco acompañarla al supermercado y atravesando el Mall rumbo a él, no pudo dejar de llamarme la atención el hecho que uno podría vivir perfectamente ahí adentro si hubiera donde. Hay comida, hay ropa, hay asistencia medica, hay gimnasios y lugares de diversión; incluso en el Mall de Viña !hay una Universidad!

Se que es mucho lo que se ha escrito al respecto (recomiendo especialmente “Escenas de la vida Postmoderna” de Beatriz Sarlo) pero esa ciudad en miniatura no deja de maravillarme, no porque crea que se trata de un avance de la modernidad como pretenden hacernos pensar; sino porque me trae a la memoria “La Fuga de Logan” (Logan’s Run, 1976) que muchos de nosotros conocimos como “Fuga en el Siglo 23” que dicho sea de paso se filmo en un Mall.

Es como si la vida no estuviera en otra parte, como si el mundo incontaminado y asceptico solo fuera el “El allí adentro”. Los jovenes lo convierten en lugar de reunión, si quieres te tomas un café y en el supermecardo puedes comprar desde habas hasta botes.

La verdad este escrito no propone nada, ni reflexiona acerca de nada, solo describe -a modo de auto-terapia- la tremenda desazón y asfixia que me toco vivir. Esa horrible sensación de estar rodeado de TODO; una especie de Aleph borgeano que despliega espacialmente su infinitud, incapaz de contenerse en su puntual unidimensionalidad.

La música, los colores, las parejas. Una especie de Ready-Made gigante donde nada tiene conexión lógica más alla de la fiebre de consumo, frente al cual, la exclusión significa la muerte.

Pero bueno…, estoy en un Cyber y me tengo que ir. Quiza durante la noche desaparesca el terror.

Un beso el oscuridad
Alkkáno

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