Volver al Centro.

Volver al centro, la mano izquierda sobre la derecha, los pulgares -rectos- tocándose, delicadamente, ni montañas ni valles…
El mentón recogido, estirada la nuca, en loto las rodillas, tocando el suelo.
La respiración…, llega sola…

Simplemente sentado.
No desear.
No esperar.
Simplemente sentado…
Sin objetivo…

Zazen…

Shikantaza.

Zen Garden – Kokin Gumi


Tozan

Ojala estén todos bien.
Mario.

Sólo un cuento…

Lo recordé justo hoy y lo subo tal cual lo recuerdo:

Una historia zen cuenta que un campesino interceptó a un monje, mientras éste iba caminando en silencio y le preguntó:

-¿Qué es el zen?

Frente a lo cual el monje, simplemente se detuvo y dejó caer su bolso al suelo, permaneciendo quieto en el lugar.
El campesino viendo esto, una vez más se dirigió al monje, preguntándole:

-¿Cómo se realiza el zen?

El monje, simplemente recogió su bolso…, y echó a andar…

20060528_pro1_1170-es, originally uploaded by superepi2000.

Ojala estén todos bien.
Mario

FUKAN ZAZENGI (Dogen Zenji)

Dogen Zenji es el fundador de la escuela Soto Zen.
Conversábamos con un amigo (que se ha acercado mucho al budismo), respecto de aquellos que se hacen budistas y lo viven desde la noción heredada de religión.
A mí me parece que está bien que lo hagan si eso les da felicidad (al fin y al cabo, hoy -y quizá siempre- es lo único que importa; ser felices). Pero mi noción es distinta.
Para mí, siempre el budismo y en especial el Zen ha consistido en volver a los origenes, vover a la raíz; al estado natural de la vida; a la condición natural del ser humano.
En simplemente respirar.
Y esto es lo que a mí me hace feliz.

Este texto es un regalo para Manolo.

FUKAN ZAZENGI
“La Promoción Universal de los principios de Zazen”

Dogen Zenji

Dogen Zenji

“EL CAMINO es básicamente perfecto y todo-penetrante. ¿Cómo podría depender de la práctica y la realización? El vehículo-Dharma es libre y no tiene trabas. ¿Qué necesidad hay para el esfuerzo concentrado del hombre? En verdad, el Cuerpo Entero está mucho más allá del polvo del mundo. ¿Quien podría creer en un medio para limpiarlo? Nunca está separado de uno mismo justo donde uno está. ¿De qué sirve irse por aquí o por allí a practicar?

Y sin embargo, si hay la menor discrepancia, el Camino está tan distante como el cielo de la tierra. Si surge el más mínimo gusto o disgusto, la Mente se pierde en confusión. Supón que uno adquiere el orgullo de la comprensión y magnifica la iluminación propia, dando un vistazo a la sabiduría que corre a través de todas las cosas, aprehendiendo el Camino y clarificando la Mente, despertando una aspiración para escalar el mismo cielo. Uno está haciendo las excursiones parciales, iniciales, por las fronteras, pero aún es un tanto deficiente en el Camino vital de la emancipación total.

¿Necesito mencionar al Buddha, que poseía un conocimiento innato? –la influencia de sus seis años de sentarse erguido se percibe todavía. ¿O la transmisión de Bodhidharma del sello de la mente? – la fama de sus nueve años de sentarse frente al muro se celebra hasta el día de hoy. Dado que este era el caso con los santos de antaño, ¿cómo pueden los hombres de hoy en día prescindir del trabajo en el Camino?

Debes por lo tanto abandonar la práctica basada en la comprensión intelectual, la persecución de las palabras e ir tras el lenguaje, y aprender el paso de retroceso que gira tu luz hacia el interior para iluminar tu yo. Cuerpo y mente caerán por sí mismos, y tu rostro original se hará manifiesto. Si quieres alcanzar la talidad, debes practicar la talidad sin demora.

Para zazen, una habitación silenciosa es adecuada. Come y bebe moderadamente. Haz a un lado toda preocupación y cesa todas las ocupaciones. No pienses en bueno o malo. No administres pros y contras. Cesa todos los movimientos de la mente consciente, la evaluación de todos los pensamientos y puntos de vista. No tengas intención alguna de convertirte en un Buddha. Zazen no tiene nada que ver con sentarse o acostarse.

En el sitio donde te sientas normalmente, despliega una estera gruesa y pon un almohadón encima. Siéntate ya sea en la posición de loto completo, colocas primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho. En la posición de medio loto, simplemente apoya el pie izquierdo contra el muslo derecho. Debes tener la túnica y el cinturón atados flojamente y arreglados ordenadamente. Luego coloca la mano derecha sobre la pierna izquierda y la palma izquierda (hacia arriba) sobre la palma derecha, con las puntas de los pulgares tocándose levemente. De esta manera siéntate erguido en la postura corporal correcta, sin inclinarte a la izquierda ni a la derecha, ni inclinándote hacia adelante o hacia atrás. Asegúrate que las orejas estén en un mismo plano que los hombros y la nariz alineada con el ombligo. Coloca la lengua contra el paladar de la boca, con labios y dientes cerrados. Tus ojos siempre deben permanecer abiertos, y debes respirar suavemente por la nariz.

Una vez que haz ajustado la postura, haz una respiración profunda, inhala y exhala, balancea el cuerpo a izquierda y derecha y asiéntate en una posición sentada inmóvil, estable. Piensa en no-pensar. ¿Cómo piensas en no-pensar? No-pensando. Esto es en sí mismo el arte esencial de zazen.

El zazen del que hablo no es aprender meditación. Es simplemente la puerta-Dharma del reposo y el gozo, la práctica-realización de la iluminación totalmente culminada. Es la manifestación de la realidad última. Trampas y lazos nunca la pueden alcanzar. Una vez que se aprende su corazón, eres como el dragón cuando llega al agua, como el tigre cuando entra a la montaña. Porque debes saber que justo allí (en zazen) el Dharma correcto se está manifestando a sí mismo y que desde el principio embotamiento y distracción quedan a un lado.

Cuando te levantas de sentar, muévete lenta y silenciosamente, calma y deliberadamente. No te levantes súbita o abruptamente. Al examinar el pasado, vemos que la trascendencia tanto de la no-iluminación como de la iluminación, y morir estando ya sea sentado o parado, ha dependido enteramente de la fuerza (de zazen).

Por añadidura, la obtención de la iluminación por la oportunidad provista por un dedo, un estandarte, una aguja, o un mazo, y la consumación de la realización con la ayuda de un hossu, un puño, un bastón, o un grito, no lo puede comprender plenamente el pensamiento discriminatorio del hombre. En verdad, tampoco se puede conocer plenamente por la práctica o realización de poderes sobrenaturales. Debe ser comportamiento más allá del ver y oír del hombre -¿no es acaso un principio que es anterior a este conocimiento y percepciones?

Siendo este el caso, inteligencia o falta de ella no tiene importancia; entre el lerdo y el ingenioso no hay distinción. Si concentras tu esfuerzo unánimemente, eso es en sí mismo ejecutar el Camino. La práctica-realización es naturalmente impoluta. Avanzar (en la práctica) es una cuestión de cotidianeidad.

En general, este mundo y otros mundos también, tanto en India como en China, mantienen por igual el sello de Buddha, y prevalece sobre todos la cualidad de esta escuela, que es simplemente la devoción a sentar, el compromiso total en el sentar inamovible. Aunque se dice que hay tantas mentes como hombres, aún así (todos) resuelven el Camino solamente en zazen. ¿Por qué dejar el asiento que existe en tu hogar y partir sin rumbo a los reinos polvorientos de otras tierras? Si das un paso en falso, te alejas del (Camino) que está directamente frente a ti.

Has ganado la oportunidad fundamental de la forma humana. No uses tu tiempo en vano. Estás manteniendo el funcionamiento esencial del Camino de Buddha. ¿Quién se complacería vanamente en la chispa de un pedernal? Además, forma y sustancia son como el rocío sobre la hierba, el destino como la flecha de un relámpago –vaciados en un instante, desaparecidos en un destello.

Por favor, honorables seguidores del Zen. Acostumbrados desde hace tiempo a manotear el elefante, no sean suspicaces del verdadero dragón. Dediquen sus energías a una forma que señala directamente lo absoluto. Reverencien al hombre completamente realizado que está más allá de toda intención humana. Adquieran la concordancia con la iluminación de los buddhas; sean sucesores del legítimo linaje del samadhi de los patriarcas. Practiquen constantemente de esta manera y tendrán la seguridad de ser una persona tal como ellos. Vuestro depósito del tesoro se abrirá por sí mismo, y lo usarán a voluntad.”

Sonidos Shakuhachi…

Ichi on jobutsu significa “alcanzar la iluminación a través del sonido”. Y fue desarrollada por los monjes Komuso (monjes de la nada y el vacío).

La Flauta Shakuhachi era utilizada por estos monjes, de la secta Fuké Zen durante Suizen (meditación soplada), hasta que la secta budista es abolida por el gobierno japones el año 1871, y se liberaliza la práctica de Shakuhachi, que hasta ese entonces era entendido como un instrumento prohibido, destinado sólo al uso religioso.

Una muy buena historia de Shakuhachi y de la secta Fuke se puede encontrar en: www.shakuhachi.es

El sónido es simplemente delicioso y desde siempre me ha parecido uno de los más bellos que se pueden escuchar.
Sólo superado por el silencio.

Y por eso -aquí- subo un poco de esta maravillosa música. Es un regalo para todos.

 

 

Seki Setsu Meditation On Rocks And Snow

http://alkkano.googlepages.com/02-SekiSetsu_MeditationOnRocksAndSno.mp3″

Komuso Zen Priest Playing Shakuhachi

 

Ojala estén todos bien.
Mario.

Shikantaza

Hoy me llegó a traves de facebook un mensaje hermosísimo. En el grupo Amigos del Budismo, un chico subió un video de Kitaro; una belleza. Y firmaba su mensaje escribiendo: “Unidos por el Nirvana”.

Y resulta que me acuerdo de Octavio Paz, cuando afirmaba la Soledad como condición común de lo latino-américano.
Es interesante. Lo común es lo incomunicable, precisamente aquello que no podría construir comunidad es lo que la fundamenta.

Y nos sentamos en silencio, las rodillas en tierra, la espalda recta, la pelvis adelante, las piernas cruzadas, las manos unidas, los pulgares unidos (ni montes, ni valles). Respiramos, lenta, poderosa, naturalmente.
Un niño que nace.
Un loto que se abre al infinito.

En silencio.
En soledad.
Simplemente nos sentamos…
Shikantaza.

Y allí, en la soledad, en la incomunicable soledad, descubrimos que no estamos solos, pues somos todos y todo, una y la misma cosa.
Que tuvimos que perdernos, que tuvieron que perdernos, para al fin poder encontrarnos…, con todo.

Sentarse en silencio…, y ser arbol, hombre, río, montaña.
Shikantaza.

Un regalo para todos los que puedan pasar por este blog, el video de Kitaro que motivo todo este recuerdo.

KITARO – Matsuri

Que esten todos bien.
Mario.

El miedo a la muerte no existe…

 

“La grandeza del hombre está en ser un puente v no una meta: lo que en el hombre se puede amar que es un tránsito y un ocaso.
Yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos son los que pasan al otro lado.”
(Nietzsche)

Taisen Deshmaru escribe (en La Práctica del Zen” ) la siguiente -bella y riquísima- historia:

El miedo a la muerte no existe.

Un monje portador de un documento de gran importancia que debía entregar en mano a su destinatario, se dirigía a la ciudad. para llegar a ella tenía que atravezar un puente, y sobre él se encontraba un samurai experto en el arte del sable que para probar su fuerza y demostrar su valentía había prometido provocar a duelo a los cien primeros hombres que atravezaran el puente. Había matado ya a noventa y nueve. El monje era el número cien. El samurai le lanzó el desafío y el monje le suplicó que le dejara pasar, puesto que el documento que llevaba era de gran importacia. “Os prometo venir a batirme con vos cuando haya cumplido mi misión.” El samurai aceptó y el joven monje fue a entregar el documento.
Antes de volver al puente se presentó en casa de su maestro para decirle adiós. “Debo ir a batirme con un gran samurai; es un campeón de sable y yo no he tocado jamás un arma en mi vida. Va a matarme.” “En efecto, le respondió su maestro, vas a morir. No tienes nada a tu favor, no has de temer ya la muerte. Mas voy a enseñarte la mejor manera de morir: blandirás tu sable por encima de tu cabeza, con los ojos cerrados, y esperaras. Cuando sientas un frío por encima del cráneo, será la muerte. Únicamente en ese momento desplomaras los brazos. Es todo…”
El joven monje saludó a su maestro y se encaminó al puente donde le esperaba el samurai. Éste le agradeció que fuera un hombre de honor y le rogó que se pusiera en guardia. Comenzó el duelo. El monje, sosteniendo el sable con las dos manos, lo levantó por encima de su cabeza y esperó sin moverse un ápice. Esta actitud sorprendió al samurai, ya que la posición de su adeversario no reflejaba ni miedo ni desconfianza.
Receloso, el samurai avanzó cautelosamente. Impasible, el monje estaba concentrado en la cúspide de su cráneo.
El samurai se dijo: “Con seguridad este hombre es muy fuerte; ha tenido el coraje de regresar para luchar conmigo; no es un simple aficionado.”
El monje, absorto por completo, no prestaba ninguna atención a los movimientos de su adverasario. Éste comenzó a sentir miedo: “Sin duda alguna es un gran guerrero, sólo los maestros del sable toman desde el principio del combate una posición de ataque. Además cierra los ojos.” El monje esperaba únicamente el momento en que sentiría un escalofrío por encima de su cabeza.
El samurai estaba completamente desamparado, no se atrevía a atacar, seguro de ser despedazado al menor gesto. El monje había olvidado al samurai, atento únicamente a aplicar bien los consejos de su maestro, a morir dignamente.
Los gritos del samurai le volvieron a la realidad: “No me matéis, tened piedad de mí. Creía ser maestro en el arte del sable; pero jamás había encontrado un hombre como vos. Os suplico que me aceptéis como discípulo, enseñadme la vía del sable.”

 

Eso.
Ojala estén todos bien.
Y recuerden:

“Muere un poco todas las mañanas al despertar. Y ya no temeras morir.”
Taisen Deshimaru

Mario.

 

La mosca y el meditante

Se dice que la razón por la cual los practicantes de meditación son asaltados por cantidad de mosquitos y otros insectos, es porque estos en su vida pasada fueron meditantes frustrados que incapaces de soportar su fracaso vuelven y asaltan con el fin de romper la concentración y promover el fracaso.

También se cuenta que cuando Buda alcanzó la iluminación llovieron flores en un acto de regocijo de la naturaleza por todos los Budas que fueron, que son, que serán.

Este video de animación me lo envió mi chica y me recordó esas dos historias.

Alqáno
Un beso en la oscuridad